lunes, 15 de agosto de 2016

La hermana secreta de Bambi


Me acabo de enterar de que Felix Salten, el autor de Bambi, escribió una novela pornográfica titulada Josephine Mutzenbacher, que era la biografía de una prostituta de Berlín. Esta obra fue publicada de manera anónima en Viena en 1906. Se ha dicho que para conocer la personalidad de Salten, el interesado debe acudir más a esta novela que a Bambi. No lo sé. Pero tiendo a pensar que el hombre se caracteriza por hacer cosas tan diversas como estas y hacerlas ambas con la misma sincera intensidad.


Mi amiga B. me acaba de enviar un artículo de Le Monde del pasado 24 de junio con este titular:


Continúo aprendiendo.


9 comentarios:

  1. "tiendo a pensar que el hombre se caracteriza por hacer cosas tan diversas como estas y hacerlas ambas con la misma sincera intensidad"
    Y sin que eso le haga maquiavélico.

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  2. Piense usted que Donoso era diplomático y cuando utiliza las palabras evangélicas está pensando, sin duda, no en Dios, sino en el César.

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  3. Como cuando Maquiavélico cita el Magnificat, o cuando Leo Strauss cita a Maquivalo citando el Magnificat.

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    1. "...cuando Maquiavélico..."... "cita a Maquivalo..."

      Dos lapsus linguae (o más bien dos lapsus calami) en la misma frase sobre el nombre de Maquiavelo, ¿qué significará?

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    2. Que no conviene escribir deprisa

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    3. Si yo "creyera" en el psicoanálisis, me preguntaría si no hay algo de maquiavélico en su inconsciente... ;-)

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  4. La Iglesia suele hablar de que uno tiene que ser astuto como la serpiente al recordar cómo los magos fueron "diplomáticos" con Herodes porque se olían que éste no era trigo limpio. Se trata, creo, de la virtud de la prudencia. Creo que no se debe hablar de maquiavelismo cuando se trata de prudencia. El animal elegido en el Evangelio fue la serpiente, que para nosotros es "la bicha", pero tenga en cuenta que en Judea no había liebres.

    Decía usted "El sentido común ha aprendido a protegerse del filósofo utilizando la risa o el desprecio". Y a veces cosas peores, por eso también el filósofo a su vez ha aprendido a protegerse contra la polis, como sabe mejor que yo. Eso es prudencia. Y no es malo.

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