martes, 7 de mayo de 2019

Game Over


El programa completo AQUÍ


Participo en este congreso con una conferencia titulada: "Formas de perseguir una ballena blanca"

El más duro de los castigos

"Cuando los mitilenios dominaban el mar, impusieron este castigo a los aliados que hacían defección: que sus hijos no aprendieran las letras y no les enseñaran música, pensando que el más duro de los castigos era vivir privado de las artes y del conocimiento.

Eliano, Historias curiosas 7.15

La tentación nihilista

Asegura Roland Jaccard en La tentation nihiliste que existe una Sociedad Internacional de gente aburrida, con 700 miembros, cuyo presidente dice que lleva una vida aburrida, come cosas aburridas, practica un deporte aburrido -los bolos- y pasa sus aburridas tardes en casa. Su grito de guerra es: "El entusiasmo pasa, pero el aburrimiento se queda. Para entrar a esta sociedad es necesario hacerse partidario de una filosofía del "¿y qué más da?" y estar siempre dispuesto a tumbarse a la sombra de cualquier tópico fácil.

El prólogo de la segunda edición de este libro, de 1995, que es la que yo tengo, comienza así: "Nunca he leído un libro tan deprimente como La tentation nihiliste. Sucede que yo soy el autor." Y acaba así: "En contra de lo esperado, el nihilismo es una garantía de longevidad".

En medio se pueden hallar cosas como éstas: 
"La aspiración a salvar el mundo, síntoma mórbido por excelencia, se acompaña inevitablemente de la rabia por destruirlo" 
"El espectáculo [del mundo] debe continuar con sus mismos actores amnésicos representando la misma comedia de la felicidad, recitando las mismas tonterías ante la misma sala somnolienta" 
"Hay dos tipos de matrimonios. Aquellos en los que la novia se da cuenta de que se ha equivocado de hombre caminando hacia el altar, y aquellos en los que se da cuenta de lo mismo al volver del altar". 
"Es porque uno ha creído entrever la eternidad en la mirada de la mujer deseada por lo que se despierta cada mañana en el lecho de Procusto: amputado de sus sueños, pero ajustado a las dimensiones de la realidad." 
A finales del siglo XIX aparecieron los clubes de suicidas. Estos clubes, muy selectos, se pusieron de moda en las grandes capitales europeas. Para entrar a la eternidad sin escándalo, había que suicidarse debida y libremente. Y ambas cosas eran proporcionadas por asociaciones, que se asemejan a las sociedades secretas. Para participar en el club había que ofrecer pruebas de una resolución decidida a morir. Una vez admitido, el novato se enteraba de que el día de su suicidio se determinaba de la siguiente manera: se organizaba una partida de cartas en la que el ganador perdía la vida. Por supuesto, el afortunado recibía de los otros miembros del club muestras de la más sentida  enhorabuena. Se daba una gran fiesta y cuando el elegido abandonaba el club sufría un accidente organizado por sus amigos...
Todo lo anterior se encuentra en las páginas de este libro y, sin embargo, a mí me da la sensación de que Jaccard es un ameno bon vivant que usa el nihilismo como pose estética. No sé si un nihisla genuino se detendría a contarnos lo siguiente: "Cuando Oscar Wilde, después de haberse entregado con placer a ese extraño y peligroso juego al que los ingleses se refieren como 'courting disaster', fue arrestado por la policía, una muchedumbre se reunió ante su casa y, conforme pasaba, le gritaba. Sin embargo un hombre se descubrió y respetuosamente se inclinó. Wilde le dijo: 'Señor, hay personas que por menos que esto han entrado en el paraíso'"

sábado, 4 de mayo de 2019

El logos inaudito en la catedral de Astorga

Astorga tiene una catedral magnífica, cincelada con la dorada piedra maragata, que refleja con tanto cariño la luz que recibe del cielo. No le hace ningún favor la proximidad de una mona de Pascua que lleva la firma de Gaudí, prueba de que también los genios pueden rendirse incondicionalmente a sus días más cursis, pero intenta permanecer impasible ante esta influencia. Lo primero que me retuvo fue la entrada, y en ella, a la derecha, esta imagen que me persigue desde hace tiempo pero que por primera vez veía esculpida:



Hace pocos días, el Jueves Santo, aparecía en El Subjetivo un artículo mío dedicado a esta escena: El logos inaudito

Al reencontrarme con ella, me alegré, de nuevo, del don gratito del azar amigo, que es el mejor compañero de ruta.

Euclides y las competencias

La gran paradoja de PISA es que, a pesar de ser una prueba diseñada para medir competencias, los mejores resultados los obtienen los países ...