sábado, 13 de abril de 2019

Pucheta

Comentando el fin del Bienio Progresista de Espartero, en 1856, Antonio Espina escribe en la biografía que le dedica a este magnífico militar y menos magnifico político:

"El pueblo, aburrido ya de estériles revueltas, contempló con indiferencia el desesperado esfuerzo del grupo de milicianos y paisanaje que, a las órdenes del viejo torero, recibía a tiros, detrás de la última barricada liberal, a las tropas del gobierno."

El "viejo torero" era José Muñoz, "Pucheta", que -añade Espina- "fue muerto a bayonetazos en las afueras de la Puerta de Toledo."

La muerte de Pucheta tuvo lugar el 16 de julio de 1856. Tenía 38 años.  No cayó hasta que, siendo el último superviviente de la barricada, se quedó sin municiones. 

Pucheta formó parte de una comisión de toreros amotinados que dos años antes habían sido  recibidos Isabel II. La reina los escuchó atentamente. Casi puedo imaginármela, observándolos con sus ojos azules, luminosos, desde esa distancia irónica que dominaba tan bien. Cuando Pucheta acabó su discurso, le objetó que las leyes le impedían acceder a sus peticiones.

- Señora -le contestó Pucheta-, todo eso es ...pura mierda. Ni leyes ni historia. Aquí quien mandamos somos nosotros y se hará lo que digamos".

- Todo eso -la le contentó la reina- me parece muy bien, pero arrímese a los toros con más frecuencia y acertará mejor a comprender lo que es la justicia bien administrada.

No me parece mala respuesta. En absoluto.

jueves, 11 de abril de 2019

Mano en candela

Ayer acabé Memoria, ficción y poesía, de Aquilino Duque, y me quedé con ganas de más. Como no tenía otro Duque a mano, anduve escarabajeando entre Zambrano y Ortega, sin poder concentrarme en ninguno de los dos y, finalmente, cansado, me fui a la cama.


Esta mañana me ha sorprendido la cartera trayéndome un libro pequeño que, inicialmente, he supuesto que sería de alguna de alguna editorial amiga o de algún amigo escritor, pero al abrirlo me he encontrado con queAquilino Duque me enviaba repuestos. He comenzado a leer Mano en candela inmediatamente y ya no he podido abandonarlo. ¡Qué prosa! Este es un libro de pura literatura, un festín narrativo, una fiesta, un viaje que te va adentrando más que en un mundo, en una música, en un ritmo, en una sintaxis, en una cadencia. ¡Este es un libro andaluz, luminoso, fresco, y muy divertido!

Gracias, Aquilino.



miércoles, 10 de abril de 2019

Dos libros: De Opisso a Duque

He llegado a casa con ganas de silencio, tranquilidad, Plaza de Ocata y, sobre todo, de lecturas.

Nada más llegar me eché con voracidad sobre un libro que me esperaba desde hace un par de meses, Semblanzas políticas, de Alfredo Opisso (1908), que recoge de manera sucinta y divertida algunos rasgos característicos de relevantes personajes de nuestro siglo XIX (que, dicho sea de paso, más me parece que se asemeja al XXI). Del rico y muy variado surtido de anécdotas, extraigo estas cuatro:

I
En 1860 se fundó en Madrid el periódico El Contenporáneo, en cuya redacción se encontraban Valera, Bécquer, Ramón Rodríguez Correa y otras excelentes plumas. El periódico la tomó contra el ministro de Gracia y Justicia, don Santiago Fernández Negrete, acusándolo, sin razón, de empinar el codo con exceso. Cansado de tanta "fake news", Negrete llamó a Correa, le demostró que sólo bebía agua y le solicitó una rectificación. El periodista le contestó: "Yo no rectifico. Rectifique Usted bebiendo vino."

II
Cándido Nocedal dejó en una ocasión callado a Cánovas en plenas Cortes, al demostrarle que había falseado una cita de fray Prudencio de Sandoval (y eso sin poder consultar en Internet).

