viernes, 29 de agosto de 2025

Sócrates no se acaba nunca

No sé cuántas veces habré leído, con subrayados y notas al margen, la Apología de Sócrates. En 1997 impartí un seminario sobre ella en la Sociedad Catalana de Filosofía. Como quedé satisfecho del resultado, le di forma de libro y se lo envié a Alejandro Sierra, de la Editorial Trotta. A los pocos meses estaba en la calle El proceso de Sócrates. El 2004 publiqué, también en Trotta la Guía para no entender a Sócrates, y en el 2011, en la editorial sevillana ECOEM firmé la Introducción al vocabulario de Platón, que fue traducido al búlgaro. He escrito artículos, he dado charlas, he participado en obras colectivas... y en el 2015 Ariel me publicó ¿Matar a Sócrates? A lo largo de este tiempo volví una y otra a la Apología. Pero ha sido estos últimos días, preparando la reedición de ¿Matar a Sócrates? cuando me he dado cuenta de que no había entendido nada de lo que está en juego en el texto platónico, lo cual me lleva a la convicción de que no sé leer, porque lo que creo saber me oculta lo que no sé. Hasta la semana pasada no he descubierto que al final de su intervención ante el jurado ateniense que ha decretado su muerte, Sócrates no encomienda la educación de sus hijos a sus amigos, sino a sus enemigos, es decir, a sus acusadores y a los que han votado contra él. Lo que me enfada conmigo mismo no es que todo se me haya vuelto confuso, sino que hasta ahora no había tropezado con lo evidente. Hace unos días recibí una nota de una entrañable amiga, la búlgara Vesselina Vassileva, que me decía: "Felicidades al mejor amigo de Platón. Nunca olvidaré el primer saludo en el aeropuerto". Pues ya ves, Vesselina, aquí un aprendiz con miopía.

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jueves, 28 de agosto de 2025

Flâneur

Hay dos conductas humanas que siempre me han emocionado: la de los novios adolescentes, que están entrenado el uso amoroso de sus cuerpos, y la de las parejas de ancianos que caminan de la mano como dos adolescentes. En los primeros es su mirada la que me llama la atención, por su voracidad, que parece insaciable; en los segundos es el hecho de que sus manos entrelazadas sea su punto de gravedad, un puente sobre las corrientes del tiempo. Los adolescentes parecen cada vez más niños y los ancianos... Los ancianos se parecen cada vez más a mí. En la Ética a Nicómaco dice Aristóteles que el ser humano es «syndiastikós» (1162a), es decir, emparejado: «La relación (phylía) entre marido y mujer parece darse por naturaleza. El hombre, por naturaleza, es antes un "syndiastikós" que un "politikós"» 

miércoles, 27 de agosto de 2025

Marañas

Tengo que admitirlo: soy demasiado viejo para aprender ciertas cosas, por muy fundamentales que sean. La más importante de todas: aprender a decir que no. No sé cómo, pero siempre acabo envuelto en una maraña de compromisos que devoran mi tiempo. Y soy de los que creen que la palabra comprometida es sagrada. El caso es que mis actividades pueden variar de contenido, pero, a la hora de la verdad, su número varia muy poco. Quisiera poder decir que soy así y así me gusta ser. Pero no. No me gusta ser así. Me gustaría hacer muchas menos cosas y ser el dueño totalitario de mi rutinaria agenda. Mañana por la mañana tengo una videoconferencia con Madrid para preparar lo que se avecina: un espacio semanal de unos diez minutos en la COPE, los  viernes, en un programa que dirigirá Jorge Bustos.

martes, 26 de agosto de 2025

El oficio de estilita

Cada vez me resulta más evidente: cuanta más edad tengo, más me cuesta escribir un artículo para la prensa. Admiro profundamente a los que son capaces de escribir varios artículos semanales y todos resultan redondos (el monstruo García Máiquez), pero yo necesito tener la idea esbozada el domingo, para ir trabajándola de lunes a miércoles y enviar el resultado al diario el jueves por la mañana. Nunca la envío completamente satisfecho. Ya sé que el arte de escribir artículos en los medios consiste, entre otras cosas, en la capacidad de ocultarle al lector todo lo que te has dejado en el tintero y, sobre todo, aquella objeción que, callada, pero terca en su inquisición, lanza sobre mi una sombra de decepción.  Quizás la cultura consista en esto, en ocultar las complejidades de la vida para poder creer que hay alguien al mando y, por lo tanto, que podemos distraernos de vez en cuando. Esta noche, en uno de mis desvelos habituales, recordaba cuando era columnista fijo -con doce y trece años- en el periódico escolar. No me resultaba difícil. Al contrario, me divertía. Y cuando me leía, tras la publicación, me sentía la mar de satisfecho. 

Hormigas blancas

Le digo a B. que si este Café de Ocata está abierto, la culpa es suya. Y solo suya. Bien es cierto que saber que una parisina entrañable, sofisticada y buena gente pasea por la plaza del Vosges dando vueltas a las cosillas de este café tiene, ¡a qué negarlo!, su qué. El calor húmedo sigue entrometiéndose en nuestras vidas haciéndolas pegajosas e inconsistentes. A veces en el cielo se hinchan las nubes y recorren con sus grises amenazadores los cielos de Ocata, dejan caer unas gotas, que incrementan el sofoco general, y siguen su camino. Me entretengo estos días leyendo a don Antonio Alcalá Galiano, de quien aprendo mucho más que en los eruditos y aburridos libros de historia. Don Antonio te mete en la historia. He dado así en sus páginas con la letra de una canción popular que se cantaba en Sevilla en 1823 y que, sin duda, gustará a Javier Sánchez Menéndez (ha sido leerla y pensar en él y en los carabineros de Huelva, amén):

“Murióse el cigarrón, tendió las zancas,

Lleváronle a enterrar hormigas blancas.

¡Fuerza del consonante a lo que obligas!

A decir que son blancas las hormigas.


lunes, 25 de agosto de 2025

Odios de hombre austero

Encuentro en la muy problemática biografía que Antonio Alcalá Galiano escribe sobre su enemigo don Agustín Argüelles, este tremendo párrafo: «Soltó más la rienda a sus antiguos odios, y los avivó; odios profundos, enconados; odios de hombre austero, los peores de todos, porque se figuran un monstruo de iniquidad en cada enemigo.» Me interesa mucho el siglo XIX. A mi querido José María Marco le sorprendió que yo defendiera públicamente en una ocasión que en España el orgullo nacional ha sido con frecuencia volcánico y efímero porque hemos tenido poca patria, aunque, ciertamente, hayamos tenido más patria que Estado. Marco valora más que yo los resultados de los esfuerzos de los liberales españoles por construir un Estado. Pero el siglo XIX comienza con una guerra, la de la Independencia, en la que la patria estaba en la boca de todos y el Estado no estaba en ningún sitio. Sigue con las guerras civiles carlistas en la que todos eran patriotas, pero se mataban por su concepción del Estado. Añadamos los gobiernos efímeros, los continuos pronunciamientos militares, el caciquismo y, como guinda, la crisis del 98. Maura se quejaba, con sobrada razón, de que «el divorcio entre el Estado y la sociedad» no fue curado por «los esfuerzos que durante el siglo XIX hizo una pléyade de hombres ilustres.» Y ahí nos sigue doliendo.

domingo, 24 de agosto de 2025

El problema de Sócrates

 


