lunes, 29 de junio de 2015

El cónclave

Se reúne el cónclave de la ortodoxia pedagógica. No son innovadores. No son alternativos. Son, desde, al menos, los años sesenta, lo pedagógicamente correcto, lo que se enseña en las facultades de educación, la literatura pedagógica que se vende, los consultores pedagógicos que se contratan, los que susurran en los oídos de los políticos, los que tienen dinero para experimentar sus ideas... son lo bueno, lo bello y lo justo.

El problema es que se repiten mucho a sí mismos. Tienen, por lo que parece, muy claro contra qué luchan: contra un fantasma de la escuela al que han vestido de sparring, para lucirse con sus golpes retóricos. Han tenido todas la posibilidades imaginables para crear una escuela alternativa... y, al fin, parece que están a punto de conseguirlo, aunque para ello tengan que convencernos de que los resultados no son importantes.

El otro día estuve en la despedida de un magnífico director de escuela. Yo trabajé con él. Mucho.  Recordaba cuando íbamos a hacer la clase de sociales a los archivos del ayuntamiento, cuando hacíamos excavaciones arqueológicas serias con alumnos de primaria, cuando hicimos un mapa detallado de los yacimientos ibéricos de la zona, cuando descubrimos un horno romano, cuando hallamos una moneda romana, cuando teníamos en la escuela una radio, una revista, hacíamos teatro, colonias, excursiones... y nos daba para estudiarnos un montón de verbos irregulares franceses, las subordinadas adjetivas, y las capitales del mundo. Fuimos introductores del vídeo en la escuela y teníamos un ordenador cuando no lo tenía nadie. Yo no sabía que éramos escuela tradicional. Pero si lo éramos, estoy orgulloso de haberlo sido, y creo que también están orgullosos de ella mis alumnos, ahora convertidos en padres perplejos.

Por cierto, el día 20 yo estaré AQUÍ

Lo que más me ha costado entender...

... es que el mundo que tenemos está hecho con la inteligencia que teníamos disponible.

domingo, 28 de junio de 2015

¡Al fin la pedagogía ha resuelto todos los problemas!


Todo esto se encuentra junto aquí:

1) «Los niños aprenden a leer mucho antes y mucho mejor a través de las inteligencias múltiples»

Sería muy de desear que la autora de esta sentencia nos mostrara algún estudio científico serio que justificara lo que dice. Hasta ahora las evidencias disponibles nos aseguran que si se quiere aprender a leer bien y temprano,  hay métodos muy superiores.

2) "Es una de las metodologías más vanguardistas que se están aplicando en los colegios, junto con las aulas cooperativas"

Convendría entrevistar a los padres que cambian a sus hijos de centro cuando estos llegan al bachillerato.

3) "Gran parte de la comunidad educativa está convencida de que hay que cambiar la escuela tradicional [...]. De hecho, el 87% de los docentes afirman que el sistema actual no prepara a los alumnos lo suficiente para afrontar los grandes retos del siglo XXI y un 86% alertan de que las evaluaciones actuales no permiten desarrollar al máximo las capacidades de los estudiantes, como refleja la última encuesta realizada por la Fundación SM entre 2.900 profesores de España". 

Esto a mi me suena a lo que responden los docentes cuando se les preguntas sin son partidarios del constructivismo. El 95% responde que sí, sin dudarlo. Curiosamente, el mismo porcentaje asegura utilizar el libro de texto. ¡Hay que ver lo segura que está la gente de qué es lo que no servirá para afrontar los grandes retos del siglo XXI! Algunos pedagogos, por lo visto, han conseguido dominar el control de la bola de cristal.

4) "La teoría de las inteligencias múltiples (del psicólogo estadounidense Howard Gardner, Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2011) es una de las metodologías que más interés despiertan".

Entre los pedagogos, no entre los neurólogos.

5) "Para lograr el éxito ya es necesario un currículo académico brillante [sic] también hay que triunfar en otros ámbito de la vida: en la relación con los demás, en los negocios, en la vida privada..." 

