domingo, 21 de agosto de 2022

El ser y el tiempo

Cada amanecer trae sus colores nuevos al día, que son como un preludio.

Ortega insistía en el carácter futurizador del hombre. Pero esto es como afirmar que somos seres que tienden espontáneamente a encontrar sentido narrativo a la sucesión de cuanto nos rodea. No nos pasan cosas. Nos pasan cosas porque, para que... No vemos cosas. Vemos cosas que son partes de un relato. Así, el amanecer es una introducción. No importa tanto a qué introduce como el hecho de que sea una promesa que confiamos que tenga de forma natural su continuidad.

El primer artículo filosófico que escribí se titulaba "La intuición narrativa" y defendía que todo, cuanto es un objeto de la experiencia, es incorporado a la misma como un momento de una narración cuyo relato está siempre abierto. Añadía que si vemos cosas que son parte de un relato es tanto porque el mero hecho de verlas ya las integra en nuestra biografía, como porque todo cuanto vemos está marcado por la insinuación de lo que aún no es. 

Ser es ser parte de un despliegue temporal.

sábado, 20 de agosto de 2022

67

Cumplo hoy 67 años con -por supuesto- la alegría grande de poder celebrarlos entre los míos, pero con la perplejidad de seguir sintiendo en mi interior, bien fresca y viva, la voz del niño que fui. Se han apagado muchas voces de lo que he sido, que quedan como crónicas y recuerdos, más o menos satisfechos, de distintos pasajes de mi vida. Pero el niño sigue vivo, remoloneando en mi interior, sorprendido de estos años en los que se va adentrando una parte muy sustancial de mí mismo, pero no todo. Algo de mí sigue chapoteando, irreductible, en los charcos de la niñez.

Ya no hago planes para el futuro mediato, pero sigo acumulando proyectos para mañana, eso sí. Mañana, amigos, me gustaría seguir vivo y deseo poder renovar la esperanza de conseguirlo cada día, para poder seguir siendo un futurizador de lo inmediato, dado que mi porvenir a medio plazo ya está escrito.

La esperanza que cree más en mañana que en pasado mañana tiene sus ventajas. Por ejemplo, ya no me preocupa mi C.V. Ya no hago nada para acumular puntos o prestigio o una línea más en mi  currículo. Ahora intento hacer lo que me apetece porque me apetece y, en este sentido, he ganado, sin duda, libertad y, sobre todo, sensibilidad hacia el azar amigo. Es una libertad que se resiente de las herrumbrosas rodillas, del tanteante oído, de la vista cansada; una libertad que no sabe permanecer en la cama cuando se despierta, que se ha vuelto gruñona, pero que disfruta, como nunca lo había hecho antes, de la libertad de pensamiento y, allá hasta donde parece prudente, de la libertad de palabra. Ya saben, "primum non nocere".

viernes, 19 de agosto de 2022

Amanece

El amanecer me pilla despierto.

De hecho, llevo despierto un buen rato. Me acuesto pronto y me levato pronto. Pero hay días que para las cinco de la mañana siento que ya he dormido lo suficiente y no encuentro manera de acomodar mi inquietud al abrigo de la cama, así que me levanto, ando por la casa, bebo agua, curioseo por las redes sociales, leo, escribo, y veo amanecer.

Hoy el amanecer descubre unos azules metálicos, fríos, tiñendo el cielo y el mar. Hay en el horizonte una gruessa linea caprichosa de nubes que juega a un paralelismo imperfecto con la remota línea del mar. Las ramas de las jacarandas, de un verde apagado, como cansado, se agitan frente a mi ventana como si ya fuera otoño. Y no apetece nada ir a darse un baño a la playa. Vuelvo a leer. Pero hoy me cuesta concentrarme y me quedo embobado y vagueo viendo cómo crece la claridad del día.

jueves, 18 de agosto de 2022

La vida hostil

Oigo decir a un bibliotecario que los libros te hacen la vida menos hostil. Pues dependerá de lo que se lea, ¿no? Hay libros sumamente inquietantes. ¿Don Quijote nos hace la vida menos hostil? ¿Y Homero? ¿Y qué decir de Sófocles o Ciorán? ¿Y los libros de historia serios? Los libros, como el saber, no tienen por misión domesticar la vida. De ahí la perversión pedagógica que pretende gamificar el conocimiento. Y si algún gran libro lo insinúa, se cuida mucho de advertirte que, por si acaso, duermas con un ojo abierto. Los libros -los grandes libros- te muestran la complejidad del mundo tal como es reflejada con sutileza por los grandes artistas de la palabra. Y es en ellos donde aprendemos alguna cosa relevante sobre la tragicomedia de la vida.

