jueves, 14 de septiembre de 2006

Ludwig y Django

I

Los amigos de Wittgenstein cuenta que encontrándose en un callejón sin salida, porque no era capaz de encontrar la solución a los dilemas lógicos que lo atormentaban, decidió someterse a una sesión de hipnotismo. Si las personas hipnotizabas mostraban una fuerza extraordinaria, era porque el hipnotismo acrecentaba su vigor. Quizás ocurriera otro tanto con la mente. ¿Podría una mente hipnotizada encontrar las respuestas que la vigilia le rehuye? Se sometió a dos sesiones de hipnosis, que sólo consiguieron amodorrarlo.

II

Wittgenstein: Mentirse a sí mismo acerca de sí mismo, engañarse acerca de cuáles son las verdaderas intenciones de la propia voluntad, es algo que ha de ejercer una influencia dañina en el estilo propio; pues el resultado será que no se podría distinguir qué es verdadero en ese estilo y qué falso…

III

Wittgenstein: Parece ser que soy incapaz de aprender de mi vida.

IV

Wittgenstein: No se puede pensar decentemente si uno no quiere hacerse daño.



Quines conozcan a Django Reinhardt me agradecerán este vídeo y quienes no, me agradecerán el haberlo conocido. Veréis como sí.

Djiango Reinhardt

martes, 12 de septiembre de 2006

De la conspiración, de la memoria, de la fantasía.

I
Una nueva teoría conspirativa que hará las delicias de los paleoprogres


Me informan de la reciente aparición de una nueva teoría conspirativa en torno al gobierno de EEUU. Es realmente interesante ver como se van sucediendo estas teorías sin que su rápido descrédito mengue lo más mínimo el fervor con que se recibe a la siguiente. Hasta ahora la teoría de moda era la de la conspiración de los neoconservadores, que se habría adueñado de la voluntad de Bush. De los "neocons" se ha dicho de todo pero, básicamente se los tenía por una cabala de likudnis dispuesta a cualquier fechoría con tal de asegurar el apoyo de los Estados Unidos al Estado de Israel. Pues bien, el darwinismo ideológico del antiamericanismo acaba de proclamar la teoría emergente: la de los “theo-cons”. Ahora los que manejan desde la oscuridad las riendas del poder americano son un grupo de activos propagandistas cristianos, formado sobre todo por católicos apocalípticos (dirigidos por el sacerdote Richard John Neuhaus: quédense con este nombre) y evangelistas.

II
Una lágrima categórica por Kant

En los últimos años de su vida, Kant fue perdiendo lenta e irremediablemente la memoria. Y llegó el momento en que ya no era capaz ni de escribir su propio nombre. A medida que su mente se iba hundiendo en las tinieblas, iba ignorando el dominio sobre su cuerpo. Llegó el momento en que no podía mantenerse sentado en una silla. El soplillo de fuerza que le quedaba no era suficiente para mantener erguida su delgadez extrema. Se escurría por el asiento y caía al suelo como un un guiñapo y allí tenía que esperar hasta que alguien lo ayudara a levantarse. Mientras pudo escribir tomaba notas para mantener vivas ciertas imágenes antes de que se borrara por completo su memoria. Dos me parecen especialmente llamativas. Una tenía que ver con su criado, Lampe, a quien se vio obligado a despedir a causa de su falta de lealtad. Escribió: “El nombre de Lampe debe ser ahora completamente olvidado”. No quería olvidar lo que debía olvidar. La otra nota trata sobre las mujeres y su significado no puede ser más ambiguo. Esto es lo que quería recordar de ellas: “Similitud de las mujeres con el capullo de una rosa, con una rosa lozana, y con una baya (fruto del espino).”

III

Mañana se inicia el Coloquio Internacional sobre Arquitecturas Celestiales en el CCCB. Los que estéis interesados en daros una vuelta, podéis asistir con tranquilidad a sesiones sueltas.

Pero permitidme que os recomiende algo: El día 13 de septiembre, a las 8 horas de la tarde, en el Auditorio del CCCB, se proyectará Laputa. Castle in the Sky (dibujo animado, inédito en España, 1986) de Hayao Miyazaki.

IV

Y ahora, la adivinanza filosófica. Atentos a estos versos:

Si turbulenta alguna fantasía,
Ya sea de temor o de alegría,
De provecho o de daño,
Solicita tu engaño,
Con advertencia ejercitada y pronta
Dirás tú: “En lo aparente que me ofreces
Eres fantasma, y no lo que pareces”.

