Son varios los cronistas que aseguran que a la edad de 22 años Fernando de Córdoba se sabía de memoria todos los libros que su tiempo consideraba relevantes: La Biblia (con las glosas de Nicolás de Lyra), las obras de Santo Tomás, Alejandro de Hales, Escoto y Buenaventura; todo Averroes, el Canon de Avicena y el Cuerpo del Derecho Canónico. Dominaba también el latín, el griego, el hebreo, el caldeo y el árabe. En el año 1445 se presentó en la Universidad de París y les metió una tal zurra dialéctica a todos los maestros que allí había, que fue considerado el Anticristo y encerrado en una cárcel. Tras fugarse, acabó refugiado en Italia, bajo la protección del poderoso cardenal Bessarion. Conservamos de él varias obras, entre ellas el De artificio omnis et investigandi et inveniendi natura scibili, que pretende unificar y ordenar todos los saberes en una ciencia englobante y fundamental mediante la reducción sucesiva de lo compuesto a lo simple. Por supuesto, fracasó, pero, como pregunta Menéndez Pelayo, "¿Qué es toda la filosofía sino una aspiración, más o menos frustrada, a esa síntesis suprema?"
viernes, 30 de septiembre de 2016
jueves, 29 de septiembre de 2016
La potencia misma del alma es la fe
Quizás se hayan dado cuenta ustedes de que ando liado últimamente con Juan Valera. Me interesa mucho don Juan porque es un liberal que admira más a Cánovas que a Sagasta y que considera que hay más inteligencia en las filas de los conservadores que en las de los liberales y, por eso mismo, me sirve de contraste de ese conservador que no podía desprenderse de sus querencias liberales que fue don Marcelino Menéndez Pelayo. Encuentro en ambos dos maneras singulares de ser conservadores que me parece muy interesante contrastar. Otro día les explicaré por qué.
Acabo de comenzar estos Estudios Críticos en tres tomos escritos cuando Valera no sabía aún si quería ser poeta, periodista, helenista o filósofo (o todo junto), pero aún no pensaba en ser novelista. La dedicatoria, al Duque de Rivas, es de 1862. Comienzan con una reseña bien interesante del Ensayo de Donoso Cortés, del que dice que se trata de "uno de los libros más sublimes y más absurdos que se han escrito en el siglo XIX". Completamente de acuerdo. Ya ven ustedes, todo se queda en casa. Es en esta reseña donde me he encontrado con una reflexión que reconozco como mía:
“La fe, presta energía y da alas al alma. Para destruir la fe, sería menester destruir y aniquilar el alma humana, de que la fe es la esencia misma. Toda la actividad, la potencia misma del alma es la fe (...). No hablamos de la virtud teologal, sino de una calidad enérgica, natural y propia del alma."
¡Oh!, cómo cansa el orden
¡Oh!, cómo cansa el orden; no hay locura
igual a la del lógico severo
y aquí renegar quiero
de la literatura
y de aquellos que buscan proporciones
en la humana figura
y miden a compás sus perfecciones.
igual a la del lógico severo
y aquí renegar quiero
de la literatura
y de aquellos que buscan proporciones
en la humana figura
y miden a compás sus perfecciones.
Espronceda, El diablo mundo
Ars nesciendi
Joaquín Bartrina (1850-1880):
Sé que el rubor que enciende las facciones es sangre arterial.
Que las lágrimas son las secreciones del saco lagrimal.
Que la virtud que al Hombre al bien inclina y el vicio sólo son
partículas de albúmina y fibrina en corta proporción.
Que el genio no es de Dios sagrado emblema: no, señores, no tal.
El genio es un producto del sistema nervioso cerebral.
¿Hay nada, vive Dios, bello como la fórmula algebraica C=π r 2?
Mas, ¡ay!, que cuando clamo, satisfecho, ¡Todo lo sé!
Siento aquí, en mi interior, dentro mi pecho, un Algo... ¡un no sé qué!
Sé que el rubor que enciende las facciones es sangre arterial.
Que las lágrimas son las secreciones del saco lagrimal.
Que la virtud que al Hombre al bien inclina y el vicio sólo son
partículas de albúmina y fibrina en corta proporción.
Que el genio no es de Dios sagrado emblema: no, señores, no tal.
El genio es un producto del sistema nervioso cerebral.
¿Hay nada, vive Dios, bello como la fórmula algebraica C=π r 2?
Mas, ¡ay!, que cuando clamo, satisfecho, ¡Todo lo sé!
Siento aquí, en mi interior, dentro mi pecho, un Algo... ¡un no sé qué!
miércoles, 28 de septiembre de 2016
Cosas curiosas
Me acabo de encontrar la Oda a la Pàtria de Aribau, tal como la ven, en catalán...
... en este libro de Ernesto Giménez Caballero de 1946...
... que era un libro de texto de bachillerato.
Habría que repasar la relación de los falangistas catalanes con la cultura catalana. Hubo una escuela en Barcelona que nunca interrumpió la enseñanza en catalán a sus alumnos... precisamente porque estaba protegida por un poderoso falangista. No intento hacer de la anécdota categoría, pero Destino no surgió de la nada.
Al pasar página me encuentro con estos versos de Verdaguer:
Mes si fuigs de terra plana
quedat en la montanya.
¡Oh, bandera catalana,
abrigans fins a morir!
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