Me quedo con el "también", porque, sin duda, el currículo académico es más importante para un ingeniero que para un barrendero.

6)  "Hay ocho tipos de inteligencias"

Lo que hay es mucha diversidad entre las personas inteligentes, pero allí donde se pone de manifiesto un comportamiento inteligente, hay que sospechar la presencia del factor "G"... excepto, quizás, en psicomotricidad.

7) "Hemos estado estimulando sistemáticamente menos de la mitad del potencial de nuestro cerebro".

¡Ya estamos con el mito de que utilizamos sólo la mitad de nuestro cerebro! Está absolutamente desprestigiado entre los neurólogos... pero se mantiene imperturbable, viendo pasar la ciencia, como la Puerta de Alcalá el tiempo, entre los pedagogos.

8) "Se ha demostrado que somos más que una mente de lenguaje y matemáticas".

¡Claro, pero hace mucho tiempo (léase la correspondencia de Descartes)! Y eso no nos autoriza a ser ignorantes ni en lenguaje ni en matemáticas.

9) "Tenemos ocho tipos de inteligencias: el lenguaje visual, verbal, musical, el pensamiento lógico, el conocimiento de sí mismo y la relación y el trabajo con los otros".

¿Y la inteligencia entre las cazuelas de mi abuela? ¿Y la inteligencia del Profesor Moriarty? ¿Y la de un buen delantero centro? ¿Y la de un lateral izquierdo? ¿Y la del timador? ¿Y la de Don Juan? No es más clarificados hablar de habilidades o de competencias?

10)  "Aplicar las inteligencias múltiples en el aula aporta un reconocimiento de todas las capacidades de los niños y una vía para partir de sus fortalezas".

Nadie, en su sano juicio, fomenta todas las capacidades de los niños, sino que fomenta unas y reprime otras. Yo, por ejemplo, he tenido que reprimir severamente la curiosidad de mis nietos por los enchufes.

11) "Hasta ahora la educación tradicional se ha centrado en el desarrollo de las inteligencias lingüístico-verbal y lógico-matemática relegando a un segundo plano todas las demás".

Esto sólo demuestra un desconocimiento absoluto de la historia de la educación. ¡Pobre Platón! ¡Pobre Huarte de San Juan!

12) «Desde los tres años, los niños aplican técnicas para resolver conflictos»
¡Y para fomentarlos!

13) "Precisamente, esta nueva metodología está vigente en 250 centros que forman parte de un programa de SM, donde se ha constatado que se consiguen «logros fantásticos»"

Es fácil obtener logros fantásticos cuando uno mismo determina qué es un logro fantástico.


El fracaso escolar como fracaso lingüístico

Lo tengo cada vez más claro: De lo que nos habla el fracaso escolar es de la pobre competencia lingüística de nuestros alumnos al llegar a la escuela y de la incapacidad de ésta para reducir las desigualdades culturales, especialmente entre los chicos.  

Poorest boys lag behind on language skills

viernes, 26 de junio de 2015

La otra cara de Marina Ginestà


Me acabo de leer dos novelas que escribió esta señora, Marina Ginestà: Els precursors y Els antípodes y, sinceramente, no lo hace nada mal.

Adiós Wert

Cuando se comenzó a debatir la que pasará a la historia como "la ley Wert", los consejeros de educación que no eran del PP estaban enfadados porque no tenían ni idea de qué se estaba cociendo en el ministerio de Educación. Los del PP, tampoco. Tanto es así que antes de la primera reunión de consejeros de educación, estos últimos le echaron el alto al ministro, montándole una especie de motín de catones. ¿Qué pretendía? ¿Qué quería conseguir? ¿Qué cambios pensaba introducir? El ministro finalmente accedió a reunirse con ellos para decirles, con ese tono olímpico que ensaya cuando habla ex cathedra, que, tranquilos, que no pasaba nada, que la nueva ley no provocaría muchos debates porque sería estrictamente técnica.

