sábado, 2 de agosto de 2014

Instrucciones elementales para ser dos

Cuenta Séneca, en De la Ira que Celio, un abogado muy vehemente, cenaba un día con un cliente al que tenía intimidado por la pasión que ponía en todo lo que decía. El cliente optó por llevarle la corriente y hacer de comparsa. Pero Celio no soportó tanto acuerdo y le gritó: “Di algo en contra ya, para que seamos dos.”

La vida política

"Esa vida no es muy diferente que una escuela de gladiadores donde hay que vivir con los mismos que hay que luchar"
Séneca, De la ira

El pujolazo

Parece claro que los efectos del pujolazo van a ser serios, como una cornada de esas traicioneras, que comienzan a manifestar el mal que llevan cuando ya se han pasado los efectos del pinchazo. A mi lo que más perplejo me está dejando es la insistencia del catalanismo en dejar claro que Pujol no es Cataluña. Mi pregunta es: ¿Por qué hay que dejar claro eso? ¿Es que no es obvio?

Trying to rape a quail

In 1910, unable to get his one-act play “The First Poet” published, George Sterling prevailed on his friend Jack London to publish it under his own name. London resisted, pointing out that Sterling had already shown the play to Herbert Heron and Mike Williams, who would recognize it. He wrote:

“Your showing ‘The First Poet’ to Heron and Williams, and then coming on and asking me to father it, is equivalent to exposing your penis to a couple of 90¢ alarm clocks, and then trying to rape a quail. I’m the quail. And if I let you rape me, both alarm clocks would immediately go off and tell the news to the world.”

Eventually he relented, and “The First Poet” appeared in the Century Magazine in June 1911 under London’s name. The fact of Sterling’s authorship came to light only later.

En Futility Closet

viernes, 1 de agosto de 2014

Hoy es San Herman Melville

Chistecillo filosófico

René Descartes is sitting in a bar. The bartender asks him if he’d like another drink. He says, “I think not” — and vanishes.

H.G. Wells, el clarividente

Cuando Wells se reunió con Lenin, en 1920, vio a "un buen ejemplo de hombre científico", un tipo "muy refrescante". Llegó a la concusión, sin duda pasmosa por su sagacidad y su finura intelectual, de que si el Estado Soviético mataba a grandes cantidades de personas, "en general mataba por una razón y con un fin". Tras despedirse de Wells, Lenin comentó a sus allegados: "¡Puaf! ¡Qué burgués insignificante! ¡Es un ignorante!".

En 1934 se entrevistó con Stalin. Aunque antes de la visita sospechaba que el soviético podía ser  una figura siniestra, salió tan contento de la entrevista. "Nunca he conocido a un hombre más abierto, justo y honesto", dijo. Gracias a esas cualidades Stalin había ascendido en el país. Nadie le tenia miedo y todo el mundo confiaba en él.
Basado en La comisión para la inmortalización, de John Gray

Sobre a arte de ler

Estaba paseando por el acogedor jardín botánico de Valencia cuando me ha llegado la prueba de la traducción al portugués de este libro. La v...