viernes, 22 de agosto de 2014

La soledad

La soledad es buena, pero a veces, cuando estás solo, conviene recordarlo.

The Whale That Inspired Moby Dick Swims Again

Resulta que antes de que la ficción hiciera real a Moby Dick, la realidad hizo ficción a Mocha Dick ("not a coffee-chocolate phallus but “a real-life whale … who fought off whalers for decades before being killed by harpoon”).

¡Ave, Bustos!

Ya circula por ahí un diálogo terrible en que un hombre con flores en la mano le confiesa a la chica con la que ha empezado a salir:
–Creo que me estoy enamorando de ti...
Y ella le responde:
–¡CLARO, PORQUE SOY UNA MUJER, ¿NO?!


El Roto

Todo el mundo parece venerar al Roto. En cuanto sale su nombre, la gente saca el reclinatorio. Es automático. Así que durante mucho tiempo me he guardado mis reticencias para mi, que tengo mis reclinatorios orientados a otros dioses. 

Pero, miren ustedes, esa manera  sacerdotal con la que el Roto convierte lo complejo en parodia, me parecería bien si él nos la presentara como parodia, pero no; que él no quiere hacer humor, sino metafísica, como Chirico. ¡Qué quieren que les diga! Encuentro más divertida la metafísica genuina. 

Los metafísicos eran gente que, como se tomaba en serio el problema de los universales, sometía sus convicciones a discusión con tanta vehemencia que Buridán (el del famoso burro), compitiendo un día con Pierre Roger de Beaufort por uno de los grandes universales de la humanidad, el amor de la mujer de un zapatero alemán, le metió tal zapatazo en la cabeza a su contrincante que le partió el cráneo. Lo más curioso del caso es que la lesión potenció de manera prodigiosa la memoria del agredido, que acabó como papa con el nombre de Clemente VI. 

Buridán, a quien los universales lo tenían en un sinvivir,  acabó ahogado en el Sena. Lo tiraron metido en un saco al pillarlo tratando de lo inmanente y de lo trascendente con Margarita de Borgoña, la mujer de Luis X. Existen otras versiones sobre su muerte, pero yo estaba hablando del humor de la metafísica. 

A diferencia de Buridán, El Roto, no tiene burro y por eso nos dibuja dogmas de obligada creencia para los que quieren estar en el lado correcto de la Fuerza. Y aquí, sí, lo reconozco, no deja de haber un punto de ironía, ya que la bandera del lado correcto de la fuerza es la del pensamiento crítico.

miércoles, 20 de agosto de 2014

La madre del cordero

Orwell, reseñando el Mein Kampf, le da la razón a Hitler en algo elemental, tan elemental que tendemos a olvidarlo. Pero lo cierto es que Hitler creció en algo que no era el hitlerismo:

"The fact is that there is something deeply appealing about him. […] Hitler … knows that human beings don’t only want comfort, safety, short working-hours, hygiene, birth-control and, in general, common sense; they also, at least intermittently, want struggle and self-sacrifice, not to mention drums, flags and loyalty-parades. However they may be as economic theories, Fascism and Nazism are psychologically far sounder than any hedonistic conception of life."


martes, 19 de agosto de 2014

Hume sobre Rousseau

“¡Rousseau, Rousseau!”, exclama Hume, “¡Qué de cosas podría decir yo de este hombre! ¡Es tan fatuo que prefiere sentirse perseguido que ignorado! ¡Pero no me tiréis de la lengua, que después Voltaire me estira a mí de las orejas y quizás tenga razón al regañarme por haber sido demasiado severo con él! Añadiré sólo una cosa: fue capaz de aparecer en público vestido de armenio para que no lo reconocieran, cuando si de verdad quería ser invisible no tenía más que haber ido de Rousseau”

Una cosa más sobre Camus y Sartre

¿Podríamos decir que sus diferencias -tras la guerra- se explican por el estado de sus manos? 

Camus no quiere manchárselas y para mantenérselas impolutas busca causas perfectas para comprometerse inmaculadamente con ellas. Sartre tiene necesidad de manchárselas y por eso mismo se compromete con causas que sabe muy bien que son imperfectas.

Sartre a Camus: “Tal vez la República de las Almas Hermosas debería haberte nombrado su Fiscal General”


Camus a Sartre: “Sólo hay una cosa que queda por probar: el camino sencillo y modesto de la honestidad sin ilusión, de una sabia lealtad, de tenacidad, que solamente refuerce la dignidad humana”.