martes, 5 de mayo de 2020

Días de coronavirus. 71. La tarea más urgente


La tarea más urgente es la que recoge la locución latina "vitam instituere". Hay que celebrar de nuevo la vida, reconstruirla en sus pequeños detalles e instituir la normalidad, pero no la nueva, sino la de siempre, la de las cosas humanas, con su cotidianeidad y la poesía de sus rutinas habituales.

lunes, 4 de mayo de 2020

Días de coronavirus. 70. Aire libre

Ayer nos hicimos algo más de diez kilómetros, porque no sólo de pan vive el hombre.
 

El placer de hollar las sendas que están casi completamente cubiertas de vegetación. Si la naturaleza siempre vuelve, nosotros también, con ilusión de exploradores.

La alegría de los colores vivos, que respiran. "El alma", decía Aristóteles, "es en cierto modo todas las cosas", porque a todas las acoge como una mano cordial. Desde Dionisio a Averroes, esta frase se interpretó como la confirmación de nuestra familiaridad con los dioses: Somos todo.


Somos, decían los filósofos griegos, los ojos que la naturaleza se ha dado a sí misma para contemplar su belleza.

De la montaña al mar, porque el hombre también se alimenta de horizontes y de las ensoñaciones que estimulan.

domingo, 3 de mayo de 2020

Días de coronavirus. 69. Caminar


¡Qué bello es caminar!

A las 8 en punto de la tarde abandonamos a nuestros vecinos aplaudiendo y salimos a pasear, con hambre de horizontes amplios. Sospechando que la mayoría de la gente se habría ido para la playa, mi agente provocador y yo nos dirigimos a la montaña, hacia las viñas y, efectivamente, nos encontramos a pocas personas dispuestas a subir cuestas. Pero el campo estaba allí, con todos sus verdes y todas sus humildes flores, y su brisa y sus panorámicas. Andar, ver, respirar, qué actividades tan elementales y qué satisfacción pueden proorcionar...

De todas las tonalidades de los verdes, me quedo con la de las viñas, que son casi transparente en sus pámpanos traspasados por la luz y alimonados en sus hojas nuevas. El renacer de las viñas es siempre un acontecimiento para los que nos hemos criado entre aperos de labranza. 

La mecánica de la primavera es la cosa menos rivial que existe y, a pesar de que siempre sea la misma, siempre es nueva. Posee la novedad de la resurrección. La primavera es la fiesta de la aspiración colectiva hacia la luz. 

En fin, que nos hicimos casi nueve kilómetros y llegamos a casa con la certeza de que seguíamos teniendo cuerpo, ya que habíamos experimentado que aún estaban en nosotros toda una serie de articulaciones cuya presencia ya casi habíamos olvidado. Y, después, ese dormir del cansado físicamente que le arranca todo su sabor al sueño...

viernes, 1 de mayo de 2020

Días de coronavirus, 67. Ayer no fue un día cualquiera

 Cuando la fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno me invitó a dar una conferencia por zoom, pensé en lo que estaba escribiendo en aquel momento y les propuse el título "¿Merece la pena tener alma?" Cuando me añadieron que eran conferencias con bastante asistencia, que habitualmente superaba las 200 personas, me temí que el título asustase. Pero decidí mantenerlo. 

A medida que iba escribiendo su contenido, me decía que debía rebajar el nivel, hacerlo más asequible. Pero no tenía ni idea de cómo sería el público que pudiera estar estar escuchándome y creí que debía tratarlos como adultos. 

Los días previos a la conferencia comencé a recibir mensajes de amigos de México, Colombia, Argentina, Chile... que me decían que se habían apuntado y comencé a sospechar que podrímos llegar a los 200. Lo que no me esperaba, de ninguna manera, era que en zoom superásemos las 500 personas y que hubira no sé cuantas más conectados por otros medios.

Por supuesto, mi ego se sintió perfectamente complacido con el eco de mis palabras, pero hay algunas cosas que me interesan más que mi vanidad:
  • En primer lugar, el hecho de que estuvieramos reunidos tantos para hablar del alma.
  • En segundo lugar, la capacidad de nuestra lengua para congregar a personas de lugares muy distantes.
  • En tercer lugar, que no hay que hablar de lo que te interesa, sino solo de lo que te apasiona.
  • En cuarto lugar, que tiene razón Nietzsche: donde no puedas amar, pasa de largo; pero donde puedas amar, trata a los adultos como adultos.
  • En quinto lugar, que hay otra puerta abierta en mi vida. No sé lo que encontraré más allá de su umbral, pero estoy decidido a cruzarlo.

jueves, 30 de abril de 2020

Días de coronavirus, 66. Contacto.

En The Atlantic se preguntan si el contacto físico humano es necesario. Para los mediterráneos, sin duda, es imprescindible. ¿Habrá que ir aprendiendo a dejar de ser mediterráneo? ¿Pero para qué salir a la calle si tenemos que ir por ahí con cara de desconfianza? ¿Sólo para que nos dé el aire y hacer ejercicio?

Me siguen preguntando por el mundo pos-coronavirico. Me molesta muchísimo esta pregunta. ¡Y yo qué sé! ¡Si aún no estamos seguros de comprender el mundo coronavírico, cómo vamos a saber qué habrá después de él! Mi tendencia espontánea es decir que no aprenderemos nada. Pero lo digo intentando ser optimista, ya que, vistas las cosas que algunos nos dicen que habrá que cambiar...

¿Qué hemos aprendido del mundo pre-coronavírico? ¿Qué hemos aprendido del cosmopolitismo, del fin de las naciones, del poshumanismo, del mundo multipolar, de la pospolítica, de las guerras identitarias, etc.? Pues no mucho, porque cuando llegó el virus, nadie quiso tratarlo como un enemigo común y corrimos a protegernos todos detrás de nuestras fronteras nacionales, a ver quién las tenía más inexpugnables. No parece que haya habido mucha coordinación internacional ni tan siquiera en la UE. Nos costará admitirlo a los europeos, pero, cuando despertemos, la nación seguirá ahí.

Tontoleando con Hispanoamérica

Cuando oí a un indio de Bolivia el verbo «tristear», pensé que teníamos que importarlo a España. ¿Y qué me dicen del verbo «tontolear» con e...