miércoles, 3 de diciembre de 2014

Las andanzas y prodigios de Ben-Sirá, I

Como lo explicaron nuestros sabios, su recuerdo sea bendito, hay tres que nacieron  sin que yacieran sus madres con varón, son estos: Ben-Sirá, rab Papa y rabí Zeurá. Todos ellos fueron justos y sabios y nunca mantuvieron ninguna charla vana ni se quedaron dormidos en la sinagoga.

¿Y cómo los parieron sus madres sin marido? Fueron al baño y les entró en el útero semen de Israel quedándose preñadas y parieron sin que los hijos supieran quiénes eran sus padres. Pero Ben-Sirá sí lo supo. Era hijo de Jeremías. 

Una vez fue Jeremías al baño y encontrándose allí a unos malvados de la tribu de Efraín, vio que todos ellos estaban derramando su semen baldíamente, pues en aquella generación toda la tribu de Efraín eran perversos. Cuando los vio, empezó a reprenderlos, pero ellos lo amenazaron diciéndole:

- No te moverás de aquí hasta que no hagas lo mismo que nosotros. Y si no lo haces, te sodomizamos.

Jeremías se vio obligado a hacerlo y allí quedó una gota de su semen hasta que vino su hija a ese baño y la gota se le metió en el útero.

A los siete meses parió un hijo con dientes y con habla que nada más nacer le dijo a su madre que tenían ambos el mismo padre.

Así comienzan Las andanzas y prodigios de Ben-Sirá.
Un libro compuesto en torno al siglo X en algún lugar.
Quizás en un reino hispano.

Continuará...

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