miércoles, 19 de octubre de 2016

Fabulita

Juan tenía un diamante de valía
y, por querer saber lo que tenía,
la química estudió, y ebrio, anhelante,
analizó el diamante.

Mas ¡oh, qué horror!... Aquélla joya bella,
lágrima, al parecer, de alguna estrella,
halló, con rabia y con profundo encono,
que era sólo un poquito de carbono...

Si quieres ser feliz, como me dices,
no analices, muchacho, no analices...

Joaquín María Bartrina y de Aixemús 
(Reus, 1850 – Barcelona, 1880)

Me voy a Jaén