sábado, 22 de septiembre de 2018

Los mandamientos republicanos

Gracias al Colegio Madrid de México he conocido la existencia de un pequeño cuadernillo editado en la imprenta Gutemberg de Guadalajara el 31 de mayo de 1931 con el título de “Mandamientos republicanos”, que son los siguientes:

El primero, amar a la justicia sobre todas las cosas;
El segundo, rendir culto a la Dignidad;
El tercero, vivir con honestidad;
El cuarto, intervenir rectamente en la vida política;
El quinto, cultivar la inteligencia;
El sexto, propagar la instrucción;
El séptimo, trabajar;
El octavo, ahorrar;
El noveno, proteger al débil;
El décimo,  no procurar el beneficio propio a costa del perjuicio ajeno.

A la luz  del quinto mandamiento, mi libro “El deber moral de ser inteligente” adquiere un nuevo significado que lo enlaza bien con otro anterior titulado “Por una educación republicana”.

martes, 18 de septiembre de 2018

Là, tout n’est qu’ordre et beauté,

Un balcón sobre los naranjos,


un largo pasillo que recorro despacio, porque cada ventana es una promesa,


la fuente cantando a las bouganvillas qué es eso del fluir,


la iglesia, minúscula, en su sitio, en pie, cumpliendo con su deber: 
recordarnos que somos árboles inversos,

un san José tan humano...


un altar esencial, el Crucificado rodeado de cardos plateados...


... el tiempo relegado.


Hacienda Galindo. San José Galindo. México.




El Popo y la mujer dormida

Llegué ayer a México, a las cinco de la tarde, hora local, y me estaban esperando el Popo y la Mujer Dormida, es decir, el Popocatepelt y la Ixtacuihatl. Los he visto por primera vez, imponentes, con la cumbre nevada, pero envueltos en la luz cálida del atardecer, parecían dos dioses protectores. Así de ambiguo es este maravilloso país, que tanto cantinflea, porque sus sís, como sus ahoritas, nidel todo sís, ni del todo ahoritas. 

He recordado a Henry Schnautz, un joven trotskista norteamericano, que, tras enterarse del fallido atentado contra Trotsky protagonizado por Siqueiros, se ofreció como guardián, porque él sí que era capaz de responder con fuego al fuego de los asaltantes. Llegó a la Ciudad de México el 1 de julio de 1940 y el día 12 ya estaba al servicio del revolucionario ruso. En su diario se entretiene comentando los pequeños detalles de sus guardias nocturnas y refleja bien su fascinación por la línea tenue del perfil del Popo y de la Mujer Dormida. El 10 de agosto fue sábado. Schnautz describe la transición del sol poniente hacia el ocaso y las diferentes tonalidades que van tiñendo el Popo en su declive. Es lo que he visto yo hoy boquiabierto. Al cerrarse la noche, aquel 10 de agosto comenzó a caer una ligera lluvia que, diez minutos después, se había transformado en un auténtico chaparrón. La oscuridad era casi completa y solo la rompían los relámpagos que rasgaban de luz la lejanía. También ayer comenzó a llover al anochecer y camino de Querétaro la lluvia s epuso a cantinflear con su mansedumbre y acabó en un diluvio del que emergían, como rayos de luz difusa, los faros de los coches.

El 21 de agosto, un día después del atentado mortal contra Trotsky, Schnauts se siente absurdo haciendo su guardia nocturna como cada día. Pero no puede evitar referirse a la belleza del cielo y de las nubes que se acumulan en las cimas de las montañas. Añade que el Popo y la Mujer Dormida son para él una inspiración constante. Tras un comentario sobre las ramas caídas de los eucaliptos, confiesa que "las lágrimas corrían por mis mejillas”. 

lunes, 17 de septiembre de 2018

Dos cosas sobre el tiempo regalado/relegado




I

El tiempo relegado es el título del epílogo que incluye este libro, titulado, a su vez el tiempo regalado. Un paradójico y sutil juego de palabras que encaja perfectamente con el contenido y la forma de este inteligente y creativo ensayo. El epílogo mencionado es de Gregorio Luri, que, filosóficamente, complementa la creación de Andrea Köhler; en él, dice de la obra que presentamos: «¡Pero qué poco hemos reflexionado sobre la espera! Esto es algo que el lector descubre nada más abrir este hermoso, denso y profundo libro que, al mismo tiempo, es una reflexión y un acicate para el ejercicio del pensamiento reflexivo, puesto que “de te fabula narratur”. No podemos preguntarnos por la espera sin que nuestra propia existencia se vea envuelta en la pregunta. Por eso mismo, esta aparente “nadería” de la espera es una cuestión metafísica de gran calado que no se puede relegar sin relegar algo propio de nosotros mismos» (p. 147).

C. Galán de Mera.


II
Pero este tiempo regalado tiene otro regalo con un epílogo de Gregorio Luri que pide a gritos un libro propio. Son unas pinceladas en las que directamente alude a la muerte como clave para entender la vida: el hombre consciente de que está vivo, porque ha sido tocado por la muerte.

Pablo Velasco Quintana
Editor de CEU Ediciones ElDebatedeHoy.es

Los mandamientos republicanos

Gracias al Colegio Madrid de México he conocido la existencia de un pequeño cuadernillo editado en la imprenta Gutemberg de Guadalajara el 3...