Este libro se publicó en el 2015. Cinco años después tuvo una reimpresión y en julio de este año me comunicaron en la editorial Ariel que querían reeditarlo. Obviamente, me alegré, porque es un libro al que le tengo mucho cariño. Pero del 2015 para aquí ha variado mi visión del «problema de Sócrates». Tanto es así que voy a pedirle a Ariel que en la reedición le quitemos los signos de interrogación al título y que cambiemos el subtítulo por algo así como «El camino a la cicuta». Quisiera, igualmente, reducir algunos capítulos, para hacer más ágil la lectura, y ampliar otros, para hacerla más radical. Hoy veo mucho más claro el papel de Atenas y entiendo mucho mejor las razones del cambio que experimenta Sócrates de la Apología al Critón. En definitiva, entiendo mucho mejor lo que suponía para Atenas el paso de una sociedad cerrada a una ciudad abierta y, en este sentido, entiendo también de manera más precisa por qué «el problema de Sócrates» es el problema de toda sociedad abierta y, especialmente, de las sociedades aceleradamente abiertas, como la nuestra. Este problema se podría resumir con esta pregunta: ¿Qué religiones están más capacitadas para afrontar los retos de la sociedad abierta, el judaísmo y el Islam o el cristianismo? De este último se ha dicho que es la religión de la salida de la religión.

sábado, 23 de agosto de 2025

En El Escorial


En El Escorial, este verano, fabricando recuerdos de lujo. ¡Qué bien estuvo todo! Conté que unos días antes, en un evento educativo en Zaragoza comencé mi intervención recitando un soneto de Quevedo: Busco en Roma a Roma... Lo justifiqué diciendo que no hacía falta justificar la presencia de Quevedo en un evento educativo y para mi sorpresa los numerosos asistentes me respondieron con un aplauso cerrado. En el curso del Escorial al que asistía dije que en el momento de la independencia de España no llegaban al 20% los hispanoamericanos que hablaban español. La españolización lingüística fue un empeño de los gobiernos de las repúblicas independientes, que para crear sentimiento de país necesitaron una lengua común. Me impresionó Lorent Saleh, Premio Sajarov. Una cosa es que leas y otra muy distinta que el protagonista se te confiese, porque en los detalles aparentemente menores está la densidad de las cosas humanas. ¡Hasta pronto en Venezuela, querido Lorent!


viernes, 22 de agosto de 2025

... ni siquiera los españoles.

 Nada más comenzar el verano me llegó un libro muy esperado, Educar en valores, construir ciudadanías, editado y dirigido por dos juristas de prestigio, Francisco Javier Díaz Revorio y Carlos Vidal Prado.

He estado colaborando con ellos desde hace algún tiempo, de forma esporádica, pero muy provechosa. He aprendido mucho a su lado desarrollando el proyecto de investigación EDICAVAL, heredero de otro anterior titulado Enseñar la Constitución, educar en democracia,  y creo que ellos algo han asumido de lo que les he ido contando. En cualquier caso, he vuelto a confirmar mi tesis de que si quieres aprender a filosofar y no solo a acumular citas de filósofos ilustres, te conviene relacionarte con sabios de fuera del gremio. Me han dejado firmar el capítulo introductorio, que he titulado Forjar nuestro País (título que copié descaradamente de Rorty). Defiendo, entre otras cosas, que España siempre fue (y sigue siéndolo) católica (incluso aunque haya dejado de ser cristiana); que el carácter español es la exageración y que carecemos de una mentalidad jurídica firme. A pesar de todo, sostengo, con Leopoldo Eulogio Palacios (cuyo hijo me recibió, por cierto, en su casa), que nada es ingobernable para Dios, ni siquiera los españoles. Y yo confío en Dios.

jueves, 21 de agosto de 2025

Caen al suelo las hojas

Me pidió Javier Sánchez Menéndez -mi querido poeta sevillano- 40 aforismos para un libro colectivo sobre este arte breve para el que todo el mundo creemos valer. La aforística es "arte povera". Los únicos aforismos que parecen inmortales son los que las redes atribuyen sin fundamento alguno a Einstein y así se puede decir algo cuando no se tiene nada que decir. Estoy en ello. Se los tengo que mandar la semana que viene. En España me parece a mí que no hemos tenido más que un aforista verdaderamente genial, Quevedo, que colaba sin darse cuenta aforismos en sus sonetos. Se ha moderado la temperatura y uno tiene la ilusión de que respira aire nuevo. La Plaza de Ocata se ha cubierto de hojas muertas. El otoño ha tomado agosto al asalto y uno se desliza sin freno por la melancolía. Cantaba Cansinos Assens:

Esta tarde de otoño parece primavera

el aire es dulce y tibio

y hay un sordo rumor germinal en la tierra.

Dijérase que van a florecer las rosas

y a cantar en los nidos los pajarillos nuevos,

y a recobrar su antiguo color desvanecido

nuestros blancos cabellos...

Hay en el aire una promesa venturosa.

La sangre en nuestras venas palpita con ardor,

nos sentimos capaces de un gran amor inédito,

diríase que despierta de un sueño el corazón...

Mas, de pronto, cruel, un viento frío se alza

y, cual pájaros muertos, caen al suelo las hojas

y con ellas de entierra toda nuestra esperanza.

A Josep Pla le parecía ridícula la alegoría de la hoja caída, que no es sino una respuesta mecánica de la naturaleza al cambio de clima. Tiene, por supuesto, razón, pero en ella venimos tropezando desde Homero, porque... ¿quién puede alimentarse solo de naturaleza?

Volver

Me recordaba esta mañana mi querida amiga B. que hace dos meses abandoné el Café de Ocata. Abandoné también otras cosas. Por ejemplo ahora mismo debiera estar en los Andes chilenos. Pero estoy en casa, pasando calor. Hoy cumplo también 70 años. Todo está relacionado. Cuando yo estaba naciendo no sabía que todo lo que quería era acabar de nacer y en este empeño, decidido e ignorante, he llegado hasta aquí. Lo continuaré, pero con más calma. He reducido drásticamente los viajes y me he refugiado en la lectura y la escritura. Ya tengo decidido lo que escribiré de aquí hasta que acabe de nacer del todo. Recuerdo un cuento de I. Trataba de un niño que afanosamente se empeñaba en llenarse los bolsillos del pantalón de puñados de tiempo, sin saber que estaban agujereados.

viernes, 20 de junio de 2025

Lecciones no aprendidas

 I

Como con frecuencia me cuesta decir que no, me veo obligado a asumir las consecuencias de mi pusilanimidad: vivo bajo un alud de compromisos que inexorablemente se van cumpliendo y me pillan con las tareas a medio hacer. En el horizonte próximo: una conferencia sobre hispanoamérica en los cursos de verano del Escorial; una conferencia sobre Mairena en los cursos de Soria; una conferencia sobre Mounier y la pedagogía en Burgos... 

II

Cuando mis males me mantienen preso en la cama, sin poder soportar ni la verticalidad ni la luz, noto que la impertinencia del tiempo va jugando ferozmente a mi contra.

III

Haciendo caso a mi otorrino voy a probarme unos audífonos. Me trataron estupendamente. Yo estaba maravillado... hasta que me dijeron el precio del aparato: 6.500 euros, cosa que me pareció desorbitada. ¿Puede ir uno con un aparato de ese precio por la calle sin miedo a que lo asalten? Mi defensa fue firme: ¿Si me comprara unos audífonos de 500 euros, ¿notaría mejora auditiva? Me dijeron que sí; ¿entonces por qué gastarme 6.000 euros más? ¿Cuál sería la ventaja comparativa. Me lo intentaron explicar, pero no loré encontrar verosímiles sus argumentos.

IV

Ayer en la gradación de mi nieto B., los alumnos dieron diversos diplomas. Entre ellos había uno para la profesora que más falta a clase. Curiosamente no estaba allí para recogerlo. 

