Resulta que, según explica
Thomas Wieder en
Le Monde, la democracia en Francia es una cosa radial. Si nos situamos en el centro de París podemos ir trazando círculos concéntricos y a medida que ampliamos el radio 8de 10 en 10 km) nos va saliendo el mapa electoral de Francia:
• En el centro de París ganará François Hollande
• De 10 a 20 km, Le Pen sube como la espuma
• De 30 a 40 km domina Le Pen
• De 40 a 50 km, es el territorio Sarkozy
• A partir de los 60 km Hollande mejora sus expectativas.
Básicamente ocurre lo que ya sabíamos: el cinturón rojo de París se ha hecho lepenista y las clases urbanas multi-culti, socialistas. Cuando se trata de elegir entre la identidad de clase y la identidad nacional los obreros parece que no tienen dudas. Orwell fue el primero en tomar nota de ésto al observar que cuando Stalin tenía que movilizar a los rusos contra los alemanes no apelaba a la solidaridad de la clase obrera, sino a la defensa de la Madre Rusia contra el invasor. Es decir, que al mismo tiempo que los obreros franceses se han hecho de derechas, los dirigentes de la derecha se han hecho estalinistas.