sábado, 28 de marzo de 2015

La muerte de Coleridge

“Coleridge died in 1861 at the early age of 31, from consumption brought on by a chill caused by sitting in damp clothes during a Philological Society lecture. When he was told that he would not recover he is reported to have exclaimed, ‘I must begin Sanskrit tomorrow’, and he died working on the Dictionary to the last, with quotation slips and word-lists spread on the quilt of his bed.”

K.M. Elisabeth Murray, Caught in the Web of Words: James A.H. Murray and the Oxford English Dictionary. (New Haven, Yale University Press: 1977) p.136

A favor del coneixement

A favor del coneixement

viernes, 27 de marzo de 2015

La caja negra...

... es el hombre.

De repente descubrimos que estamos en manos de nuestros semejantes, que son tan indescifrables como nosotros mismos y que entre dos y dos, siempre hay un quizás.




jueves, 26 de marzo de 2015

Hay un colegio en Barcelona

... en el que todos los años me invitan a impartir ni más ni menos que una clase magistral. 

Y como hay pocas cosas más difíciles que impartir una clase magistral digna de este nombre, les aseguro que la preparo a fondo.

No contentos con esto, la dirección de este colegio me anima a que proponga retos intelectuales a los alumnos y a que los trate como seres dignos de ser considerados inteligentes.

Por lo visto, en esta reserva intelectual creen que el conocimiento no tiene ninguna propiedad que le impida ser transmitido y que a sus alumnos les interesa oír hablar de la influencia del paisaje en las filosofías de Rousseau y Shopenhauer.

Los alumnos, por su parte, no solamente me escuchan -hoy durante casi dos horas-, sino que además me hacen preguntas inteligentes y al final, me piden bibliografía.

De verdad, de verdad: hay un colegio en Barcelona.

Agüimes


Si se pasan ustedes por Agüimes, allá en Canarias, vayan a ver a este monstruo y salúdenlo de mi parte. Y díganle que precisamente porque no sabemos qué regalos nos tiene preparados  la vida ni en qué lugares nos los va a entregar, cuando se muestra generosa, hay que aferrarse a ella con fuerza, aunque al día siguiente tengamos que arrastrar una resaca de elefante.

Todo el día me habéis estado dando vueltas por la cabeza, amigos. A ver si mañana consigo volver a ser yo.