No pienso hacer comentarios obvios

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Otros mundos

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Llevo todo el día en el tren, de aquí para allá. Y como RENFE es un ente más difícil de comprender que el de Parménides, no he podido evitar recordar a aquel hombre que despertó una súbita corriente de piedad colectiva en el Mercat de la Boquería de Barcelona.
Vamos por partes.
Los hechos inmediatos: Que RENFE se retrasa, se avería, ofrece instrucciones contradictorias a los pasajeros (cuando las ofrece), etc, etc.
Los hechos rememorados: Una mañana de hace unos años, cuando los problemas con la RENFE eran la desesperación nuestra de cada día en Barcelona. Había ido yo a comprar unos chuletones de ternera a la Boquería (seis euros el kilo más baratos que en Ocata, créanme) y de paso aproveché para comprar también el pan en un puesto cercano. Había mucha gente arremolinada y su número se iba incrementando porque las dependientas no eran capaces de atender con orden las demandas de la clientela (a veces formuladas de forma críptica por los turistas, todo hay que decirlo). Como, además, unos teníamos número y otros no, se acabó organizando un considerable guirigay. Una de las dependientas se iba poniendo de forma bien visible cada vez más nerviosa y, finalmente, se arrancó a gritos lamentándose del desorden de su trabajo y de las impertinencias que tenía que soportar. No había en el mundo -insistía una y otra vez- trabajo más esclavo que el suyo.
- No esté usted tan segura -le dijo un señor de mediana edad.
- ¿Qué no? ¿No me dirá que es usted enterrador o algo así? ¡Ahora mismo le cambio el trabajo, tenga usted el que tenga.
- ¡No se atreverá!.
- ¡Peor que el mío no será! ¡Mire como está el patio!
- ¡Mucho peor!
Estas palabras provocaron inmediatamente un silencio expectante. Todos esperábamos impacientemente la continuación.
- ¡Trabajo en información al cliente en la RENFE!
Un arrebato de solidaridad instantánea nos unió a todos con aquel pobre hombre. De manera automática nos echamos atrás un paso y le cedimos la vez, para que pidiera lo que le diera la real gana pedir.
Hay, efectivamente, otros mundos, y en ellos viven muchos extraños con los que nos cruzamos cada día.
En la estación de Mataró alguien ha escrito: "Mataró corrupta: Especulación hurbanística". Me imagino que se propone combatir la especulación urbanística con la ortográfica. Si es así... ¡quién sabe a dónde conducirá esta aventura reivindicativa que acaba de iniciar este ciudadano anónimo!
Para poner todo en su sitio tengo que añadir que hay algo que detesto infinitamente más que los retrasos de la RENFE: la gente que aprovecha el trayecto para hablar a gritos por el móvil. ¡Si al menos tuviesen algo interesante que decir! En la lista de mis manías tengo inmediatamente a continuación a los que ponen los pies en los asientos de delante (sin olvidar a los cantantes).
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Pla....tón

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4 de noviembre de 1918: “Por la noche, en la cama, vuelvo a los Diálogos de Platón.¡Qué maravilla! Por la madrugada cantan cincuenta gallos desorbitados, indecentes, pero no puedo apagar la luz. La fuerza de sugestión es tan viva, tan fascinante, que a veces pienso que un día, fatalmente, encontraré a Sócrates por la calle. Esto, quizá, no pasa con ninguna otra figura de la historia de la cultura. ¿Cómo es posible sugerir tantas cosas en tan pocas palabras, de una manera aparentemente tan simple?

Josep Pla, El cuaderno gris

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Dios, tras el chaparrón

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Cuando el hombre se despertó, Dios ya estaba allí.

De hecho parece ser que la sospecha de que alguien estaba observando su sueño le hizo ponerse en pie y sacar con un gesto mecánico la espada de la vaina. De un golpe seco le cortó la cabeza a una sombra.

Desde aquel día la conciencia de haber matado a Dios le permitió añorarlo y fue el mantenimiento de esta añoranza a lo largo de los siglos lo que hizo de él, cabalmente, un hombre.

Por eso, si yo fuese alcalde de Ocata, levantaría con mucha pompa y mucha circunstancia un monumento a Dios -a un Dios, quizás, sin cabeza- en el mismísimo centro de la plaza en la que desayuno diariamente, con esta inscripción: "En agradecimiento por habernos creado".

(Hoy ha caído un buen chaparrón. Un chaparrón mediterráneo, contundente, con mucho aspaviento, pero que ha pasado rápido dejándome empapado frente a un arcoiris de escándalo que nacía en Sant Mateu y se hundía en el mar. Había ido con mi mujer a pasear al Pancho y nos ha pillado en un descampado. Mientras me secaba, me ha dado como un arrebato teológico).
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Exabruptos de una tarde de verano

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I
Anda una cierta izquierda empeñada en justificarse a sí misma ante el presente alegando que la actual es una crisis provocada por la derecha de la que sólo se puede salir con soluciones de izquierda.

II
Encuentro en este argumento el sabor de un curioso revisionismo.

III
Si la culpa es de la derecha, ¿no quiero decir esto que se exonera de responsabilidad al sistema para cargarla sobre las espaldas de algunos de sus gestores? En el fondo, por lo tanto, se está insinuando algo así como que el capitalismo es bueno, pero está mal practicado, que es lo que se decía del socialismo realmente existente hace tan sólo cuatro días.

IV
Esta tarde me he encontrado con una memorable variante de este argumento: el cambio climático está provocado por la derecha y, por lo tanto, la derecha no puede gestionar una respuesta creíble al mismo.

En resumen: que el clima en sí es bueno, sólo que ha caído en malas manos.

V
Juro que en Ocata hace un calor de derechas.

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Sólo para suspicaces recalcitrantes

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Sólo para neocons recalcitrantes

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Joshua Muravchik: "The Abandonment of Democracy",
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