martes, 9 de julio de 2013

La posesión de la verdad la hace inane

Gotthold Ephraim Lessing, Eine Duplik (1778): “El valor del hombre no reside en absoluto en la verdad que posee o pretende poseer, sino en el esfuerzo sincero que dedica a alcanzarla, pues las únicas fuerzas que acrecientan la perfectibilidad humana no son aumentadas por la posesión, sino por la búsqueda de la verdad. La posesión nos hace tranquilos, indolentes, orgullosos. Si Dios, guardando en su mano derecha toda la verdad y en su mano izquierda el deseo ardiente de alcanzarla, me dijera: “¡Elige!”, a riesgo de equivocarme para siempre y por toda la eternidad, yo me inclinaría humildemente hacia su mano izquierda y le diría: “Padre, dadme lo de esta mano; la verdad absoluta sólo te pertenece a ti”.

24 comentarios:

  1. Una frase para reflexionar, aunque mi primer impulso ha sido escribir "¡qué gran verdad!". Luego he pensado que, en realidad, no tengo ni idea de a quién pertenece la verdad absoluta.

    Paso por aquí después de mucho tiempo, querido amigo, y te encuentro con el mismo buen sentido del humor. Es mérito conservarlo en estos tiempos. Pensaba que te gustaría saber que Clodia, nuestra Clodia, ha sido publicada en papel (y en ebook). Un abrazo muy fuerte.

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    1. Enhorabuena, Isabel. La buscaré, claro está. Me alegra mucho volver a verte por aquí.

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  2. Buenas tardes Don Gregorio: a raíz de un texto que publiqué del breviario de podredumbre de Cioran, me recomendó un seguidor que me buscara un filósofo más optimista. ¿Puede usted recomendarme alguno?. Gracias.

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    1. Me temo que eso de filósofo optimista es un oxímoron, pero puede usted buscar entre los ideólogos. O entre los cínicos, como Séneca.

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    2. se hará lo que se pueda. Gràcias, aunque... ¿no son cínicos todos los filósofos?

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    3. Me corrijo. En realidad, cínica lo es sólo la naturaleza. El filósofo debería ser irónico. Séneca es más bien un gran hipócrita.
      Quien necesite consuelo no debería acudir a la filosofía.

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  3. El gato de Schrödinger9:26 p. m., julio 09, 2013

    Tratándose de Dios, tiendo a suponer que en su diestra tendría, no la verdad, sino la Verdad.


    A vueltas con la cuestión de la verdad:

    "La verdad es indivisible, es decir no puede reconocerse a sí misma; quien quiera reconocerla, debe ser mentira."

    Franz Kafka.

    Mira que es puñetero este Kafka; tiene unas reflexiones de lo más desconcertantes.

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    1. Acabo de leer "¿Cuánta verdad necesita el hombre?", de Rüdiger Safranski, que le dedica el último capítulo -el mejor, a mi modo de ver- al desconcertante Kafka.

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  4. "We shall not cease from exploration
    And the end of all our exploring
    Will be to arrive to where we started
    And know the place for the first time".

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    1. Es que Eliot tiene mucho de Lessing moderno. Me parece...

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  5. Hay algo en esta ¿fábula? que me resulta extraño. Si el valor del hombre reside en el esfuerzo sincero (y pongamos énfasis en este sincero) por alcanzar la verdad, y ante la posibilidad de alcanzarla éste la rechaza (cualquiera que sea el significado de la verdad absoluta) para seguir buscándola y así lograr el verdadero valor del hombre... ¿realmente es sincero su esfuerzo, o es una mera pose de hombre esforzado en búsqueda de la verdad?
    Conste que lo pregunto con sinceridad, con la absoluta certeza de que algo se me escapa pero -líbreme Dios- sin la pretensión siquiera de saber la verdad de esta... fábula o lo que sea.

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    1. Los cazadores suelen decir que lo mejor de ir de caza es el momento del lance. Cuando la presa ha salido de entre las matas.Si la presa está muerta, ya se ha acabado la caza.

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    2. Delibes. O la Introducción a los 20 años de caza mayor del conde de Yebes, de Ortega.

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    3. Se me ocurre otro ejemplo: Lo mejor del sexo no es precisamente el sexo realizado.

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  6. No me convence, Don Gregorio.
    Lo mejor del viaje es el camino, no el destino. En eso estamos de acuerdo. Lo mejor del sexo es el cortejo, el chamullar que dicen los argentinos. Bien. Pero no estamos hablando de lo mismo, a no ser que el concepto de verdad sea algo que puedo comprar en la sección de congelados del supermercado, contratar por internet en un vuelo de bajo coste o resolver en una curva de la autovia de Castelldefels.

