martes, 25 de abril de 2017

Francia y nosotros

Conviene escribir de aquello que no acabamos de entender porque frecuentemente escribiendo nos vamos entendiendo. 

Creo que todos tenemos conciencia clara de que en Europa ya no hay elecciones nacionales. Todas las elecciones tienen una repercusión europea y eso, en términos generales, es positivo. Significa que Europa se impone como una realidad incuestionable (aunque eso no signifique que sea fácil de gestionar). Obviamente, no tienen la misma repercusión unas elecciones en Francia o en Alemania que en Luxemburgo o Malta, pero todas son ya elecciones internas. Los franceses, cuando votan, también están decidiendo cosas relevantes que nos interesan a nosotros, los españoles. Por esta razón yo no puedo sino sentir simpatía por aquellos políticos que se presentan enarbolando sin complejos la bandera europea, como ha sido el caso de Macron.

Macron, básicamente, les está diciendo a los franceses, que para sus problemas la receta es más Europa. Y visto que nuestros problemas son problemas europeos, cualquiera que defienda que la alternativa a nuestras miserias es Europa, cuenta con mi apoyo.

Alain Minc me cuenta en un mail que Le Pen ha perdido un 7% en relación a las últimas elecciones (regionales) y que de esta manera ha pagado su hostilidad al euro. Minc es una persona infinitamente mejor informada que yo y por eso me fío de sus palabras, pero, sobre todo, quiero creer que los ciudadanos europeos están dispuestos a castigar la hostilidad a Europa. "Macron -continúa Minc- no tiene miedo de ocultar su credo europeo y por eso saldrá elegido". Sin embargo apunta un riesgo: que los sondeos, que le son muy favorables, fomenten la abstención. 

Para valorar bien lo que puede suceder en Francia hay que tener muy en cuenta que poco después de las presidenciales vienen las elecciones legislativas y Macron se verá obligado a cohabitar... posiblemente con el centro-derecha. Pero eso no le supondrá demasiados problemas. De esta manera, concluye Minc, "Francia retomará su iniciativa en la construcción europea".

Ainsi soit-il

Pero de aquí a las próximas elecciones -presidenciales y legislativas- habrá que ver por quien apuesta el islamismo. Porque todos nos tememos que no se quedará con los brazos cruzados.

Mi amiga B. me añade una observación que, viniendo de ella, no puede ser sino sensata: "En el año 2002, cuando se supo que Jean-Marie le Pen se enfrentaría a Chirac, dos millones de personas salieron a la calle para manifestar su oposición al FN. Ahora no ha ocurrido nada de esto. Marine le Pen se ha incrustado en el paisaje político. El FN ha prosperado y ganado centenares de miles de votos, cosa que se encuentra casi normal. Apenas se escuchan los grandes intelectuales que normalmente expresan su opinión sobre estas cuestiones". 

La manera de contrarrestar la influencia del FN y de otros partidos similares en Europa es analizando las razones que llevan a sus electores a confiar en sus propuestas. Podemos criticar las propuestas de le Pen, pero no podemos ignorar el malestar social de fondo que le permite desplegar sus velas con vientos portantes.

Con respecto a los socialistas, ellos tendrán que explicarnos por qué se quieren tan poco a sí mismos. Porque si su desamor es manifiesto, difícilmente pueden salir "a la calle buscando amor".

12 comentarios:

  1. B. me hace una precisión importante: "Au 2e tour de la présidentielle en 2002 , le FN fait 5millions 500.000 voix. Au 1er tour 2017, il fait 7 millions 640.000. Donc plus de 2 millions gagnés."

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  2. Una cuestión que creo sorprendente: si se suman los votos antisistema de Le Pen, Melenchon y otras candidaturas de extrema izquierda, suponen el 45% del voto. Eso en un país que está, incluso con la crisis, entre los que mejor se vive del mundo. ¿Cómo explicarlo? Pienso en la frivolidad, tan común en la inteligencia izquierdista, en el cansancio de una sociedad que parece aburrida de sí misma y en otras cosas. Entre los conservadores y los reformistas deberían tener una mayoría apabullante en una país así. Y no. Es inquietante.

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    1. Planteas una gran pregunta. Parece como si las cosas que mejoran fuera invisibles, por triviales, y los problemas nuevos -o el resto de los problemas antiguos que hemos heredado- fueran inmensos, dramáticos. La izquierda no sabe celebrar su contribución a la mejora de la vida de millones de europeos y las nuevas izquierdas parecen no solamente insensibles a esas mejoras sino que parecen frustradas de no tener motivos suficientes para quejarse de lo mal que va todo. Mi tesis es que Jeremías y Casandra se han hecho antisistema.

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    2. El sistema...qué sistema, el de los oligopolios del IBEX en conjunción con los contratos públicos y sus familias políticas mafiosas? O el de la clase funcionarial que admira la vida laboral desde los privilegios de la tribuna? Si ese Sistema es lo màs loable para mantener un Estado o para inventar una Nación, le regalo sus Valores!
      HL2017

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    3. Para dejar las cosas claras: Yo no tendría ningún inconveniente en erigirle un monumento a Amancio Ortega en la plaza en que se encuentra este café.

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  3. "Macron, básicamente, les está diciendo a los franceses, que para sus problemas la receta es más Europa. Y visto que nuestros problemas son problemas europeos, cualquiera que defienda que la alternativa a nuestras miserias es Europa, cuenta con mi apoyo." D´accord.

    Pero se han dado ustedes cuenta de la enormes diferencias políticas entre las izquierdas francesas y españolas - y entre las derechas, claro.

    Melenchon diciendo :“Me siento un poco ofendido cuando el presidente de una asamblea francesa no habla en un idioma que comprendo”(http://internacional.elpais.com/internacional/2015/12/21/actualidad/1450718970_894255.html).¿ Se imaginan a Pablo Iglesias diciendo que le ofende que se niegue la escolarización en su lengua a muchos niños españoles?¿O lo del servicio militar obligatorio? ¿Por qué será que el futuro de Francia me parece, pese a todo, menos sombrío que el del rincón europeo de la Hispanidad?

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  4. En líneas generales, suscribo sus palabras, don Gregorio, si me lo permite. Sin embargo, he escuchado una argumentación similar esta mañana por parte de Bruno Le Maire en el programa de J.-J. Bourdin en RMC y su Europa me ha parecido un poco vacía y retórica. Es como una Europa de cartel electoral, pero con poca sangre todavía. A la gente hay que ofrecerle algo más, seguramente.

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    1. Estoy de acuerdo con usted, don Enrique. Europa sigue siendo un ideal demasiado vaporoso y vago. No es fácil ver lo que imaginariamente tienen en común un campesino de Cádiz, un industrial francés, un funcionario finés y un ganadero austriaco. Pero hay que reconocer que vamos haciendo camino al andar. Posiblemente el periodo electoral no es el mejor momento para defender un presupuesto europeo o una fiscalidad común. Pero parece que son ambas cosas las que el Brexit ha puesto sobre la mesa de Bruselas y para que tiren adelante se necesita de un eje París-Berlín fuerte.

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  5. Y si la clave estuviera en lo que ustedes no miran ?

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  6. Dejemos los ejes y cuadremos las cosas: mejor, París-Berlín-Madrid-Roma.

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  7. Sin intención de hacerle perder el tiempo, como sé que le interesa este tema... https://www.youtube.com/watch?v=XuhE-wWjwTc

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