martes, 12 de marzo de 2013

La tentación nihilista


Existe una Sociedad Internacional de gente aburrida, con 700 miembros, cuyo presidente dice que lleva una vida aburrida, come cosas aburridas, practica un deporte aburrido -los bolos- y pasa sus aburridas tardes en casa. Su grito de guerra es: "El entusiasmo pasa, pero el aburrimiento se queda.

Para entrar a esta sociedad es necesario hacerse partidario de una filosofía del "¿y qué más da?" y estar siempre dispuesto a tumbarse a la sombra de cualquier tópico fácil.

Roland Jaccard, La tentation nihiliste.

El prólogo de la segunda edición, de 1995, que es la que yo tengo, comienza así: "Nunca he leído un libro tan deprimente como La Tentation nihiliste. Sucede que yo soy el autor." Y acaba así: "En contra de lo esperado, el nihilismo es una garantía de longevidad".

Añado cuatro joyas con la intención de calmar los furores de don Pedro A. contra quien él y y sabemos:
  • "La aspiración a salvar el mundo, síntoma mórbido por excelencia, se acompaña inevitablemente de la rabia por destruirlo"
  • "El espectáculo [del mundo] debe continuar con sus mismos actores amnésicos representando la misma comedia de la felicidad, recitando las mismas tonterías ante la misma sala somnolienta"
  • "Hay dos tipos de matrimonios. Aquellos en los que la novia se da cuenta de que se ha equivocado de hombre caminando hacia el altar, y aquellos en los que se da cuenta de lo mismo al volver del altar".
  • "Es porque uno ha creído entrever la eternidad en la mirada de la mujer deseada por lo que se despierta cada mañana en el lecho de Procusto: amputado de sus sueños, pero ajustado a las dimensiones de la realidad."

7 comentarios:

  1. "Amputado de sus sueños, pero ajustado a las dimensiones de la realidad."

    ¡Brutal!

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  2. No sé si siempre el nihilismo es hijo del escepticismo o son parientes más lejanos, pero creo que en ocasiones se tocan.

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  3. Desde un punto de vista estrictamente vital, el nihilismo está bien como excursión intelectual por la excentricidad, siempre que se disponga del refugio del sentido común cuando se vuelve a casa.

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    1. Si me presta usted la frase la usaré mucho. Prometo que no demasiado.

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    2. Y tanto que se la presto. Puede usarla a su conveniencia.

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  4. estos días estoy pasando las tardes aquí, hay mucha actividad. gracias!

    Anna c

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  5. Filosofía del "y qué más da" (recogido en "Cuentos breves" por Borges, está en las Memorias de Baroja):

    Preguntado por si se llamaba Pérez o López, contestó "Da igual. La cuestión es pasar el rato".

    Tienen encanto, sin duda.

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