    Si no me equivoco, aquí estamos hablando de "la Verdad", así con mayúscula. Estamos hablando no de una actividad de ocio, sino de un camino vital. De intentar obtener algo que no puedo conseguir por otros medios y del "esfuerzo sincero que dedica a alcanzarla".

    Pienso que esto trata de algo a lo que quizás dedique toda una vida o cuanto menos todo nuestro esfuerzo durante un periodo de tiempo. No estamos hablando de actividades de fin de semana.

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    1. Boccaccio cuenta en El Decamerón una historia que mucho más tarde, en el siglo XVIII, será recogida por Lessing en "Nathan el sabio" (1778-1779). Recuerde que estamos hablando de Lessing.
      Según el relato de Boccaccio, Saladín, sultán de El Cairo, convoca en la corte al rico judío Melquisedec para que le aclare cuál de las tres religiones, judía, cristiana e islámica, es la verdadera. El judío responde con una historia a esta pregunta. Había una familia en la que el padre cedía un anillo de oro al que entre sus hijos había de ser su heredero. Y esta costumbre perduró de generación en generación hasta que se dio el caso de que un padre no sabía encontrar entre sus tres hijos al más digno de heredarlo. Como los tres le parecían dignos merecedores de la herencia, encargó secretamente a un orfebre que le hiciera dos copias perfectas del anillo original. Poco antes de morir le entregó por separado un anillo a cada hijo. Cada uno de ellos se creyó el heredero legítimo, hasta que se dieron cuenta de que no había manera de saber qué anillo de los tres era el auténtico.
      Según Melquisedec, lo mismo ocurre con las tres religiones, que son tres leyes que Dios ha dado a tres pueblos. Cada uno cree que su ley es la verdadera. Pero no hay manera de confirmar esta creencia en ningún caso.
      En la versión de Lessing, los tres hijos acuden a un juez para encontrar una solución. Pero el juez les contesta que lo que deben hacer es conservar cada uno su anillo considerándolo como el verdadero.

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  7. Qué cuco el Lessing... Luego vino Tolkien y fastidió el encanto de la historia, ¿no?

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    1. Según como se mire... porque Tolkien era mucho más conservador que Lessing.

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  8. Dos sugerencias: Lessing se llamaba Gotthold Ephraim y la obra es Eine Duplik. Por si a alguien le interesa, el texto alemán está aquí (el texto citado son los dos últimos párrafos, sin contar el último que está en cursiva).

    Conocía la cita, pero no sabía que está en una obra de disputa teológica (según la Wikipedia alemana). Estoy con Lessing en que la verdad absoluta es sobrehumana. Y si no estoy muy perdido, pretender lo contrario es absolutamente inhumano.

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  9. A mi se me ocurre , a propósito del espinosismo "caché" de Lessing que tanto turbó a Jacobi, que la interpretación del relato debe demorarse sobre una afirmación muy discutible, a saber, que la revelación cristiana ofrece una Ley. En absoluto, lo que ofrece es mucho más que una Ley- y mucho menos-, luego si lo fundamental es que ofrezca una Ley, y la digamos única "teología natural" viable es la de un Espinosa monista ; el teismo de Lessing - "los conceptos ortodoxos de Dios ya no me interesan"- , ¿en qué se convierte? .

    Quienes expulsaron a Fichte de Jena lo sabían muy bien.

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    1. Lessing es muy puñetero y sospecho que no da puntada sin hilo. Efectivamente, en los evangelios apenas hay normas y eso hace del cristianismo una religión muy diferente del judaísmo o del islamismo. Cosa que Lessing debemos suponer que sabía. Pero eso no significa que las analogías entre las tres religiones no pueden hacerse con el criterio de la ley, sino que el criterio ha de emplearse de diferente manera con el cristianismo: nos muestra aquello de lo que carece.
      Muchos judíos suponen que tras la figura de Nathan el Sabio se encuentra Maimónides. Strauss pensaba que era Mendessohn.
      La fe del ateo, como decisión moral de la inteligencia política... ¿no estaría en realidad compartida por Jacobi i Lessing? Yo tuve esa sospecha al leer a Jacobi. En cualquier caso, lo que se impuso fue el ateísmo por probidad intelectual.
      Pocos momentos encuentro más interesantes en la historia de la filosofía que el de la llamada querella del panteísmo.

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  10. Pintada urbana vista hace semanas: "La locura de la verdad". Todavía estoy pensando.

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