viernes, 2 de diciembre de 2016

Al pan, bread, y al vino, wine

Los deberes, como todo el mundo sabe, son malísimos, secan el cerebro de los niños y vampirizan la alegría familiar. En cambio el homelearning es lo más: dinámico, práctico, variado, colectivo y transversal. Y, por si fuera poco, "supone aprendizaje significativo, implica muchas más competencias y aporta valor al aprendizaje". En definitiva, que la raíz de todos nuestros males es nuestra incapacidad para llamar al pan bread y al vino wine.


2 comentarios:

  1. Me ha hecho recordar un viejo chiste del gran Eugenio:

    (voz nasal) El saben aquel que diu...
    Un niño le dice a su padre que ha pedido un tampax a los reyes magos. Pero hijo -replica el padre, estupefacto- ¿tú sabes lo que es eso? No -responde en niño- pero debe ser la hostia, porque puedes correr, saltar, jugar al fútbol, montar a caballo, ir en bicicleta...

    Pues eso, que yo me pido un homelearning de estos para reyes, pues parece ser la hostia. Y si funciona con batería mejor que con pilas.

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  2. Al soplagaitas que diseñó ese cartel se le pasó un detalle: el saxofón que aparece en "Repetitivos" (símbolos, los de la izquierda, producto de una intención estúpida y apestosa; bueno, y los de la derecha también) no alcanza el nivel del maldad que pretende representar. Recuerden que es el instrumento de Lisa Simpson, personaje crecientemente estúpido en las últimas temporadas de la serie. Yo creo que habría quedado mejor un violín. Ése sí es un instrumento repetitivo, poco enrollado, poco dinámico, poco variado, embrutecedor, entristecedor, que desengancha a la gente del colectivo (del rebaño), nada transversal...

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