jueves, 6 de noviembre de 2014

El derecho a la insensatez

Segunda conferencia en Tarragona sobre los lugares de la filosofía. Bien. En la ida (cercanías Ocata-Barcelona, AVE Barcelona-Campo de Tarragona, autobús Campo de Tarragona-Tarragona) he devorado El club de la escalera, una obra de teatro que me ha enviado mi admirado Sergio Vila-Sanjuán, de la que ya hablaré más despacio en su momento, porque se lo merece. En Tarragona he conocido una librería de viejo magnífica, con pocos pero selectos libros juntos, Llibreria Antiquària Catedral (Cos del Bou 14). Después de hojear varias cosas imposibles para mi discreto presupuesto, me he quedado con lo que me he podido permitir: Reino del Espíritu y Reino del César, de Nicolás Berdiaeff. A la vuelta he comenzado el tomo I de Sobre el Banquete de Platón de Leo Strauss, traducido por el inmenso J. Carracedo, que se ha traducido él solito al español todo Strauss (8 volúmenes de unas 350 páginas cada uno). Voy a volverme a leer a Strauss, entero de la mano de Carracedo, que es completamente de fiar. Les daré un argumento para ello: "La política implica algo así como un derecho a la falta de sabiduría, un derecho a la insensatez. Esa es la paradoja de lo político, que se admite que la falta de sabiduría tiene un derecho así." 

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