Los versos son de Quevedo. Pertenecen a su personalísima traducción de un famoso manual filosófico: ¿Qué manual? ¿Cuál fue su autor?

lunes, 11 de septiembre de 2006

En primera línea de la realidad

Hoy os propongo un experimento (que ciertamente no es muy arriesgado): se trata de combinar las fotografías de Chema Madoz con la prosa de Josep Pla. Me voy a limitar a presentar las imágenes de un poeta visual cuyo renombre no deja de aumentar en todo el mundo y algunas sentencias del este prosista cuya palabra es un rumor imposible de apagar (aunque no acabe de oirse todo lo diáfana que se merece). Son dos artistas cabales en primera línea de la realidad.

I

Es muy probable que me levante tarde toda la vida por delicadeza, para no poner bastones en las ruedas, para no ‘corromper las oraciones’ de los demás.

II

¡Ah, la inteligencia humana! Nuestra inteligencia, bien mirado, conspira siempre a favor de lo que nos gusta y nos domina.

III

Lo que desmoraliza es perder.

IV

El hombre no es un animal racional. Es un animal sensual.

V

Para tener posibilidades de conversación abundante sólo hace falta tener poca salud, volverse una persona un poco desgraciada.

VI

Prefiero olvidar que sentir la carcoma del resentimiento. El cultivo de la capacidad de olvido creo que es una cosa excelente para saber vivir.

VII

Ser un hombre normal debe consistir, precisamente, en tener una conciencia que colabora en la buena marcha de la salud general.

VIII

Cuando considero fríamente que mis padres creen aún en mí, quedo abrumado de pensar en la fuerza que en este mundo debe tener la fe.

IX

El pensamiento es siempre insatisfactorio. La acción satisface más, aunque a menudo no satisfaga completamente. El espacio es triste, indiferente; el tiempo es triste o alegre. La razón está centrada en el espacio; la sensibilidad en el tiempo.

X

He emprendido este camino para vencer la dificultad de emprenderlo.

XI

Procurad conocer el país y os conoceréis.

XII

El conocimiento nunca ha sido el origen del amor en las relaciones humanas. Con frecuencia es el principio del odio. Entre los hombres y las mujeres –hablando en general- el amor dura mientras se mantiene ciego.

XIII

La naturaleza es por sí misma átona, nunca responde, nunca da nada de balde. La naturaleza nos propone simplemente llegar a la tumba pasando casi siempre por puertas muy angostas.

XIV

El mundo avanza, pero no progresa.

XV

Siempre he creído que el hombre tiene derecho, en algunos momentos del año, a ignorar dónde se encuentra su domicilio.

XVI

Toda nuestra existencia no es más que un esfuerzo por escabullirnos de cuanto nos rodea y por evadirnos de nosotros mismos.

XVII

Escuchar es un hábito que consiste en separarnos del bullicio que llevamos dentro.

XVIII

Hay muchos intereses combinados contra el soberano derecho de las gentes a aburrirse. El principal es la misma realidad.

XIX

Frente a la realidad siempre estamos en primera línea.


Y para concluir, una nueva pregunta filosófica.

El escritor romano por cuyo nombre os pregunto, escribió lo siguiente en un pasaje en el que criticaba a Heráclito: "Pues los necios aprecian y admiran con preferencia todo aquello que ven escondido bajo el velo de palabras torcidas, y tienen por verdadero lo que hace al oído un cosquilleo agradable y se adorna con los afeites de una sonoridad placentera". Cuentan que escribió la obra a la que pertenecen estos versos cuando la locura causada por un filtro amoroso daba paso a intervalos de fugitiva lucidez. Última pista: parece que nació en el 94 a.C.

domingo, 10 de septiembre de 2006

Futesas (o quizás no) V

I

Ortega, conocido en Alemania como “el torero del espíritu”, en su postrer momento de lucidez se dirigió a su mujer con estas palabras: “Rosa, oriéntame. No veo claro lo que ocurre.”

II

Intercambio de mails con Antonio Lastra. Esta misma tarde.

De G.L. a A.L.: “Sobre Lévinas: hay una terrible anécdota del siempre sesgado Taubes que hace referencia a su comportamiento en el famoso debate de Davos. ¿La conoces? Se trata de mero cotilleo filosófico”.