V

Mounier insiste con frecuencia en que hay que dejarse guiar por el acontecimiento. Si sustituyen "acontecimiento" por "azar amigo", entenderán ustedes mi total acuerdo con el fiósofo francés en este punto.

VI

¡Qué mal ha envejecido Mounier!

VII

Da un poco de vergüenza ajena asistir a los debates de nuestros políticos. Han dimitido completamente de su función ejemplificadora. Todos sus esfuerzos se dirigen a colocar al adversario, convertido en enemigo, en una posición defensiva, de tal manera que no  ean sus ideas las que definan su posición, sino su posición la que defina sus ideas. Por supuesto, todos se creen actuando en aras del bien común. Y así lo proclamará el vencedor.

VIII

Podría entender que los políticos no quisieran dar buen ejemplo. Me cuesta más entender su empeño en dar malos ejemplos.

IX

Lo mejor de estas fechas, sin duda, las primeras brevas, las cerezas y las peritas de Sam Juan.

X

He leído y profusamente subrayado Les murs blancs, un libro escrito por Léa y Hugo Domenach, hijos del filósofo personalista Jean-Marie Domenach. Es como si hubiesen lanzado la filosofía de Mounier a la corriente de la historia y lo que esta corriente nos acaba desvelando es que la historia no conoce la piedad... y que quizás sea bueno que no aprendamos esta lección.

viernes, 13 de junio de 2025

Llorar

 I

Que la verdad es una mala estrategia política es algo que se ha sabido desde que existe la política. Ahí están Polieno y su Stratagemata, dedicada a Marco Aurelio y Lucio Vero. «Vosotros preocuparos por vencer», les viene a decir Polieno a los políticos, «que ya vendrán los poetas a cantar vuestras victorias». Donde leemos «poetas» podemos leer hoy «periodistas.» En política gana quien gana, tenga o no tenga razón.

II

Sin duda una táctica exitosa para ganar es  practicar de manera verosímil el cínico arte de transferir responsabilidades a la hora de enjuiciar los fracasos y de usurpar méritos a la hora de proclamar los triunfos.

III

En este psicosocialismo que se ha convertido en el régimen político del presente, llorar parece proporcionar victorias que no se pueden conseguir con silogismos.

IV

Si estás convencido de que la historia es superior a la moral, es decir, de que es la historia la que crea la moral, y además te consideras el intérprete privilegiado de la historia, acabas teniendo un problema grave a la hora de interpretar la naturaleza humana.


jueves, 12 de junio de 2025

Madrileando

I

En Madrid aún se puede pasear entre tormenta y tormenta de primavera. Todavía no cae sobre el asfalto el alud de fuego del ferragosto, la temperatura es cálida-acogedora, aún no cálida-abrasadora. Los atardeceres son lo mejor de esta ciudad y, posiblemente sean también los mejores atardeceres de España.

II

Llegué el martes por la tarde, con 40 minutos de retraso que me obligaron a abrirme paso a codazos por los pasillos de la estación de Atocha y a lanzarme en plancha sobre un taxi. Tenía que llegar con el menor retraso posible a la Fundación Mutua Madrileña para grabar una entrevista que me propusieron como miembro del Colegio Libre de Eméritos. Le pedí permiso al taxista para cambiarme de ropa en el interior del taxi y el hombre no solamente accedió sino que me contó varios casos mucho más notables que el mío.

III

De allí, al hotel, el  RIU de la Plaza de España. Mi habitación en el piso 20, con espectaculares vistas: a la izquierda, el Palacio Real, en frente la Casa de Campo, a la derecha... en alguna de esas ventanas del edificio de la derecha han transcurrido horas importantes -y tórridas- de la historia recentísima de España.

IV

A las 17:00 un taxi me llevó hasta los estudios de la admirable gente de Aprendemos Juntos. Aprecio mucho a estos jóvenes entusiastas que hacen unos vídeos (los del BBVA) con una dedicación y un cariño admirable. Estoy en deuda con ellos y cuando me propusieron grabar otro vídeo, no lo dudé. Al terminar, el gran Victor Blanco me llevó a cenar a un restaurante de postín, el Verdura&Brasa, donde una vez más pude comprobar por qué esto del buen yantar es una de las bellas artes que no es accesible para mi economía cotidiana. 

V

Esta mañana la he dedicado a pasear por la ciudad, demorándome lo posible por llegar a las 12:00 a una cita que, por cierto, ha resultado útil. Ha defendido que si queremos ayudar a los niños pobres lo que debemos hacer es enseñarles matemáticas por el camino más transitable posible, pero sin rebajar ni la exigencia ni el rigor. Hay que huir como de la peste de los currículos pobres para niños pobres.

VI

La librería de viejo del pasaje de San Ginés ha desaparecido. Una más. A las 14:55 se ponía en marcha el AVE que me devolvía a casa. Por la televisión de casa he visto la granizada que ha caído sobre Madrid.

sábado, 7 de junio de 2025

Trasímaco

 I

La justicia, dice Trasímaco en el primer libro de la República de Platón, es beneficiar a los amigos y perjudicar a los enemigos. Las cosas estaban así de claras porque aún no se había inventado el bien común, que es la idea que nos sirve para ocultar a Trasímaco, no para eliminarlo, ni mucho menos.

II

Recogiendo la tesis de Trasímaco, pero sofisticándola un poco, Carl Schmitt sostiene que la política es el arte de diferenciar entre amigos y enemigos. Por supuesto, nadie se atreve a defender semejante idea. Es demasiado cruda. Pero eso no impide su realidad. 

III

De Trasímaco a nuestros días la verdad sigue siendo la verdad, por mucho que la mona se vista de seda. Basta con leer la prensa sin las gafas buenistas para descubrirla.

IV

Leo Strauss sugiere que el objeto de la República es darle la razón a Trasímaco, pero hacerlo con palabras de Sócrates, que parece que se la quita.

viernes, 6 de junio de 2025

Los trovadores

I

Hoy en el tren un marroquí me ha cedido su asiento, el agareno, rodeado de cristianos no ha permitido que le rechazara la oferta. Dios se lo pague. Yo solo he podido compensarlo con la calderilla de mi agradecimiento.

II

Por la mañana, conferencia a los alumnos de magisterio de la Universidad de Barcelona. Sus caras son el reflejo de nuestro futuro. Les he contado por qué esta mañana estaba intentando aprenderme de memoria un soneto nada fácil de Quevedo.

III

Para celebrar los 50 años de la edición del libro Los trovadores de Martín de Riquer ha tenido lugar un acto en un lugar emblemático de Cataluña: la Academia de las Buenas Letras. He quedado prendado, como era previsible, de la maestría de Victoria Cirlot, he saludado a Victoria Camps ("te cito en mi próximo libro", me ha dicho) y he pasado un rato muy agradable hablando de lo divino y de lo humano con el grandísimo Jaume Pòrtulas. Pero, por encima de todo, he aplaudido con ganas la intervención de Francisco Martínez, mi socio en Rosamerón. 

IV 

Un libro al que le vengo dando vueltas:


V

Intercambio de mails con Manuel Oriol, de Encuentro. Tengo que tomar decisiones y como que disfruto postergándolas.

VI

Comida con mis dos socios. Tengo mucha suerte de contar con ellos. Saben más que yo, son mejores que yo y se han echado a la espalda la editorial. Les agradezco mucho que me hayan cedido el noble y frívolo papel de diletante.

miércoles, 4 de junio de 2025

Aforismos

 I

Ando desganado para la escritura. Suelo, eso sí, venir por aquí con alguna idea, pero me pongo a escribirla y me parece sinsustancia y manida. Pero tengo que escribir entre otras cosas -y esta no es la menor de ellas- porque sé que mi amiga B. espera estos apuntes y no quiero decepcionarla. Escribo, ya lo ven, para mi amiga de París.

