sábado, 22 de noviembre de 2014

Los semblantes del privado

Quizás, como decía Calderón, haga falta desmentir
... a quien murmura
que se embotan los aceros
en el corte de las plumas.

Pero el capitán Andrés Fernández de Andrada dejó para siempre desmentido, con su Epistola moral a Fabio, a quien se atreva a sugerir que se embotan las plumas con el corte del acero. 

Más quiere el ruiseñor su pobre nido
de pluma y leves pajas, más sus quejas
en el bosque repuesto y escondido,

que agradar lisonjero las orejas
de algún príncipe insigne, aprisionado
en el metal de las doradas rejas.

Triste de aquel que vive destinado
a esa antigua colonia de los vicios,
augur de los semblantes del privado.

La colonia de los vicios es la Corte; el privado, el consejero o ministro del monarca; "augur de los semblantes del privado, un endecasílabo perfecto. El poeta en lugar de “rostros” habla de “semblantes”, porque el semblante, además de la cara, es el estado de ánimo que se asoma en cada momento al rostro. Los cortesanos están obligados, por profesión, a ser hermeneutas. 

Ha sido Antonio Pérez quien me ha despertado estos versos de Fernández de Andrada, pues en uno de sus aforismos dice: "Privados llama la lengua española, quizá porque, en siendo privados, se hallan privados de la seguridad natural".

Y ya que estamos con la Epístola moral a Fabio, despertemos también sus últimos versos:

Ya, dulce amigo, huyo y me retiro
de cuanto simple amé: rompí los lazos.
Ven y sabrás al grande fin que aspiro,
antes que el tiempo muera en nuestros brazos.

El principio de autonomía


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Pero esto no es noticia

viernes, 21 de noviembre de 2014

De Higinio a Antonio Pérez

Higinio, fábula CCXX: 
Cura [Inquietud], atravesando un río, vio abundante arcilla, la cogió meditabunda y empezó a modelar un hombre. Mientras reflexiona sobre qué había hecho, se presentó Júpiter; Cura le pidió que le diera un espíritu, cosa que consiguió fácilmente de Júpiter. Queriendo Cura ponerle su propio nombre, Júpiter se lo prohibió y dijo que había que darle el suyo. Mientras Cura y Júpiter discutían, se levantó Telus [la Tierra] y dijo que se le debía poner su nombre, puesto que había ofrecido su cuerpo. Tomaron a Saturno como juez; Saturno les dio el siguiente veredicto: “Tú, Júpiter, puesto que le diste espíritu recibirás (su alma después de su muerte; Telus, puesto que le dio el cuerpo, recibirá) su cuerpo. Como Cura fue la primera que lo modeló, mientras que viva, que lo posea Cura; pero puesto que hay controversia sobre su nombre, se llamara “homo” porque ha sido hecho de “humus”".

Antonio Pérez, secretario de Felipe II:
En la vida humana todo es arte. Quizás quiso decir también esto quien dijo "Militia vita hominis", porque ¿qué mayor guerra que haber de vivir con el arnés del arte a cuestas siempre?

De naranjas y de hombres

Cuenta Voltaire en sus Memorias que un dia La Mettrie le dijo al rey Federico II de Prusia que estaba celoso de Voltaire, por los favores que recibía. El rey le contestó: "La naranja se exprime y se tira cuando ya no tiene jugo". Añade Voltaire: "La Mettrie no tardó en comunicarme este bello apotegma, digno de Dioniso de Siracusa"

Pero el bello apotegma lo he encontrado en Antonio Pérez, secretario de Felipe II: "Los reyes usan de los hombres (decía un gran consejero, señor grande) como de naranja, que en sacándoles el zumo los arrojan de la mano".