De A.L. a G.L.: “Cuéntame lo que Taubes dijo de Lévinas; conozco lo que Lévinas hizo y dijo allí, y de lo que al parecer siempre se arrepentiría, pero me interesa mucho”.

De G.L. a A. L.: “Según Taubes, Levinas formaba parte del grupo de estudiantes que participó en el debate de Davos entre Heidegger y Cassirer. Después de la discusión, que como sabes concluyó con la negativa de Heidegger a estrechar la mano de Cassirer, los estudiantes organizaron una fiesta. En su transcurso Levinas subió al escenario para imitar a Cassirer. Como su alemán era bastante mediocre, caminaba por el escenario pronunciando sólo dos palabras: "Humboldt-kultur". 'Y entonces -escribe Taubes- estalló un griterío que tenía ya un aire 'göringuiano' ("cuando escucho la palabra 'cultura' quito el seguro de mi revólver"). Era Emmanuel Lévinas y esta era la atmósfera de 1931". (Se puede encontrar el texto en J. Taubes, "Teologia política de Pau", Barcelonesa d'Edicions, 2005, p. 230-1)

De A.L. a G.L. “En el artículo de Simon Critchley reproducido en 'Un libro de huellas. Aproximaciones al pensamiento de Emmanuel Lévinas' (Trotta), leo que Lévinas asegura que lo que dijo entonces era "Soy un pacifista, soy un pacifista", y que, al contrario de lo que Taubes (y todos los demás) cuenta, se dirigía a Heidegger. La mujer de Cassirer se ofendió. Lo cierto es que Lévinas había subido al escenario para representar teatralmente a Cassirer y mofarse de él. Todo el episodio es sórdido, Gregorio, y anecdótico en un sentido ejemplar: probablemente de ahí nazca la teshuva de Lévinas”.

III

En el Café de Ocata sabemos perfectamente qué ocurrió el 11 de septiembre de 1714: fracasó el empeño de los catalanes por tener un rey de la casa Austria en Madrid. Confieso que me merece mucho más respeto Villarroel que Casanova. E incluso tengo por muy noble la actitud de quienes, como Sebastià Dalmau, decidieron que no querían vivir en Cataluña a las órdenes de un Borbón y dejaron el país para morir a la sombra de la corte austriaca. Dalmau quería servir a un rey, no a un Estado propio. Pero, en fin, Cataluña tiene también derecho a sus propios mitos.

IV

Darfur

Darfur

Darfur

Darfur

Darfur

Darfur

Darfur

Os propongo acordarnos de Darfur e nuestros respectivos blogs, de vez en cuando, de la manera que cada uno crea mejor. Aquí también los norteamericanos se nos han adelantando organizando campañas de solidaridad.


sábado, 9 de septiembre de 2006

¿Una nación, dos culturas?

En noviembre de 1994, los republicanos conquistaron la mayoría en el Congreso de los Estados Unidos, dejando pasmados a los demócratas, que no conocían nada semejante desde 1952. Envalentonados, comenzaron a hablar ya no de una mayoría política, sino de una “nueva mayoría social” (Walter Dean Burnham, “The Fourth American Republic?”, en Wall Street Journal, 16 de octubre de 1995).

La reflexión más seria sobre lo que estaba ocurriendo fue obra, a mi modo de ver, de Gertrude Himmelfarb, la mujer de Irving Kristol, a quien conoció cuando ambos eran dos jóvenes troskistas, en el Nueva York de los años 30. En su extensa obra destacan títulos como On Liberty and Liberalism: The Case of John Stuart Mill (1982); The New History and the Old (1989); Poverty and Compassion: The Moral Imagination of the Late Victorians (1992); The De-Moralization of Society: From Victorian Virtues to Modern Values (1996) y One Nation, Two Cultures (1999), que es el texto al que me quiero referir.

Himmelfarb comienza arremetiendo contra las “patologías” de los 60, que serían, básicamente, el triunfo de la cultura de masas, el individualismo consumista y la relajación de las instituciones democráticas y de la sociedad civil (de la familia, de la religión y, muy especialmente, del patriotismo). Pero añade que estas patologías no llegaron a infectar sino a un grupo de intelectuales y artistas y a una elite permisiva y relativista bien instalada en los grupos dirigentes del Partido Demócrata y con gran influjo en los medios de comunicación. La mayoría del pueblo americano permaneció firmemente asentado en sus convicciones. Lo relevante sería que las diferencias entre ambos grupos, lejos de reducirse, van en aumento. Una fractura estaría dividiendo al país en dos bandos bien diferenciados, cohesionados en torno a sus valores respectivos. La fuerza de cohesión garantizada por los valores morales y culturales propios sería muy superior a la proporcionada tradicionalmente por las clases sociales o las etnias, por lo cual estas últimas estarían perdiendo su relevancia política.

