viernes, 14 de noviembre de 2014

De Kristol a Lippmann

El lunes estaré con William Kristol en Madrid y el martes, en Barcelona. La prensa se ha interesado por él y él se ha mostrado complaciente con la prensa. Así que ya saben ustedes, cuando lean o vean en la tele cualquier cosa relacionada con  Kristol, recuerden que todo comenzó en El Café de Ocata.

Pero hoy sólo llueve y yo leo a Walter Lippmann para ir entrando en materia.

Conclusiones:
  • No nos guiamos, políticamente hablando, por criterios racionales basados en una comprensión objetiva del mundo.
  • El consenso político es un artefacto en torno a símbolos (o a ídolos, si prefieren).
  • En el consenso se encuentran la ambigüedad del símbolo y el caràcter irracional de las emociones humanas. Este es el sustento de la democracia.
  • Los medios de comunicación se alimentan de este sustento.
  • La prensa ve al lector como un objetivo potencial de un anunciante. Por eso intenta por todos los medios ofrecerle el menú que mejor responda a su apetito.
  • El ciudadano bien informado, crítico y participativo, simplemente no existe. El ciudadano medio de una sociedad democrática es un espectador de un acontecimiento deportivo.
  • El ciudanano está interesado en el triunfo de sus colores, no en disfrutar objetivamente de las virtudes deportivas de cada uno de los jugadores de no importa qué equipo.

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