lunes, 10 de noviembre de 2008
La verdad que no es
Primero, para que quede todo claro, he de confesar que tengo un prejuicio con los enemigos del epiceno, que no me ha predispuesto a favor del texto. Los enemigos del epiceno, ya saben ustedes, son los que para respetar escrupulosamente el género, dicen “pantera” y “pantero”, “víctima” y “víctimo” e, incluso, "miembra y "miembro". Pero bueno, a lo que iba.
El título, “No es verdad”, es interesante, porque si el progresismo comienza a mirar con desconfianza a la historia, se convierte en conservadurismo, que es lo que creo que les pasa a estos señores, manifestantes, que se declaran “profundamente preocupados por la difusión de creencias sobre la escuela española que distorsionan gravemente la realidad”. Por "creencia" quieren decir, probablemente, “prejuicio”. Hemos de suponer, por lo tanto, que se consideran capacitados para entender lo que es un prejuicio y lo que no lo es, lo que es una creencia y un saber, etc. Hemos de suponer, así mismo, que son poco amigos del relativismo.
El tono defensivo, de rebeldía contra los hechos, que caracteriza todo el manifiesto, se trasluce diáfanamente en esta joya: “Se está generalizando una forma de pensar según la cual hoy en la escuela se enseñan pocos contenidos, se hacen actividades irrelevantes, los niveles de exigencia bajan, los alumnos y alumnas son peores que los de antes y hay “mucha pedagogía” y poca enseñanza”.
¿Pero por qué se está generalización esta monstruosidad sin fundamento? ¡Pues muy fácil! ¡Porque existe una conspiración!: “Nos preocupa particularmente la actitud de determinadas personas con impacto mediático (pertenecientes al ámbito de la literatura, de la universidad, de la intelectualidad, etc.) que divulgan estas creencias”. Ahora bien, el denunciante de una teoría conspirativa debiera poder mostrarnos que no es un paranoico para resultar creíble, pues de lo contrario, quedará en ridículo si añade a continuación que los argumentos de los conspiradores son "muy pobres". O, al menos, debiera estar dispuesto a combatir los argumentos pobres con argumentos bien sustentados, pero lo que se nos ofrece aquí es la "creencia" (no confesada como tal, obviamente) de que los males de la escuela española, se reducen a su excesivo conservadurismo. “No es verdad que en la escuela española actual predomine un modelo de enseñanza diferente al tradicional”. La LOGSE, que pretendía redimirnos del atraso pedagógico, “nunca llegó a penetrar en la mayoría de las aulas”. Si hay fracaso es porque la LOGSE no pudo imponerse al “modelo de enseñanza transmisivo y tradicional”.
Un poco más adelante los firmantes renuncian a la posición antirelativista de la que parecían haber partido, para confesarnos su "creencia" (id) de que “las certezas absolutas han desaparecido y nos enfrentamos a un futuro crítico, incierto y complejo [mientras que], la escuela sigue anclada en contenidos y métodos del pasado”. Entiendo que quieren decir que la escuela sigue creyendo en esa antigualla de que hay verdades absolutas y claro, por eso los alumnos fracasan. Si todo fuera relativo, ¿qué criterio de autoridad tendría el profesor para decir que un alumno ha fracasado? O, ¿qué criterio de autoridad legitima las tesis del manifiesto?
Así pues, “la escuela y la universidad necesitan un cambio”. Pero lamentablemente este cambio no puede venir de la escuela actual (demasiado tradicional), de las doctrinas neoliberales (que ya se sabe que mercantilizan todo), de mentalidades “empresariales de planificación y control de calidad”. El lector espera impaciente que se le identifique la fuente del cambio que nos permitirá superar los males pedagógicos del presente. Pero lo que se encuentra es con recetas que no parecen de una fulgurante vanguardia: “El cambio ha de venir de la recuperación y actualización de aquellas ideas y experiencias que han demostrado su capacidad transformadora. La Institución Libre de Enseñanza, la Escuela Nueva, la Escuela Moderna, las Misiones Pedagógicas, los Movimientos de Renovación Pedagógica, etc. son, entre otros, algunos ejemplos valiosos de nuestro pasado. Las aportaciones de ilustres docentes e investigadores como Giner de los Ríos, Freire, Freinet, Montessori, Rosa Sensat, Piaget, Vygotsky, entre otros muchos, o de intelectuales de prestigio mundial como Morin, también pueden iluminar este proceso de cambio”. Es decir, al futuro se va en dirección al pasado, recuperando la vieja reivindicación del psicólogo ginebrino Claparède (1873-1940) que, por cierto, abría el programa educativo de John McCain, el candidato republicano a la Casa Blanca, la de una escuela “student-centered”.