Oí decir a un vecino de Hoyuelos de la Sierra, cuando al atardecer salen de sus casas para sentarse en los viejos poyos de piedra, que de noche no graniza. No me sabía explicar por qué, pero estaba seguro de ello. Yo tuve que confirmarlo en google. Y así era. El deseo compartido por aquellos vecinos, que parsimoniosamente salían a recibir la brisa que llegaba de lo profundo del bosque, era que lloviera, pero que lo hiciera de noche, para que el granizo no hiciera mal. Eso, la tertulia al relente en el poyo de la puerta, es lo que hace la vida menos hostil.

miércoles, 17 de agosto de 2022

Tras regresar a casa...

Todo el día esperando que, de un momento a otro, el cielo cayera, de pleno, como un pájaro muerto, sobre nuestras cabezas. Pero todo lo que ha caído, hasta este mismo momento, han sido las temperaturas y cuatro tímidas y dispersas gotas de agua. Conociendo la volubilidad de las borrascas de verano en el Mediterráneo, seguro que por algún sitio se las habrán visto con lo que nosotros nos hemos ahorrado. Esta mañana en la playa estábamos cuatro gatos. Olía a final de verano.

Tras regresar a casa, después de diez días memorables en Hoyuelos de la Sierra, en la venerable Sierra de la Demanda, un lugar mágico en el que circula lentamete el tiempo en el tren de cola de la historia, intento poner orden en mis cosas y recuperar el ritmo de trabajo. Sigo con el reinado de Felipe IV, aunque ahora he pasado de sor María Jesús de Ágreda al conde-duque de Olivares. Es este último un personaje político de tal ambición en la intención, que la ejecución era imposible que estuviese a su altura. Además la vida política del conde-duque está dominada, toda ella, por un azar caprichoso e implacable que lo va arrojando a frentes inesperados de la realidad. No me explico cómo este hombre no es más estudiado por los filósofos políticos españoles. Me corrijo: ¿habrá algún filósofo político español que haya estudiado en serio a Olivares? El libro de Gregorio Marañón me parece lamentable. A Cánovas se le escapa viva su realidad... ¿quizás Sánchez de Toca?

Drive my car

Ayer por la noche pude ver, finalmente, Drive my car, la película de Ryusuke Hamaguchi (2021) basada en un relato de Haruki Murakami que tan buenas críticas ha tenido (con la notable excepción de la de Boyero). Es un relato sobre la representación, sobre el hombre como un actor que está representando, inevitablemente, papeles de sí mismo más allá de los cuales no hay ninguna autenticidad que recoja una supuesta verdad. Lo auténtico es el reto de representar el papel que estás reprenetando en este momento de la manera más verosímil posible.

De ahí que, a mi parecer, la clave de la película se encuentre en la penúltima escena, que representa una representación: la del monólogo final de Tío Vania, de Chéjov, uno de los textos más emocionantes, a mi manera de ver, de la literatura universal y que más exigen a los actores:

 

VOINITZKII. -(A SONIA): ¡Cuánto sufro!... ¡Si supieras cuánto sufro, pequeña mía!...

SONIA. -¡Qué se le va a hacer!... ¡Hay que vivir! ¡Y viviremos, tío Vania!... ¡Viviremos una larga, larga sucesión de días, de largos anocheceres... Soportaremos pacientemente las pruebas que nos depare el destino. No descansaremos nunca. Trabajaremos para los demás, ahora y también en la vejez. Y cuando llegue nuestra hora, moriremos resignadamente. Luego, más allá de la tumba, diremos que hemos sufrido, que hemos llorado, que hemos conocido la amargura... Y Dios se apiadará de nosotros. Y entonces, tú y yo, tío..., conoceremos una vida maravillosa..., una vida de ensueño. Nos sentiremos gozosos y, con una sonrisa en nuestros rostros, volveremos con emoción la vista a nuestros actuales sufrimientos, y, por fin, ambos, descansaremos. ¡Yo tengo fe en ello! ¡Lo creo apasionadamente, con todo mi corazón! Y cuando llegue ese momento, descansaremos.  (El telón desciende lentamente.)

martes, 2 de agosto de 2022

A la playa

Me voy a la playa dando vueltas a una frase de Balmes: "El espíritu humano es como un borracho a caballo; cuando se lo endereza por un lado, se tuerce por el otro".

Efectivamente, el hombre no es un problema a resolver, como cree el progresismo, sino un enigma cuya resolución acabaría con lo humano.

Sobre a arte de ler

Estaba paseando por el acogedor jardín botánico de Valencia cuando me ha llegado la prueba de la traducción al portugués de este libro. La v...