Como desde 1996 ha llovido todo lo que ha llovido, muchos habían comenzado a ver la mayoría republicana como un fenómeno pasajero. Pero Thomas B. Edsall, veterano periodista del Washington Post, acaba de publicar un libro que no solamente confirma las tesis de Himmelfarb sino que las tiene como el centro del programa electoral republicano. Las diferencias entre "las dos culturas" habrían acabado despoblando el centro político. Esto es lo que explicaría que, sean los que sean los errores de Bush, los demócratas continúen sin aparecer como una amenaza. El centro politico “had collapsed". Carl Schmitt decía que la política consiste en diferenciar entre amigos y enemigos, pero se pensaba que se refería a la política exterior, porque en la interior la relevancia del centro impedía trazar fronteras nítidas entre "los nuestros" y "los otros". Pero con la desaparición de la niebla centrista, las mayorías políticas ya no dependen de la capacidad para convencer a los volubles, sino de la voluntad de dar respuesta contundentes a los intereses de los nuestros. Los republicanos han de preocuparse sobre todo por beneficiar los intereses ideológicos de la clase trabajadora evangelista e hispana, y los económicos de determinados lobbys. Eso es todo.

La pregunta inevitable: ¿Si esto es cierto, el fenómeno se circunscribe únicamente a los Estados Unidos? Tengo que consultar todo esto con Antonio Lastra.

Mantengo en pie la pregunta filosófica del jueves.

viernes, 8 de septiembre de 2006

101 años antes del 36

101 años antes de 1936 Barcelona andaba ya en 1835, lo cual, como veréis, no era ninguna tontería. La prueba se encuentra en el día de San Jaime. Ese día había corrida en la plaza de toros de la Barceloneta, porque en aquellos tiempos retrógrados Barcelona se apasionaba con el arte de Cúchares. ¡Y de qué forma!

El día no salió, ni mucho menos, como se preveía. Los toros fueron rematadamente malos. Mansos como corderitos y no hubo manera de sacarles un pase decente. La gente, defraudada, pasó pronto de la impaciencia a los gritos, y de estos a los hechos, decidiendo acabar con los animales a palo limpio, allá mismo en el ruedo.

Y una vez que los ánimos estuvieron bien caldeados, a los sufridos espectadores no les costó nada llevar su cabreo Rambla arriba arrasando con cuantos conventos se encontraban mientras se turnaban tirando de los toros muertos.

Y gracias a aquel infausto día –y a los toros, aunque muchos barceloneses no lo sepa- hay hoy unas cuantas plazas públicas en la zona de las Ramblas. La memoria de estos acontecimientos se mantuvo viva durante muchos tiempo. Una canción popular se encargaba de recordarlo.

El enfado colectivo no se calmó con la quema de conventos. Tras el clero, se arremetió contra la industria, y así lo que comenzó como una febrada taurina, acabó en una protesta generalizada contra la introducción de la maquinaria de vapor.

Las ilustraciones pertenecen a "Barcelona. La aventura de una ciudad",
historia de Barcelona en cómic que hicimos mano a mano
el gran Jaume Marzal y un servidor de ustedes.
De los hechos del 35 tuve noticia gracias a la inolvidable Maria Aurèlia Capmany.

Os cuento esto por motivos que serán fáciles de imaginar para quienes leyeron mi post de ayer, pero también porque esta mañana me he enterado de la existencia de Medí Savalli, que hoy toma la alternativa en la plaza de toros de Arles.

Y es que, por lo que se ve, el incremento de la pasión taurina en la Francia mediterránea es imparable. Tanto es así que desde que el socialista Michel Vauzelle ganó la alcaldía de la ciudad, en 1995, el ayuntamiento subvenciona la escuela taurina. ¡Ya ven lo que son las cosas!

El padre de Mehdi Savalli, Enzo es de ascendencia siciliana y su madre, Saadia, marroquí. Él se considera agnóstico, pero está convencido de que sólo borda las faenas cuando se encomienda a la Macarena.


