jueves, 13 de enero de 2022

Punto final

He terminado el ensayo que estaba escribiendo. Mejor dicho, le he puesto un punto final... provisional. Sé que tengo que dejarlo descansar un tiempo, quizás un mes, en un cajón, donde no lo vea, y permitirle reposar antes de darle un último repaso... que siempre corre el riesgo de ser el penúltimo.

He acabado agotado. No tengo ni idea de qué les pasará a los demás, pero a mí, pensar, me cansa. Hablo de pensar, no de dejar pasar ideas por la inteligencia como nubes que adorman sin dejar rastro. Hablo de constatar, una vez más, que el pensamiento avanza sobre su propio cadáver. Y yo, al menos, no sé otra manera de hacerlo avanzar.

Este es el libro que más me ha costado escribir. Lo inicié a comienzos del verano, camino de Las Escalonias, en Sierra Morena, y me ha arrastrado hasta aquí.

Por otra parte, una vez acabadas sus 200 páginas, me asalta una sospecha que no por familiar es menos intensa: ¿Y esto a quién demonios le puede interesar?

Ha sido guardarlo en el cajón y dormir 10 horas seguidas.

Mañana me voy a Madrid, tengo un encuentro sobre literatura infantil con Sánchez Dragó para un programa de televisión.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Las vacas también tienen derecho a ser tomadas como ejemplo

 Desconfiad de la bobuna placidez de la vaca