miércoles, 19 de noviembre de 2014

Aforismos de Antonio Pérez, secretario de Felipe II

  • La fortuna se ha de temer cuando más se tenga en la mano.
  • Los príncipes habrían de temer a los historiadores más que a los grandes pintores las feas mujeres.
  • Quien pierde la voluntad, fácilmente pierde el juicio.
  • Los reyes imiten a Dios, que no descubre su grandeza con estruendo: non in commotione Dominus, non in igne Dominus; sibilus aurae tenuis.
  • El miedo, veneno frío, comparado al de la cicuta.
  • La esperanza, viático de la vida humana.
  • Hombres hay, y suelen ser los que más valen, que perdidos son más estimados que poseídos.
  • El hombre, árbol inverso a los ojos humanos: no tal, sino derecho a la verdad, si tiene su raíz, el ánimo, digo, arraigado en su lugar natural de donde procede, el cielo.
  • Sepultura del ánimo, un cuerpo triste.
  • No penetra tanto el corte de un cuchillo agudo, ni el sol mismo, como el ojo de un amigo.
  • Un corazón muy lleno de contento suele no poder dar parte de sí a la lengua ni a la pluma.
  • Gran gloria de ánimos, derramar gracias sin esperanza de fruto. A imitación de Dios, que llueve en los carrascos, en los pedregales y en los arenales.
  • El amor, última filosofía de la tierra y del cielo.
  • El consejo del escarmiento las más veces llega tarde.
  • La elección acertada, parte de las mayores de la prudencia humana.
  • El amor es como el carbunco, que se hace luz en lo oscuro. Oscuro parece este aforismo...
  • No hay rueda de tormento mayor que la presencia y vista de un padre a un hijo en la confusión de algún error grande.
  • Riesgo grande de perder a un amigo, probarle mucho.
  • El que aprende ha de callar.
  • Los reyes usan de los hombres (decía un gran consejero, señor grande) como de naranja, que en sacándoles el zumo los arrojan de la mano.
  • La experiencia no se puede dejar en herencia.
  • El que quiere ser maestro de sí mismo quiere hacerse médico matando enfermos.
  • La fortuna juega a la pelota con los hombres.
  • Vasallos todos, desde el menor hasta el mayor, del tiempo y de la fortuna.
  • La naturaleza, sin distinción de personas, corre y sigue su natural victoria y general señorío sobre todos.
  • En la vida humana todo es arte. Quizás quiso decir también esto quien dijo "Militia vita hominis", porque ¿qué mayor guerra que haber de vivir con el arnés del arte a cuestas siempre?
  • La esperanza es el afecto de todos los humanos que más fácilmente se deja engañar.
  • Los ídolos no gustan de ver delante de sí al escultor que los labró.



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