II

Esta mañana he visitado un colegio, vástago del Colegio Madrid y de la ILE, que acaba de nacer en la cima del Tibidabo.  ¡Qué emocionante es ver a un grupo de gente joven imaginando el futuro! ¡Y qué triste ser viejo y vivir acompañado de una sombra de escepticismo proyectada por el mismo sol de la juventud ajena! Volveré... aunque solo sea por repetir el viaje. 

III

He subido al tren en Ocata poco después de las 7:00. En la Plaza de Cataluña he cambiado a los Ferrocarriles Catalanes, que me han dejado en las puertas de la avenida del Tibidabo, donde he cogido el bus 196 hasta la Plaza Dr. Andreu. Finalmente, en Funicular (que me han abierto para mí solo) hasta el Parque de atracciones. Justo detrás del Templo del Sagrado Corazón, casi tocando a la Torre de las aguas, está el colegio Montiba. A la vuelta he decidido bajar caminando a Barcelona por el camino más largo: 17:300 pasos. Barcelona, desde lo alto, se me ha antojado que tenía algo de convaleciente. 

IV

Ayer volví al otorrino. Esta vez tampoco escuche a la enfermera cuando me llamó. Pero en esta ocasión fue cariñosa y amable. Tengo una pérdida auditiva del 60% en un oido y del 70% en otro. Detesto tener que vivir con prótesis, pero me temo que no hay otro remedio que acogerme a una prótesis auditiva para controlar mis crecientes diálogos de besugo con la gente que se para a hablar conmigo.

V

Estoy viviendo un momento ornitológico-aforístico. Voy cazando aforismos al vuelo allá donde se presentan, que es en cualquier parte y a cualquier hora. A finales de agosto tengo que enviarle unos cuantos a Javier Sánchez Menéndez.

VI

Yo no creo mis aforismos. Surgen de una parte desconocida de mí mismo y no los puedo considerar cabalmente como obra mía. Son la obra del otro en mí.

VII

El día 30 de mayo impartí una conferencia en Bogotá ante más de mil docentes. En estos casos es inevitable que la mayoría de los asistentes no tenga rostro. Es imposible visualizarlos a todos. Pero vas recorriendo el paisaje humano que te escucha con la esperanza de encontrar un rostro con el que sintonizar. Cuando lo encuentras, ves que va siguiendo tus palabras con atención, que responde a las bromas con una sonrisa y a los comentarios serios con algún apunte. Entonces te aferras a ese rostro como a una luz en la oscuridad. En Bogotá se trato de una monjita benedictina, muy poquita cosa, pequeñita y enjuta, pero de una mirada luminosa y un rostro sereno y alegre. En cuanto pude encontrarme con ella le di un abrazo, por haber sido mi directora de escena.

lunes, 2 de junio de 2025

Bogotá

 I

Viaje corto a Bogotá para participar en una convención de centros educativos. Entre otras cosas les muestro que el 70% de los alumnos de 15 años de Colombia se encuentra en los dos niveles inferiores de PISA (hay 7), aquellos en los que, según la OCDE, están los que solo saben operar con un pensamiento concreto, mientras que en los dos niveles superiores, en los que están los que saben operar con un razonamiento formal, el porcentaje de alumnos no llega al 1%. Compruebo que lo que les digo les impacta. Me aplauden mucho. Sin embargo al día siguiente una pedagoga les hablará de la pedagogía de la felicidad y le aplauden lo mismo que a mí.

II

Decía Goethe que la felicidad es una aspiración plebeya. Cada vez estoy más convencido de ello. En las escuelas es hoy más importante hablarles a los niños de la felicidad y del bienestar socioemocional que enseñarles a leer, escribir y resolver problemas matemáticos. 

III

Nunca habíamos hablado más que ahora de autonomía, de creatividad o de pensamiento crítico. Pero lo que hacemos es estabular emocionalmente a niños ignorantes.

viernes, 30 de mayo de 2025

Viajar

I

Digamos la verdad: hoy viajar resulta económico; pero viajar bien sigue siendo muy caro. Por viajar bien entiendo no llegar completamente agotado a tu hotel, es decir, al inicio del viaje, y viajar en asientos en los que te quepan las piernas... y que no sea necesario poner mucha ilusión en cada lugar que visitas para poder hacerlo justificable.

II

Hay dos tipos de cansancio: el del joven y el del viejo. El joven está siempre energéticamente cansado, pero hay en él como un fondo de reservas de energía al que siempre puede recurrir para hacer un esfuerzo más. Ese fondo comienza a recargarse en el mismo momento en que un joven se sienta a descansar. El viejo se cansa porque se vacía pronto y la recarga requiere su tiempo. Más tiempo del que dispone. La vejez es la edad de la energía disipativa. A estas alturas de mi vida me imagino un buen viaje como una estancia tranquila en una ciudad hermosa y de tamaño mediano, en la que todo lo que tenga que hacer es ir pausadamente de plaza en plaza, sentarme en cada una en una terraza y pedir un café o una cerveza y ver pasar la vida por delante, bajo un cielo acogedor y junto a un edifico memorable, aunque a veces con un riachuelo y un puente basta.

miércoles, 28 de mayo de 2025

Primeras cosas

 I

Esta tarde me he bebido la primera mala horchata del año. Hay cosas que debieran, por ley, estar a la altura de nuestras expectativas: La primera horchata del año, las primeras castañas del otoño, el cortado de media mañana, el primer beso, claro...

II

En la sala de espera del otorrino, la enfermera se desgañita pronunciando un nombre… finalmente comprendo que es el mío (entre otras cosas porque estoy solo en la sala de espera). Me mira con cara enfurruñada. “No debiera molestarle -le digo- que alguien que viene al otorrino tenga problemas de audición.” 

III
En las playas ya han brotado los cuerpos nuevos.

IV
El árbol de la ciencia del bien y del mal era Eva con minifalda.

V
Lo más lamentable de nuestra política: que los malos sean tan torpes. Nadie debiera entrar en la política sin haber rumiado bien a Maquiavelo.

martes, 27 de mayo de 2025

¡La quinta!

 I

No tengo abandonado este café. Ha ocurrido que, ocupado en asuntos muy serios, el tiempo se me ha ido en otras direcciones y, a decir verdad, tampoco andaba con la mente lo suficientemente despejada como para pararme a comentar frivolidades. Poco a poco parece que Cronos, el Dios tiempo, va resituando las cosas.

II

No han sido días de brazos cruzados estos que he andado por ahí. Han sido días graves que, sin embargo, me han proporcionado sorpresas muy agradables, como el encuentro con los jóvenes de It's time to think en Pamplona, con los profesores y padres del colegio de las Jesuitinas de Pamplona o con la magnífica gente de la asociación navarra Elpida.

III

El viaje a Pamplona ha tenido sus momentos entrañables en las dos librerías de viejo de la ciudad y sus momentos de frustración al empeñarme en recorrer los sitios en los que fui razonablemente feliz y comprobar -de nuevo- que ellos no se acuerdan de mí y que han seguido con su azarosa vida, adaptándose a los usos y abusos de los tiempos.

IV

Pero la sorpresa más agradable, sin duda, ha sido esta:

sábado, 17 de mayo de 2025

Tiempo al tiempo

El deseo de echar paladas de tiempo al tiempo, enterrarlo bien hondo, para que no duela; que entre el tiempo y mi tiempo haya tiempo suficiente para el recuerdo de su presencia y el olvido del dolor de su ausencia. «El tiempo es un dios consolador», decían los griegos. Pero a veces avanza tan despacio con su consuelo...

