viernes, 23 de diciembre de 2016

No hay que darle muchas vueltas

No hay que darle muchas vueltas, sólo se trata de arrodillar la inteligencia ante un niño recién nacido y dejar que aparezca el "de repente" que sólo puede aparecer con la rodilla en el suelo.


La Natividad. Giotto, c. 1305-06

Dos curiosidades que quizás les interesen.

1) En Lucas leemos que María tuvo que depositar al niño recién nacido en el pesebre de los animales porque no había sitio para ellos en la "katályma.” Esta palabra se suele traducir por "piso de arriba", pensando en un albergue o una posada. Los británicos la traducen por “inn”. Sea como sea, Lucas la utiliza una vez más, y sólo una: Jesús, la víspera de su muerte pregunta por la "katályma" donde comerá el cordero pascual con sus discípulos. Ahora sí tiene sitio. De hecho parece que lo ha reservado. 

2) Lucas utiliza también dos veces, y sólo dos, el adverbio griego "exaiphnês" (de repente, de pronto, súbitamente). La primera, cuando el ángel se presenta a los pastores. La segunda, cuando Pablo, camino de Damasco, cae del caballo cegado por una luz inesperada.

10 comentarios:

  1. Exaiphnes, quiero pensar que no ed "de pronto". Que no es locución adverbial temporal. Me gustsría leer como una situación espacial más que temporal. El palabro griego se forma con el ptefijo "eX o eCh o eK-" más a continuación el "phnes" que sin apenas duda hace referencia a "phanes, Phanes, phaino" con lo que se traduce por: "de la nada aparece una luz resplandeciente"

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    1. Efectivamente, exaíphnês es un adverbio compuesto de "ex-" , que indica un movimiento de salida o un comienzo de algo, y "-aíphnês", súbitamente. Nombra lo instantáneo, lo súbito, lo repentino. “El exaiphnês –leemos en el "Parménides" de Platón (,156 d-) es el punto de partida de dos procesos opuestos”. Efectivamente, tras la aparición de lo súbito el presente pierde la coherencia narrativa que mantenía con el pasado y aparece la posibilidad de un nuevo comienzo. Pensemos en el efecto dramático de la irrupción repentina de Alcibíades en el "Banquete": “De pronto (exaíphnês) se sintió un alboroto” (212 c, 223 b)
      Lo que en el Banquete se muestra, en el Parménides se analiza conceptualmente al tratar sobre si el Uno participa o no del tiempo (155 e). El Uno cuando es algo participa del ser, y cuando deja de serlo, abandona esta participación. Cuando participa, se hace presente en las cosas dotándolas de unidad; cuando no participa, las cosas se desintegran en la pluralidad informe (156a). En ambas situaciones participa del tiempo. ¿Pero cuál es el momento exacto en que deja de participar? ¿Cuándo pasa del ser al no ser? ¿Qué tiempo es ése? (156 c). Ese es el momento sorprendente (átopon) del exaíphnês (156 d), del instante del cambio, situado justo entre (metaxý) el movimiento y el reposo sin pertenecer exactamente ni a uno ni a otro, como si no se encontrase en ningún tiempo. El exaíphnês es el tiempo que se encuentra entre los límites.
      En el "Banquete", cuando Diotima se refiere a la culminación del ascenso erótico, dice que "exaíphnês" se contempla algo de una naturaleza maravillosamente bella (210 e). De este exaíphnês se apropiará Plotino para indicar la visión del Uno (V.3.17; 5.7; y VI.7.36).

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  2. Parece como que desde el neoplatonismo, el Uno cae a plomo y colisiona contra el suelo de la finitud, estallando en mil pedazos (multiplicidad de los entes). El xtanismo toma esa caída como zigzagueo de una liviana pluma que desciende sin violencia, bajo la forma de espíritu santo, generando el milagro de la encarnación de lo Uno infinito en lo finito, y anunciándoselo a una virgen

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    1. Buena imagen.
      El cristianismo es la convicción de que el ente nunca deja de participar en el ser y que, por lo tanto, el no-ser sólo lo roza. Este es el misterio: somos seres infinitos rozados por lo finito. Lo que trastoca entonces el cristianismo es la completa concepción del movimiento/tiempo. El ente participa en el tiempo sin dejar de participar en el Ser. Para algunos neoplatónicos tardíos el "exaiphnes" -visto como el instante- era precisamente la manifestación de la eternidad en el tiempo, dado que siempre es. Algo de esto, me parece a mi, que hay en el cristianismo: es la promesa de lo eterno en el corazón de la evanescencia. Pero lo más llamativo es que esta promesa sea hecha a unos pastores de Belén, no a los filósofos de Alejandría.

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    2. Lo del pastor-filósofo abre mi imaginación a escenarios no pensados aún.
      De todas formas, después de todo,FELIZ NAVIDAD para tí y para los lectores de este portal.
      El-perro-de-Geryon

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  3. Sólo una curiosidad más: Creo que una palabra que no usa Lucas en ese episodio es "caballo". Bien pudo haberse caído de una burra, o simplemente caer al suelo yendo a pie.
    Feliz Navidad.
    Torvic

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    1. Es cierto. Lucas dice solamente "καὶ πεσὼν ἐπὶ τὴν γῆν", cayó a tierra. No nos dice si iba andando o sobre una montura.
      En 9.39 hay otro "exaiphnes", pero enmascarado: "καὶ ἰδοὺ πνεῦμα λαμβάνει αὐτόν, καὶ ἐξέφνης κράζει, καὶ σπαράσσει αὐτὸν μετὰ ἀφροῦ καὶ μόλις ἀποχωρεῖ ἀπ᾽ αὐτοῦ συντρῖβον αὐτόν"

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  4. El caballo se asustó y salió corriendo por el monte es por eso que no aparece, efectivamente, en los Hechos de los Apóstoles.

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