lunes, 22 de diciembre de 2014

domingo, 21 de diciembre de 2014

Podemos... a la fuerza

El hecho de que haya tanta gente que va de cristiano viejo examinando de pureza de sangre ideológica a Pablo Iglesias, creo que le está haciendo un favor inmenso a Podemos, porque le exigen unos mínimos morales que no sé si otros partidos estarían en condiciones de superar. Desde la lejanía ideológica, el espectáculo es sumamente interesante.

La frágil psicologia del cranc



"Hi havia una vegada un cranc de mar que, indignat per ser catalogat com un crustaci, clamava contra la ciència: “Sóc jo, us ho dic, jo i només jo!”

sábado, 20 de diciembre de 2014

La voracidad de nuestro olvido

Tras la comida me he refugiado un rato en las páginas de Santiago Valentí Camp, con la alegría de saber que me estaba esperando en ellas ni más ni menos que Ángel Ganivet. 

Me ha gustado esta anécdota de los años de escuela del granadino. Un día el profesor de retórica les escribió en la pizarra diez palabras que serían las terminaciones de una décima que debían componer los alumnos. ¡Toma deberes! Todos obedecieron disciplinadamente al profesor. Todos... excepto el joven Ganivet, que alegó que "para decir tonterías en verso era mejor escribir en prosa o no escribir ni en prosa ni en verso, que es lo que él hizo".

No conocía tampoco que dos días antes de su suicidio, el 27 de noviembre de 1898, dejó en el domicilio de un amigo un escrito en el que entre otras cosas confesaba; "No recuerdo haber hecho mal a nadie, ni siquiera en pensamiento; si hubiera hecho algún mal, pido perdón".

Creo que Valentí Camp acierta cuando sostiene que Ganivet fue un error del espacio y del tiempo. Estaba destinado a nacer en otro lugar en otro tiempo. "Nació demasiado pronto para vivir con intensidad y expansión sus ideas reformadoras, basadas en la tolerancia, la ética sin obligación ni sanción y un humanismo integral, o demasiado tarde para vivir con la nobleza y la hidalguía propias de los tiempos caballerescos". Pero me pregunto si en nuestra historia no hay demasiados personajes así... ¿Será España una singularidad espacio-temporal? Deberíamos consultar nuestro destino con Hawking.

Cuando más leo a Valentí Camp más me doy cuenta de la voracidad de nuestro olvido. 

El biciclo de Joaquín Costa

En 1867 Joaquín Costa visitó, gracias a una beca de la Diputación de Huesca, la Exposición Universal de París. Los conocimientos que adquirió en la capital francesa se plasmaron en su primer trabajo publicado, Ideas apuntadas en la Esposición de París de 1867, que pretende ser un informe objetivo de lo que ha visto. Pero desde un punto de vista personal, subjetivo y apasionado, lo que a Costa lo dejó de verdad boquiabierto en aquel magno acontecimiento, fue el invento del "biciclo". Tanto es así que envió a sus amigos una carta detallada de semejante hallazgo tecnológico  acompañándola de un dibujo sobre sus intríngulis mecánicos que, según algunos, realizó en un papel de fumar. Los amigos no se quedaron menos impresionados que Costa al recibir semejantes novedades, que fueron ampliamente comentadas en el Casino de Huesca, de manera que el empresario Mariano Catalán, que tenía una herrería, decidió jugársela y fabricar aquel artilugio, haciéndolo casi completamente de madera. Lo consiguió y esta fue la primera bicicleta que circuló en España.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Si ustedes fueran tan afortunados como yo...


... entonces serían amigos de Javier Sánchez Menéndez, el inmenso poeta sevillano, editor de Ediciones de la Isla de Siltolá, que se vino desde Sevilla a Madrid para escuchar mi conferencia sobre Sócrates en Caixaforum (hay otros que se dicen amigos míos pero no dan para tanto) y que además me invitó a cenar al Casino de Madrid (bueno... salvo a José Manuel Lacasa que ayer estuvo en la conferencia y hoy hemos desayunado juntos).

Mis errores y yo

A veces mis errores son más inteligentes que yo. Es cierto que cada error me enseña algo de ti mismo, pero algunos me llevan intelectualmente mucho más allá de lo que mi razón hubiera sido capaz de ir por sí misma.