domingo, 9 de noviembre de 2008
El Dios de los judíos
Yo, que no soy judío, sino un cristiano sin fe, pienso más bien que el Dios de Israel no mostró todo su auténtico poder cuando creó el mundo, sino cuando eligió a su pueblo y, por lo tanto, a partir del momento en que su pueblo se dejó elegir. No en vano, tras crear el mundo, se hizo político, y lo hizo por este orden, a diferencia de lo que acostumbra a ocurrir con los políticos, que comienzan politizando y en cuanto te descuidas se ponen a cambiar el mundo. Este Dios no mora en los templos, sino que su auténtico tabernáculo es la ley que reglamenta la cotidianeidad del judío. Acogiéndose a ella su pueblo ha visto pasar los siglos, sucederse los imperios, modificarse las fronteras, el nacimiento y muerte de diferentes regímenes políticos y hasta asistió en primera fila al espectáculo del fin de la historia. Y ahí está, viendo pasar el tiempo. De ahí que Fackenheim propusiera una nueva adición legal a la Torá, especialmente dirigida a los descreídos: Todo judío tiene la obligación de creer en YHVH para negarle a Hitler un triunfo póstumo. Me parece que ningún otro pensador moderno ha señalado con más precisión la esencia de este dios.
sábado, 8 de noviembre de 2008
Sub especie aeternitatis
Aquí al lado, mientras escribo esto, tengo el aforismo 266 de Más allá…, “Sólo es posible estimar verdaderamente a quien no se busca a sí mismo”.
viernes, 7 de noviembre de 2008
jueves, 6 de noviembre de 2008
Sigamos con Obama, pues
I
Si el hecho de ser negro es un valor político añadido, entonces el triunfo de Obama es relativo. Cada estigma segregador que luzca un candidato será un mérito a tener en cuenta por el electorado. Por este camino se llega pronto al esperpento.
II
Si a Obama no se le puede criticar por vender humo, aunque ese humo haya obtenido un consenso mayor (tampoco abrumadoramente mayor en votos reales, pero esa es otra cosa) que McCain, entonces estamos reduciendo la dimensión de su triunfo a lo simbólico. No es que crea que lo simbólico es políticamente irrelevante, pero, como sabe muy bien Bush, se agota pronto si no va acompañado de victorias.
III
¿Es posible afirmar, sin degradarse moralmente, que el programa de McCain era más coherente que el de Obama? ¿Es moralmente aceptable preferir a un republicano con experiencia que a un producto de marketing hipersubvencionado como Obama? Estoy pensando en el demócrata Lieberman, que acompañó como candidato a la vicepresidencia a Al Gore. ¿Era Lieberman mejor persona cuando apoyaba a Gore que cuando apoyaba a McCain? Y, por cierto, los colaboradores de Bush se purifican moralmente al pasar a colaborar con Obama?
IV
Una de las grandezas políticas de los Estados Unidos reside en la utopía razonable que se ha dado a sí mismo: hacer realidad el “We, the people” del proemio de su constitución. Quizás la verdadera significación del triunfo de Obama resida en su capacidad (aún por demostrar) para agrandar este “We” hasta dar cabida en él a todos los americanos.
V
Porque Obama es un político norteamericano, no un progre europeo. ¡Lo juro! ¡Y menos aún un paleoprogre europeo!
VI
Obama no es tampoco un peldaño hacia la europeización de los Estados Unidos. Obama es un producto típicamente americano. Y su fidelidad está con sus electores, que le van a pedir en todo momento, que mantenga bien alta la bandera del “I’m proud to be an American”.
VII
El gran éxito de Obama ha sido haber sumado electores sin comprometerse especialmente con ningún grupo. La capacidad para arrebatar a los republicanos el voto hispano es digna de admiración. Palin, obviamente, no ha arrastrado, ni por asomo, el electorado de Hilary. Más bien lo ha asustado. McCain ha estado muy por debajo de sus posibilidades. Sólo en el discurso de reconocimiento de su derrota ha dejado mostrar la mejor versión de sí mismo.