Este ha sido, según mi humilde parecer, el gran pecado del ministro: su nula capacidad para la poesía política o, si quieren ustedes, para la demagogia. Pero visto que la democracia parte del principio de que no hay gobernantes sabios, o el gobernante realmente existente logra consensos amplios (que es lo segundo mejor, después de la sabiduría inexistente) o se convierte en una diana.

Wert tenía vocación de diana, pero no lo sabía. De diana de España, claro, es decir, cainita; de una diana a la que se disparan quijadas de burro (con perdón).

Las primeras voces que lo pusieron en cuestión salieron de su propio partido. En aquel momento, mientras algunos consejeros periféricos se rumiaban la posibilidad de una negociación a la que Wert, por cierto, nunca dio posibilidad de ser, a pesar de que le hubiera salido barata, las autoridades políticas del PP decidieron taparse las narices y comenzaron a seguirlo sin entusiasmo, aunque con disciplina... una disciplina cada vez más frágil. Por cierto, mi enhorabuena al Presidente del Consejo Escolar del Estado, Francisco López Rupérez, por haber hecho uso de su voto para romper a favor de la enseñanza de la filosofía un empate técnico bastante vergonzoso.

Pero Wert parecía contar con el apoyo incondicional de Rajoy, que le prometió que no lo cambiaría hasta que no hubiese desarrollado por completo el articulado de la ley. Claro que ni Wert es Romanones ni Rajoy es Churchill. Así que con cada desarrollo (véanse los programas educativos) se iba agrandando su diana, que era su destino.

Más de una autoridad educativa del PP me ha reconocido su disgusto con una ley que consideraba técnicamente mala y políticamente precaria y con un ministro sordo como una tapia, que es lo que suelen ser los tecnócratas convencidos de que 2 y 2 son necesariamente 4, en toda circunstancia y lugar, porque no han leído a Lacan, que dice que la testosterona (él habla del pene) es la raíz cuadrada de menos 1. La testosterona te sirve para sentirte un toro... de Osborne en Cataluña y para poco más.

Se sabía desde hace tiempo que el cambio de ministro estaba cantado y se sabía también que, fuese el que fuese -y a mi parecer no ha sido el mejor de los posibles-, llegaría demasiado tarde.

La primera lección que nos deja Wert es que los blindajes en política duran lo que se le antoja al destino. O sea, lo que el buen tiempo en Pamplona. 

La segunda, es que no hay manera de hacer en España una ley educativa que cuente con un consenso realmente amplio. Este es un hecho que nos refleja bien, dado que todas nuestras tensiones políticas acaban chocando contra la playa educativa, donde hay cada vez más leyes varadas mostrando sus cuadernas al sol como un brindis en una copa rota. 

La tercera, es un principio absoluto de la singular democracia española: no puede haber leyes educativas de derechas... ¡Y punto! La razón es sencilla: las izquierdas, mientras critican las políticas neoliberales en las calles le abren las puertas al liberalismo (esto es, a la autonomía del yo propietario) en las aulas.

La cuarta, es que vamos hacia una anarquía metodológica en la que los alumnos que saldrán más beneficiados son los que más conocimientos traigan de casa. Antes en casa se educaba en valores y en la escuela se instruía. Ya no. Las familias espabiladas deben tomar urgentemente nota.

La quinta, es que hay que pensar a fondo la específica racionalidad pedagógica. Es una racionalidad sui generis, muy peculiar, escasamente cartesiana, pero que debe ser entendida si se quiere hacer algún cambio mínimamente perdurable en el sistema educativo.

¡Adiós, Wert! Te llevas tus buena intenciones, de las que no dudo, y dejas un roto considerable que el que te sustituye simplemente no tiene tiempo para remendar.

miércoles, 24 de junio de 2015

¿El futuro era esto?

¿Saben lo que les digo? Pues que tras ver el degradante espectáculo de los jóvenes por las calles de Ocata a las 3:30 de la madrugada de ayer, noche de San Juan, me fui a dormir deprimido. ¿El futuro era esto?