domingo, 16 de julio de 2017

Buen domingo

Como para la emoción valemos todos, la escuela New Age ha decidido sustituir los conocimientos (que, indudablemente, crean diferencias) por una mezcla dulzona de sentimientos, que no son sino pensamientos vagos, y una promoción universal del entretenimiento. A veces, es cierto, asegura que sólo le preocupa la felicidad del niño, pero no hay que hacerle mucho caso. La felicidad es un fenomenal generador de diferencias, porque, si nos la tomamos en serio, apunta al infinito. De ahí la ambigüedad de la aspiración a la equidad. Es una aspiración que, legítima o no, apunta también al incremento de la felicidad... Escribo esto a vuelapluma tras leer un mail de un amigo que me cuenta lo siguiente:

Hoy al volver de misa he recordado su artículo sobre el efecto Mateo de noviembre de 2014 y el comentario del conde de Romanones delante del funcionario que dormía en su mesa... 
Usted finalizaba su artículo haciendo alusión a los alumnos que "prefieren fracasar al aire libre" en alusión al problema de absentismo escolar. 
Creo que hoy ya podemos hablar de los alumnos que prefieren fracasar "cómodamente" en los centros escolares donde se respeta su "ritmo de aprendizaje" eufemismo para camuflar la vagancia en demasiados casos,  y qué, cómo y cuándo aprenden... (quisiera ver el modelo del los jesuitas de forma generalizada sin la selección económica de sus mensualidades) 
En secundaria hay más preocupación en ver cómo y con qué los entretenemos antes de dejar claro qué sería bueno que todos aprendieran, para facilitar metas futuras..., frutos del evangelio. 
Volvemos al -progresa adecuadamente o necesita mejorar- bajo las formas "d'assolit o no assolit"  en Cataluña pero trabajando en grupos cooperativos..., los alumnos con algún interés y hábitos de trabajo serán los que acabaran huyendo de los centros si no lo remediamos...
Actualización del efecto Mateo en Educación 
Al que no tiene se le dará -por la cara- y al que tiene se le quitará hasta las ganas.
Buen domingo
Sobre Romanones: Cuando Romanones fue nombrado ministro de Instrucción, cometió la imprudencia de ir a visitar a los funcionarios supuestamente a su servicio. Entró en un salón y estaban todas las mesas desocupadas. Y lo mismo en otros dos más. Finalmente, en el cuarto se encontró a un funcionario felizmente dormido sobre la mesa. El secretario de Romanones quiso despertarlo, pero Romanones lo contuvo: "No, no lo despierte. Porque si lo hace, se marchará". 


La fe política

En El Subjetivo