Continúa en pie la pregunta filosófica de ayer.

jueves, 7 de septiembre de 2006

Entre Karl Marx y san Ignacio de Loyola

Hoy pensaba escribir sobre un libro que duele: “Miserias de la guerra”, la novela que le prohibió la censura a Pío Baroja en 1951 y que ha permanecido inedita hasta ahora. Pero, como duele, hay que leerla despacio, y aún voy por la página 103 de las 351 que tiene, y, además, soy incapaz de comentarla, así que me voy a limitar a transcribir algunas frases de estas primeras cien páginas. Esta será mi aportación a la campaña por la recuperación de la memoria. Para situaros añadiré que aún no he llegado al 18 de julio del 36.

p. 12: “Las sesiones del Congreso demostraban la desunión completa de los partidos y la lucha de las más bajas y vulgares ambiciones (…). No se vislumbraba, entre los perspicuos del país, ningún hombre capaz de gobernar y poner orden en tal confusión.”

p. 18: “La lucha en la calle de los falangistas con los rojos de verificaba ante una policía que no se enteraba de nada.”

p. 19. “Se ve que en procedimientos no se diferencian en nada revolucionarios y reaccionarios. Practican las mismas violencias, las mismas arbitrariedades, aunque hayan prometido no emplearlas.”

p. 23. “Yo he oído decir a un orador aparatoso español, Vázquez Mella, hace años en un banquete, que se había encontrado la diecisiete prueba matemática de la existencia de Dios.

p. 40. “Otro de los gritos que se oyó entre las mujeres era este slogan un poco raro:

- ¡Hijos sí, maridos no!

No se comprende qué ventaja podría tener eso para las mujeres. La ventaja sería para los hombres, sobre todo para los despreocupados.”

p. 44. “Toda la lucha de socialistas y fascistas se iba convirtiendo en un duelo de chulería o de apachismo. En España el obrero tiende con facilidad al chulo y el señorito también.”

p. 47. “Hay que ser muy torpe de cabeza para pensar que se puede hacer una modificación profunda de la sociedad, y convertir en poco espacio de tiempo la vida de todo el mundo en un paraíso. Es la misma utopía de los religionarios antiguos, el mismo anhelo la misma fe en las palabras.”

p. 51: “La diferencia de esta guerra con otras civiles también españolas, se encuentra en que en la actual, la cantidad de muertos ha subido de una manera extraordinaria, en lo demás esta no tiene ni originalidad ni grandes figuras.”

p. 53. “Hay muchos síntomas para pensar que España no ha sabido encontrar una fórmula buena para su vida. (…) ¿Es que se trata de un país ingobernable o de un país mal gobernado?

p. 54. “No hay políticos republicanos que valgan

p. 57. “Era la neurosis colectiva de un pueblo ignorante, mal alimentado, que se entregaba al histerismo e iba unas veces a rezar con fervor a una imagen de madera y otras veces quería quemarla.

p. 59: “La multitud es siempre brutal, sea de las ideas que sea. El hombre es cada vez más miserable. No mejorará nunca. Su brutalidad no se agota.”

p. 59. “En un pueblo histérico, débil y mal alimentado, y con una educación deficiente y clerical, todo es posible.”

p. 61. “Cuatro años después esa misma gente que quema conventos, según me escriben, va a las iglesias con fervor y hace cola en las calles para ver al Cristo de Medinaceli.

p. 71. “La República comenzó aquí con las clásicas pedanterías de los revolucionarios. Decretó la abolición de la pena de muerte, y luego ha resultado que no ha habido en España época en que se haya matado más gente.

p. 86. “Figúrese usted qué perspectiva. Entre Karl Marx y san Ignacio de Loyola.”

p. 90. “Comenzaba a manifestarse ese estado de que habla Hobbes: Bellum omnium contra omnes, y a revelarse el fondo de alegría y de ferocidad que hay en las capas inferiores del hombre.”

p. 92. “¡Desventurado país! Sus guerras civiles no le han dado la experiencia que debía tener.”


Pregunta filosófica: “Guíame tú que yo ya no veo”. Estas fueron las últimas palabras de un filósofo. ¿De cuál? ¿A quién iban dirigidas? ¿Qué ocurrió después?

Tontoleando con Hispanoamérica

Cuando oí a un indio de Bolivia el verbo «tristear», pensé que teníamos que importarlo a España. ¿Y qué me dicen del verbo «tontolear» con e...