¿Y por qué consuelo? ¿No tengo contraída acaso la deuda del recuerdo?

Mis difuntos han creado un círculo en torno a mi tiempo y con cada paso que dan en su danza, el círculo se estrecha un poco. Desconozco, por supuesto, se seguirá así, a este ritmo, el proceso o si en el momento menos pensado llegue, como el ladrón, el fin del «mientras tanto».

lunes, 12 de mayo de 2025

El deseo de volar

I

Sabía que A.S., un amigo íntimo, estaba muy enfermo. Pero no sospechaba hasta qué punto lo estaba. Por eso aquella noche en aquel hotel de Madrid me fui a dormir sin pensar en él. Pero de repente apareció en mis sueños y me dijo una sola palabra: "¡Adiós!" Me desperté sobresaltado por la viveza de la imagen. A los pocos minutos, no más de diez, sonó el teléfono. Era la hija de A.S., que me comunicaba que su padre acababa de morir.

II

Ya sé que esto tendrá su explicación científicas. Pero mi experiencia es real. A veces no puedo evitar rezar aquello de Mossèn Cinto: "¡Señor, dadme alas o quitadme el deseo de volar!"

III

Me lo contó la mujer de R., un par de meses después de quedarse viuda. Su nieto de 5 años de edad, despertó a media noche asegurando, con alegría, que había estado con el abuelo, que le había: "Tranquilo, no te preocupes por mí, que estoy bien".

IV

Insisto en mi confianza en la ciencia. Pero si la ciencia tiene por objeto la verdad, no puedo ignorar la verdad de lo que siento.

V

Murió O. y un amigo común me envió el obituario que había escrito para que le echase una mirada antes de enviarlo a la prensa. Lo leí con serenidad hasta que llegué a unos versos de García Máiquez que este amigo había elegido con certero tino, sin saber nada de mi aprecio personal por este inmenso poeta. Cuando reconocí los versos, eché a llorar, serenamente, sin que nadie se diera cuenta, pero de forma intensa.

VI

Me pidió el párroco de El Masnou que de una charla en una Cena alfa que tendrá lugar en la parroquia el día 15.  Sobre el mal. Solo se me ocurre decir, hoy por hoy, que únicamente si (creemos que ) Dios existe el mal es un problema. Si no existe, llamamos mal a una concatenación de causas y efectos completamente naturales y lamentarse de la muerte de un ser querido sería tan incomprensible como lamentarse de la caída de las hojas en otoño.

VII

J. Es un cura al que aprecio mucho y desde hace mucho tiempo... de cuando allá, por los 90 era seminarista aficionado al conejo con caracoles. Ahora es el sacerdote de un hospital importante. Tiene en casa a su madre con alzheimer y a un hermano con síndrome de Down. Y sé que es feliz cuidándolos y yendo a horas intempestivas a acompañar a moribundos.

miércoles, 7 de mayo de 2025

El azar amigo, de nuevo


El azar amigo se me hizo de nuevo presente el día de Sant Jordi, cuando Carlos Villa, rector del Liceo de los Andes, de Colombia, me reconoció al pasar por casualidad a mi lado, en el Paseo de Gracia. Hoy me ha escrito y entre otras cosas me dice: «aprovechando tu próxima visita a nuestro país, quisiera hacerte una invitación respetuosa a nuestro colegio. Por acá todos te hemos leído y quisiéramos disfrutar de tus palabras y compañía [...]. Si hoy creemos que es posible un camino para una escuela que efectivamente transforme la vida de las nuevas generaciones es, y no quiero sonar adulador, es gracias a tus reflexiones y conceptos poderosos que nos han inspirado».

Hoy me siento con más ganas que nunca de seguir defendiendo lo obvio.

lunes, 5 de mayo de 2025

Camino de primavera

 I

Ayer, para celebrar el día de la madre, nos fuimos caminando -abuelos, hijos y nietos) desde el monasterio de Sant Jeroni de la Murtra al poblado ibérico de Puig Castellar, en Santa Coloma.

II

Amaneció un día dubitativo, de niebla vaporosa y amenaza de lluvias. Eso no me impidió mantener viva la esperanza mientras hacía una tortilla con tres quilos de patatas y ocho huevos. Por si fuera poco, preparé también una gran fuente de torrijas.

III

Mis hijos se acuerdan bien de que cuando eran pequeños y nos íbamos a la montaña solía llevar en la mochila una sandía o un melón, bien grandes. Cuando llegábamos a la meta, buscábamos un riachuelo de agua helada y poníamos la sandía o el melón a refrescar. Ahora he optado por las torrijas. Dan más guerra, pero pesan menos.

IV

La excursión fue un fastuoso despliegue de la primavera. Estuvo lloviendo hasta que llegamos al monasterio de Sant Jeroni, pero una vez allí, se apartaron las nubes y dejaron a nuestra disposición un día alegre, con las plantas perladas por la lluvia y una efervescencia de belleza en flor. Toda la naturaleza parecía estaba de fiesta y nuestro caminar estaba contagiado de la alegría del camino.

V

En el poblado ibérico nos entretuvimos buscando, y encontrando, restos de cerámica. Mis nietos saben bien diferenciar la cerámica según su origen. Cada trozo tiene una historia humana detrás. Y todo animaba a imaginársela. El poblado tiene unas vistas espectaculares al Barcelonés, al Maresme y al Vallés (tanto el occidental como el oriental). Al fondo, recortada diáfanamente, la montaña de Montserrat. 

VI

Todo fue casi perfecto. Casi, porque nos faltó una buena bota de vino en el almuerzo, para acompañar la ciclópea tortilla de patatas.

sábado, 3 de mayo de 2025

Bailando en el apagón

 I

Inicio de un diálogo en la cafetería de un hospital de Pamplona.

- ¿Qué tal, cómo estás?

- ¡Ya ves, como burro sin ramal!

II

Que la vida va en serio es algo que no nos podemos permitir creer a pie de la letra mientras sigamos viviendo.

III

El apagón. Unos celebran la vitalidad del pueblo español que en las situaciones de crisis saca su vena cívica, alegre y solidaria. «La ciudad volvió a ser de sus ciudadanos», me dijo un amigo de Barcelona resumiendo las horas de oscuridad. Otros se inquietan por lo que consideran una actitud frívola. Ante un desastre como el del apagón, la gente baila.

IV

Hans Magnus Enzensberger describe así al cidudano medio:

«Cuando se trata de liberar a la humanidad

va a la peluquería.

En vez de seguir entusiasmada la vanguardia

dice: ahora estaría bien una cerveza.

En vez de luchar por la causa justa

lidia con las varices y el sarampión»

V

Dostoievski lo decía de manera más descarnada en su defensa del «hombre auténtico y normal»: «Yo lo envidio con toda mi rabia. Es estúpido, eso no se lo discuto, pero ¿quién sabe?, quizás el hombre normal deba ser estúpido. Quizás hasta sea hermoso serlo».

V

Las gentes que salieron a las calles a bailar sin luces no hicieron más que repetir la historia del Decamerón: Cuando las grandes estructuras hacen agua... siempre hay alguien que se dedica a contar historias picantes. Y eso, contar historias picantes y frívolas mientras el mundo se hunde, es decir, ocultar la cruda realidad con palabras que se injertan en nuestra imaginación, es el De rerum natura. O sea, lo que llamamos cultura. Porque lo grande -la alta cultura... de alguna manera hay que llamarla- no suele tener padres nacidos en cunas nobles, sino, como la moral, suele nacer allá donde el Espíritu, que anda jugando a la gallina ciega, tropieza.