III
Dice Alfredo Opisso de Ríos Rosas que era “de profesión disidente” y para confirmarlo, un poco más adelante cuenta que “fue nombrado embajador de España en Roma. No había, sin embargo, de permanecer mucho tiempo sin disentir.”

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A Aquilino Duque lo conocí hace pocos días en Sevilla y me dejó sorprendido por su amabilidad y memoria, que guarda, muy frescas, multitud de anécdotas de diferentes personajes, sobre todo del mundo de la letras de la segunda mitad del siglo XX.


Al llegar a casa me he encontrado con que Aquilino me ha enviado su último libro, que casi estoy subrayando por completo.

Ahí van algunos chascarrillos:

I
Don Miguel de Unamuno llevaba siempre en su cartera el soneto de Gerardo Diego al Ciprés de Silos y de vez en cuando lo sacaba para leérselo a sus oyentes. En una ocasión, uno de éstas, don Américo Castro, dijo por todo comentario:
-¡Bah! ¡No es Goethe!
Replicó don Miguel:
-¡Ni usté Mommsen!

II

“Dionisio [Ridruejo] le dijo a Muñoz Grandes, que lucía uniforme de general alemán con pantalón de raya roja: ‘Mi general, ustedes los héroes serán en la historia lo que digamos los poetas.’”

La escena tuvo lugar en el transcurso de un almuerzo en la embajada de España en Berlín, el 22 de agosto de 1941. A Muñoz Grandes no le hicieron ninguna gracia las palabras de Ridruejo (que no hacen sino repetir lo que ya nos dijo Platón en la República). El embajador resolvió la situación con un brindis “¡Por la entrada en Moscú!”


III

“Un día en Roma [...] coincidieron [...] Dionisio Ridruejo y María Zambrano [...] y María dijo que para que las heridas de España se cerrasen, todos los españoles, de uno y otro bando, habrían de ponerse de rodillas.”

IV

“Calvo Serer nos desaconsejaba los libros de Ortega porque se podían leer en el tranvía. En cambio, a Xavier Zubiri nadie le discute el título [de filósofo], pues por algo decía su suegro, don Américo Castro, que tenía la habilidad de añadir oscuridad a las tinieblas.”


lunes, 8 de abril de 2019

Hogar, dulce hogar

I

Vuelvo a casa con hambre de hábitos y rutinas: de despertarme en mi cama, de encontrar mis zapatillas en su sitio, de sentarme en mi silla de trabajo y ver allá en frente un trozo de mar, de leer en mi rincón de leer, de recuperar el sabor del café-café de la Plaza de Ocata, de sentir en la piel el sol del Mediterráneo, de los paseos por la playa, de los saludos por la calle a la gente de siempre... Vuelvo a casa con la voluntad de pasar unos días haciendo lo mínimo posible. Por cierto, hoy mi mujer me ha llevado al cine, a ver The mule, del grandísimo Clint Eastwood. Cine. Cine tout court. ¡Y cómo se agradece! 

II
Vuelvo a casa y me encuentro con inquilinos inesperados: Un mirlo ha puesto su nido en un rincón de nuestro pequeño jardín obligándonos a todos a movernos con sigilo. Estamos todos expectantes, comenzando por mis nietos. ¿Hay otra manera mejor de afirmar la primavera?


III
Vuelvo a casa y me comunican que en el Diario de Navarra aparece esta columna de Pedro Charro Ayestarán hablando de La Imaginación Conservadora.


IV

Vuelvo a casa y descubro que Gregorio Luri és konzervatív képzelet. ¡Casi nada!

miércoles, 3 de abril de 2019

Para tener a México cerca...

... le compré este exvoto a un anticuario de Puebla y lo tengo aquí, a mi izquierda, en la estantería, junto a Fray Luis de Granada: 


Cuete: Borrachera
Chorrillo: Cagalera.

Me voy a Vic