VIII
Leo en la prensa hispana que el referéndum contra los matrimonios gays ha sido rechazado en California por el “voto del interior”. Efectivamente, el peso de los shoshones de Death Valley ha sido determinante. Me imagino que serán los únicos que han votad en California por McCain.
IX
¿Se han fijado ustedes qué malo es el capital, que no se fía de Obama? La bolsa es reaccionaria.
X
Las lágrimas de Jesse Jacson, que tanto ha torpedeado la campaña de Obama, son dignas de ser recordadas. ¡Estos no son líderes de la opinión pública, sino de la emotividad pública!
XI
Sí, efectivamente, soy, -¡ya perdonarán ustedes!- un conservador. Los motivos de mi conservadurismo se encuentran en una cita de Kristol que recoge Ferrancab en su blog: “Being conservative means never being too surprised by disappointment”.
En mi caso añadiré que tiendo a ver el entusiasmo en política como el opio del pueblo.
XII
Un secreto: Obama no hubiese ganado si se hubiese negado a llevar el pin con la bandera americana en
XIII
Zapatero no se ha postulado, como dice la prensa, como “amigo y aliado fiel” de los Estados Unidos, sino de Obama.
XIV
Brown, Cameron, Sarkozy y Zapatero se consideran también ganadores, al lado de Obama.
XV
Y también Evo Morales y Hugo Chávez. Fidel no. Fidel ha sido discordante: “La preocupación por los problemas del mundo -ha dicho- no ocupa realmente un puesto clave en la mente de Obama”.
XVI
Israel no estaría de acuerdo con Fidel, puesto que confía en lograr más apoyo de Washington contra Teherán. Se dice que uno de los primeros invitados de Obama a
miércoles, 5 de noviembre de 2008
Sobre Obama, claro.
lunes, 3 de noviembre de 2008
El profeta desarmado
El 28 de mayo de 1498 Maquiavelo, con 29 años de edad, obtuvo su primer cargo público en Florencia. Fue nombrado Secretario de la Cancillería encargada de la política exterior
Su vehemencia no tardó en proporcionarle enemigos muy poderosos, tanto en Florencia como, especialmente, en la curia romana de Alejandro VI, a cuyos miembros había tratado, sin pelos en la lengua, de pecadores incestuosos. El 13 de mayo de 1497 fue excomulgado por el papa, pero él, en lugar de amilanarse, le pagó al pontífice con la misma moneda, excomulgándolo a su vez. Un año después, el 8 de abril de 1498, las tropas papales se adentraron en Florencia y detuvieron al fraile, que no se entregó sin ofrecer resistencia. Inmediatamente fue acusado de haberse atribuido el don de la profecía, así como de herejía y sedición.
El 15 de marzo de 1498 fue interrogado y torturado en presencia de un enviado papal y del general de los dominicos. El 23 de mayo fue declarado culpable y condenado a muerte. Pasó sus últimos días en una de las celdas de la Torre d’Arnolfo, que corona imponente el Palazzo Vecchio. El 24, por la mañana, fue ahorcado. Posteriormente su cuerpo fue entregado al pasto de las llamas y sus cenizas se dispersaron por el río Arno, junto al Ponte Vecchio, para que no pudiesen ser recogidas y veneradas como reliquias por sus seguidores.
Maquiavelo, que no sentía ninguna admiración por el fraile, como puede deducirse por su correspondencia de 1497, lo describe en El Príncipe como un “profeta desarmado”, porque sólo contaba con su palabra para mantener unidos a sus partidarios e impedir que lo abandonasen cuando necesitaba su auxilio. El poder de su oratoria era ciertamente muy notable, ya que había conseguido convencer de su misión divina a los cultos florentinos, pero no le bastó para protegerle del odio de los corruptos.
Quizás mientras Maquiavelo ascendía por las escaleras del Palazzo Vecchio aún había alguna huella en la Piazza de lo sucedido pocos días antes. Y quizás fuera pensando en los muchos profetas armados que consiguieron imponer sus ideas y ser finalmente venerados como salvadores de la patria.
Tontoleando con Hispanoamérica
Cuando oí a un indio de Bolivia el verbo «tristear», pensé que teníamos que importarlo a España. ¿Y qué me dicen del verbo «tontolear» con e...