VI

En las guerras hay siempre gente que baila en las calles entre dos bombardeos y muchas veces es la misma gente que resiste cuando es vencida para que el vencedor no emponzoñe su idea. Porque la victoria no es nunca total si no se pervierte el ideal del vencedor.

jueves, 1 de mayo de 2025

Veremos...

 I

Lo tengo comprobado: antes de que los anticiclones lleguen a Galicia, han llegado a mi cabeza. Soy uno de esos viejos cuyos males (mi laberintitis) son un predictor muy fiable de los cambios de tiempo. Yo, que soñaba ser inspector de nubes, finalmente he alcanzado mi sueño, pero en una forma mucho menos romántica de lo previsto.

II

Conferencia telemática en el Instituto Emmanuel Mounier. He hablado de la atención como capacidad de retorno, de la desatención como equipamiento de serie y de la complementariedad de la una y la otra. Creo que hemos pasado una intensa hora y media. Hasta se me ha hecho corto.

III

Este verano volveré a hablar en el I.E. Mounier, presencialmente, en Burgos. Lo haré sobre la correspondencia entre Mounier y Victor Serge.

IV

El triste espectáculo del gobierno español con el apagón...

V

Recibo una invitación para visitar Costa Rica que no puedo aceptar porque he decidido ser adulto y espaciar mis viajes. Es el reloj biológico el que me marca las horas y lo inteligente es obedecer sus consejos, que son los de la experiencia. Cada vez me cuesta más recuperarme después de un esfuerzo intenso.

VI

Confirmado: Publicaré mi próximo libro con las buenas gentes de Editorial Encuentro. De hecho, cuando comencé a escribirlo pensé en esta editorial. El titulo que tenía previsto es «Orgullosa penumbra», pero me temo que en Encuentro no lo consideran suficientemente atractivo. Veremos... 

VII

Recibo una propuesta muy, muy sugerente de otra editorial. Voy a tener que decir también que no porque nada más enviar el manuscrito a Encuentro he comenzado otro libro, que será para Rosamerón.

martes, 29 de abril de 2025

Camino Soria



 

El apagón

 I

Hemos vivido una experiencia cubana: un apagón total. 

II

Una sociedad de tecnodependientes de repente ha descubierto que somos más incapaces para resolver nuestros problemas cotidianos que una persona del siglo XIII. Sin energía eléctrica y sin información lo único que podíamos hacer era esperar. Nuestras prótesis tecnológicas nos han dejado desnudos ante nuestra ineficiencia.

III

Cuando falta información fidedigna, explotan los rumores, y a más rumores, más inquietud. La sensación de vulnerabilidad nos descubre de nuevo que ante la realidad siempre estamos en primera línea.

IV

El dinero contante y sonante me ha permitido comprar en una pastelería una barra de pan y unas pastas. Gracias a ello hemos pasado una tarde bastante dulce.

V

Curiosamente podía recibir mensajes de WhatsApp de Costa Rica, pero no de Barcelona. Sin embargo no podía responder.

jueves, 24 de abril de 2025

Farandulero del Espíritu

 I

Me invitan a una «mesa de expertos en educación» en un foro organizado por un importante medio de comunicación. En la invitación se añade que al acto se le dará la máxima difusión. Con la primera frase ya me siento incómodo. Y la incomodidad va creciendo a medida que voy leyendo. Decido agradecer la invitación, pero dejar bien claro que ese foro no es para mí. No es mi lugar. Añado lo siguiente: «no hay frase en su invitación que no me provoque un sarpullido conceptual, comenzando por la beatísima «ciudadanía mundial» y acabando por las quiméricas «competencias y habilidades híbridas». Si me responden, se lo contaré.

II

Carles Mesa me hace una entrevista muy agradable para Radio nacional. ¡Cómo agradezco las entrevistas de los buenos profesionales! Carles ha buceado en mi vida y ha encontrado detalles de los que hacía mucho tiempo que ni me acordaba. Como suele pasar, los profesionales excelentes ven lo que hacen como algo tan obvio que les parece que no necesitan ninguna felicitación.

III

Ayer fue Sant Jordi y, como correspondía, estuve casi todo el día en el puesto de la editorial Rosamerón. Fue un día de mucha, mucha, mucha gente, un clima magnífico y una cordialidad contagiosa en las caras. 

IV

Recuerdo mi primer Sant Jordi, en 1992. Firmé un solo libro. Había unas entrañables viejecitas que si te veían de brazos cruzados se te acercaban a darte ánimos. Recuerdo muy especialmente a una de ellas y al interrogatorio cordial al que me sometió

- ¿Usted qué hace, escribe también? Veo que no firma... Igual es que no sabe explicarse... Lo que tiene que hacer es comprar uno de esos libros que se venden tanto y aprender... Si no le importa me voy a estar un ratito con usted... ¿Es usted de aquí?

Confieso que esto lo he vivido tal como lo cuento. 

V

Terminé el día de Sant Jordi con una agradable cena en una casa de Collserola, con una vistas majestuosas sobre la ciudad de Barcelona.

VI

Recibo un mail en el que se me trata de «farandulero del Espíritu». Me gusta.

lunes, 21 de abril de 2025

Caminos de la tarde


La placidez de la tarde invitaba a salir de casa, sacudirse la comodidad del sofá y subir a la montaña. Hacía tiempo que no lo hacía. La invitación me ha debido de llegar solo a mí, porque no me he cruzado con nadie en toda la ascensión. Me sentía como el propietario del paisaje, el amo de la tarde. Me he hecho 25.000 pasos.


Las frecuentes lluvias han ablandado el terreno y han permitido que esas humildes flores de los bordes de los caminos, que tanto me gustan, luzcan su esplendor efímero sin complejos. No las cultiva nadie en un invernadero, son el regalo natural de estos parajes. Por otra parte la luz, que caía en diagonal, contribuía a perfilar las cosas y a dar nitidez a la atmósfera.


¿Hay algo más gratificante que un largo paseo por caminos desiertos, sintiendo la tonificante brisa marina en la cara, la ambición de la mirada, el paso a paso que te dirige hacia arriba, mientras el mar es el complemento perfecto del todo? Ya saben que el paisaje, como decía Amiel, es un estado de ánimo. Uno sale a pasear para encontrarse con estados del alma.


No importaba demorarse por cualquier capricho trivial, sentarse un rato a disfrutar del silencio o salir del camino para coger una senda incierta, pero tentadora. La meta estaba clara, pero lo atractivo era postergarla. Había que exprimir la tarde, porque también «vive en los campos Cristo, y goza del cielo libre, y ama la soledad y el sosiego; y en el silencio de todo aquello que pone en alboroto la vida, tiene puesto Él su deleite». Así escribía Fray Luis cuando estaba en la cárcel.


Estas caminatas por las tardes luminosas y apacibles de primavera tienen algo purificador, catártico. Debieran convalidar una confesión. A medida que el cansancio va tomando asiento en las piernas, la cabeza va dejando atrás preocupaciones y se dispone, liviana, a disfrutar de lo que sale al paso.


Arriba, en lo alto de Sant Mateu, me he encontrado con algunos coches, que dejaban al pasar el desprecio de una nube de polvo. Para evitarlos he cogido el camino más largo para el descenso. He llegado a casa despernado y feliz.



 

sábado, 19 de abril de 2025

1579, en Tordehumos

1579. En Tordehumos, pueblo de Valladolid, un lugareño se refugió en la iglesia huyendo de un mercader al que debía dinero. Pero el mercader, interesado en recuperar lo suyo, ideo la manera de sacarlo del lugar sagrado.

Aquel año se decidió en el pueblo representar un Auto de Fe en la fiesta del Santísimo Sacramento. Como el acogido a sagrado era el mejor actor del pueblo, le rogaron que representase a Cristo en la escena del Huerto de los olivos. Le aseguraron que asi iba bien disfrazado, no lo reconocería nadie.

Pero un alguacil, enterado de todo, corrió a contárselo al mercader, asegurándole que él estaba puesto a prenderlo por siete ducados. El actor que representaría a Judas era muy amigo suyo y en el momento del beso traidor, empujaría con fuerza a Cristo, sacándolo del escenario. En ese momento lo podrían detener.

Así se hizo. Pero al recibir el empujón, Cristo le dijo a San Pedro: "Y vos, Pedro, ¿qué decís?" Y apenas lo hubo dicho, Pedro echó mano a una espada y le dio tal golpe al alguacil que había prendido al Cristo, que le abrió la cabeza. Todos acabaron en la cárcel.

Hubo juicio y esta fue la sentencia: «Primeramente mandamos que a Judas, por la traición y maldad, le sean dados seiscientos azotes. Al San Pedro declaramos y damos por buen Apóstol y fiel, y al Cristo damos por libre y que no pague la deuda. Y al mercader que pierda la deuda, y al alguacil que se cure de la dicha herida a su costa».

Amén.

viernes, 18 de abril de 2025

Anclajes

 Sigue estrechándose el cerco: con cada amigo que se muere se suelta un anclaje en el río de Heráclito.

martes, 15 de abril de 2025

La fe del carbonero

 

Esto lo contaba con frecuencia a sus familiares y amigos el grandísimo don Alonso Tostado, obispo de Ávila:


- ¿En qué crees? - le preguntó en una ocasión a un carbonero.

- En el Credo -respondió el carbonero.

- Y en qué más.

- En lo que cree la santa Iglesia Católica.

- ¿Y en qué cree ésta?

- En lo que yo creo.

Por mucho que se empeñó el obispo, no consiguió que el carbonero le respondiera nada distinto de lo anterior. Respondía, además, sin la menor duda o vacilación.

Cuando al sabio obispo le llegó la hora de la muerte un próximo le preguntó en qué creía.

- ¡Como el carbonero, como el carbonero - respondió.



Las flores de mis cerezos

 I


Hace tres años plantamos un par de cerezos en nuestro minúsculo jardín. Les ha costado responder a nuestras expectativas, pero esta primavera, al fin han cumplido con generosidad. Ya sé que las cerezas se las comerán los pájaros, que son aves utilitaristas, pero de la belleza pura, humilde y espléndida de estas flores somos mi mujer y yo los celosos propietarios. 

II
He ido esta mañana al médico que me ha dicho que todos mis análisis han salido perfectos, que todos los indicadores son positivos, que estaba muy bien...
- Doctor -lo he cortado al llegar aquí-, por favor, no añada ahora las palabras fatales.
El hombre se me ha quedado mirando sin comprenderme.
- Quiero decir -le he aclarado- que no añada ahora un «para su edad».
En su mirada he captado que ya tenía estas tres palabras en la boca para lanzármelas al corazón mismo de mi narcisismo.

III
He salido esta tarde a pasear y un joven bien vestido me ha detenido.
- ¡Don Gregorio, qué ganas tengo de hablar largo y tendido con usted!
- Tenemos -le he contestado- toda la eternidad por delante, seguro que encontramos una fecha.
El joven me ha parecido que estaba asustado con el presente y que daba por supuesto que yo compartía sus temores. Pero nos envolvía una luz tan acogedora...
- Mire esta tarde, magnífica, ¿a que bien podría empeorar?
El muchacho ha aceptado que sí.
- Pues nada de lo que puede empeorar está tan mal como parece.

lunes, 14 de abril de 2025

Conversación en la catedral

 I

Ha muerto un grande, Vargas Llosa y las letras hispanas están de luto. Descanse en paz.

II

Recuerdo bien cuando a mis 18 y 19 años descubrí esa bocanada de aire fresco literario que nos llegaba a España desde Hispanoamérica. Cada libro nos garantizaba el descubrimiento de un continente inexplorado. Cuatro chiflados, incultos pedantes, pero que no sabíamos vivir sin leer, los celebrábamos religiosamente porque nos permitían considerarnos iniciados en el mundo de la verdadera literatura. Ha pasado ya mucho tiempo y no he vuelto a leer con aquel arrobo. Allá quedan las mediasluces con las que leíamos La ciudad y los perros, Cien años de soledad, Tres tristes tigres, El recurso del método, Rayuela, Paradiso, Palinuro de México, Terra nostra, etc, etc. Hemos ido enterrando a grandísimos novelistas y con cada uno enterrábamos también, sin ser conscientes de ello, una parte de nuestra hambre. Seguimos necesitados de buenos alimentos, pero ya no sabemos tragar sin masticar, con la voracidad carnívora de un cocodrilo letraherido. Ahora para leer necesitamos mantel, cubiertos, la luz adecuada y notas en los márgenes.


domingo, 13 de abril de 2025

Desconócete a ti mismo

 I

¡Qué impresionante, el Evangelio de hoy! Intenso, subyugador, emocionante... incomprensible en el fondo. ¡En términos estrictamente jurídicos, qué mal defensor fue Jesús de sí mismo! Cualquier abogado de tres al cuarto hubiera hecho un papel mejor.

II

Los filósofos citados más de 10 veces por Mairena son: Aristóteles (11), Nietzsche (11), Sócrates (24), Kant (34) y Platón (40).

Todos ellos son filósofos zetéticos.

III
Conclusiones preliminares de mi última lectura de Mairena:

1. Está en las antípodas de Donoso.

2. Se encuentra en la línea del escepticismo español que inicia Francisco Sánchez (el Escéptico) y llega, en tiempos de Machado, hasta Valera.

3. Si tuviera que resumir en una frase la filosofía de Mairena sería la siguiente: «Desconócete a ti mismo».

sábado, 12 de abril de 2025

Estrechando el cerco

 I

Esto comienza a ponerse monótono. Ayer, en una conversación casual con una persona que vino a visitarme me enteré que mi querido Julián Z. murió el pasado mes de febrero. Sé que tenía amigos y enemigos, pero a mí siempre me trató con cariño. Era mucho más inteligente que yo y, desde luego, me daba mil vueltas con su capacidad de planear sobre el mundo. Gracias a él conocí en el Club Matador de Madrid al torero Padilla y el 14 de octubre del 2015 cené con Kim Phuc, "la niña del napalm". Gracias a él participé en proyectos quiméricos, como el del Club Atlántico, que acabaron en nada pero nos proporcionaron muy buenos ratos de conversación. Gracias a él cuando iba a Madrid sabía que tenía a alguien a quien llamar. 

II

La muerte va estrechando su cerco.

III

Es este un buen momento para recordar «La importancia de vivir», del filósofo Lin Yutang. Nos quedan nuestros libros, fieles compañeros de viaje hasta que la muerte o la desmemoria nos arroje al olvido. 

IV

Me llega el último número de la magnífica revista Turia, que le dedica un soberbio homenaje a Juan Benet. Pero lo que a mí más me ha llamado la atención ha sido un artículo de José Luis Pardo, titulado «Deleuze después de Deleuze», una pequeña joya. Admiro a Pardo, por su inteligencia y esa manera de estar en el mundo, tímida y como apartada, pero que le proporciona una perspectiva singular sobre las cosas. Ve más cosas que nadie.

jueves, 10 de abril de 2025

Mairena se escabulle

 I

Sigo con la lectura, muy lenta, de Juan de Mairena, porque a Machado hay que leerlo a ritmo de paseo peripatético. Si lo lees rápido, pierdes el paso. Un ejemplo: Todos conocemos que Mairena sostiene que «la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero». Pero Mairena no se detiene aquí, sino que añade las respuestas de Agamenón y el porquero, que son estas:

Agamenón: Conforme.

El porquero: No me convence.

Aquí hay mucha miga.

II

He decidido intentar entender a Mairena por sí mismo, es decir, a partir de sus propias palabras, dejando aparte la sombra de Machado. El problema es que Mairena habla mucho, pero no directamente. Siempre está amparado por un "dice Mairena" y quien dice que dice, no es Mairena. Este juego de decires es, ciertamente, machadiano, con lo cual el profesor de gimnástica y retórica que es Mairena se nos escapa. Pero hay que captarlo en su escabullirse. Como ocurre con Sócrates en los diálogos de Platón.

III

No parece casual que Sócrates y Platón sean, con mucha diferencia, los filósofos más citados por Mairena.

IV

"Que Dios nos libre de los dioses apócrifos". Clama Mairena, pero no nos dice a que Dios dirige su deseo.

miércoles, 9 de abril de 2025

Los filósofos y el amor

I
Ayer en la librería Alibri, antigua Herder y, según me aseguró el nuevo propietario, también futura Herder, Juan Claudio Ramón presentó un libro que ha traducido, Los filósofos y el amor, con el capote de Andreu Jaume. Porque la amistad tiene estas cosas, acabé entre ellos, para recordar que la función principal del amor es hacernos soportables las tardes de los domingos (ocurrencia que tomé prestada de Cioran). En primera fila, echándonos rayos de luz, estaba María Campos, la editora. Todo estuvo bien y cuando las cosas fluyen bien uno tacha el día vivido sin pena de que se vaya. Ha estado bien vivido.

II

Decía Juan Claudio Ramon que los españoles, que leemos a Montaigne traducido al español moderno, entendemos los Ensayos mejor que los franceses, que no los traducen. Y quizás, pensé yo, los norteamericanos hayan entendido a Gracián mejor que nosotros. ¿Pero lo que se entiende traducido, se entiende? Dejé ir la sospecha de que la literatura, si es buena, es intraducible. ¿Es traducible García Lorca? ¿Y Quevedo?

III

Tarde amable en Manresa. A la vuelta, Montserrat, recortando su caprichosa orografía nítidamente contra un cielo azul marino, a contraluz, navegando sobre los campos de trigo de un verde fresco,  nuevo y brillante. Solo por pararse a ver su maravilla hubiese merecido la pena el viaje. Otro buen día.

IV

Vuelvo por tercera vez a Juan de Mairena y ahora creo que comienzo a entenderlo. Mejor: comienzo a tener sospechas con fundamento. Mairena es un cínico (en el sentido del cinismo griego) que por miedo al cinismo, que nada sabe de filantropía, se hace escéptico, pero pretende que sus alumnos no sean ni una cosa ni otra, que sena solo zetéticos, buscadores, indagadores, husmeadores de la verdad. ¿De qué verdad? De la verdad de la vída como búsqueda.

V

Andreu Jaume observó que Heidegger apenas utiliza la palabra amor en Ser y tiempo. Según mis cuentas, solo una y en una nota a pie de página que trata de las relaciones del hombre con Dios. Heidegger no parece tener duda de que la angustia es un estado de ánimo más radical que el del enamoramiento, pero nunca razona por qué. En cualquier caso, la prioridad por la angustia marcó durante décadas el devenir de la filosofía europea continental. ¿Pero es evidente que la angustia nos sitúe ante la autenticidad de manera más radical que el amor?

domingo, 6 de abril de 2025

Hemos llegado a un punto...

I
Le digo al médico de la Seguridad Social que tengo una pérdida auditiva del 40%. Me contesta que eso no es nada. Que la mayor parte de la gente de mi edad está peor. ¡Misérrimo consuelo!

II

Ayer por la noche, viendo en la tele Mississippi Burning, con un excelente Gene Hackman me vino de repente a la memoria una frase de Indiana Jones en La calavera de cristal: «Hemos llegado a un punto en el que la vida ha dejado de darnos cosas para empezar a quitárnoslas".

III

Hoy, en La Vanguardia:




viernes, 4 de abril de 2025

Nosotros, los mediocres.

 I

Días de ajetreo y amistad, de descubrimientos y reencuentros; de viejos y de nuevos amigos... incluso de algún amigo a punto de estrenar. Mientras tanto en España llueve. Fui a Alicante y llovía; llegué a Sevilla y estaba lloviendo; la dejé y seguía lloviendo. Pasé por Zaragoza, y no paraba de llover. ¡Pero qué espectáculo cruzar Sierra Morena en esta incipiente primavera. Se notaba la tierra empapada de agua, que  dejaba la que le sobraba de reserva en la superficie, formando numerosos pequeños lagos. Esta primavera será espectacular.

II

El miércoles 2 me publicaron este artículo en la "tercera" de ABC, y yo, obviamente, tan contento.

III

Pasé por Zaragoza a hablar de «El extraño caso de las rodillas impolutas de los niños» y me explayé defendiendo la necesidad que tienen los niños de juego libre y arriesgado.

IV

Esta mañana, médicos. Y estando en la sala de espera me ha llegado una invitación para participar como jurado en una especie de festival cinematográfico en torno a las emociones.

V

Esto le he escrito a la persona (por otra parte gran profesional y buen amigo) que me ha invitado: 

«Estoy harto de los discursos sobre salud mental y emocional. Los considero el mal del que se creen cura. Estoy totalmente en contra de la psicologización emotivista de la infancia. El mundo se ha llenado de terapeutas, mistagogos, coaches, sanadores, vendedores de crecimiento personal, psicólogos positivos, abraza-árboles y afines. Hemos entrado de lleno en la cultura del sentimiento del propio sentimiento, es decir, del narcisismo herido. Nadie se evalúa por sus acciones, sino por las emociones que siente cuando actúa en el teatro de su autoestima. Freud resumía esta nueva situación con la historia de un joven que habiendo matado a su padre y a su madre, se dirigió al juez cuando éste se retiraba para dictar sentencia, con estas palabras: «Señor juez, no olvide que soy un pobre huérfano».

Estoy harto del uso y abuso del término «emocional» y del consiguiente estímulo de la incontinencia emocional. En nombre de la salud mental y emocional estamos huyendo constante de todo lo que nos resulta ingrato. Estamos sometiendo a la infancia a una “narrativa” de enfermedades y malestares que acaba haciendo atractivo el propio malestar. Si no estás frustrado por algo, no eres nadie. Ya no hay niños traviesos. Todo comportamiento infantil ha sido traducido al lenguaje terapéutico, corriendo los riesgos inherentes a las profecías autocumplidas. La expansión del diagnóstico clínico nos está invitando a sentirnos mal, hasta el punto de que sentirse mal se ha convertido en un ingrediente imprescindible de la identidad de muchas personas.

Volviendo a Freud, deberíamos recordar lo que consideraba prudente esperar del psicoanálisis: la transformación de un miserable neurótico en un infeliz banal.

Yo aspiro a que mis iguales, los infelices banales, nos reconciliemos con los malestares inherentes al hecho de estar vivos y a que amemos cada vez más nuestras heridas triviales. Nosotros, los mediocres, debemos amar nuestras mediocridad y no permitir que nadie nos la cure.

Sócrates no se acaba nunca

No sé cuántas veces habré leído, con subrayados y notas al margen, la Apología de Sócrates . En 1997 impartí un seminario sobre ella en la S...