domingo, 31 de mayo de 2009

Más claro, agua

Gregorius dijo: nuestra piedra es llamada Ephoddebuts, es decir, vestimenta de púrpura y no consiste en otra cosa más que en matar al vivo y en vivificar al muerto y cuando vivificas al muerto matas al vivo y matando al vivo vivificas al muerto.
Toma nota: todo es uno; y esto no es nada extraño porque él a sí mismo se mata y él a sí mismo se vivifica.

De La turba de los filósofos

Meditación sobre la fortuna

jueves, 28 de mayo de 2009

La filosofía y el milagro

"Todas las filosofías sin excepción son tributarias de un milagro. Cada una posee un lugar particular, su lugar santo, donde el milagro que le es propio aparece como el único verdadero, y frente al cual todos los otros son superfluos. El gusto y el carácter determinan en gran parte que uno gire la cabeza hacia uno o hacia otro de esos lugares. Tú mismo lo has remarcado con toda claridad cuando dices: 'La filosofía que uno ha elegido depende del hombre que se es, pues un sistema filosófico no es un instrumento muerto del que uno pudiera librarse o tomar a su antojo, sino que está animado por el alma del hombre que lo posee'"

Jacobi, "Carta a Fichte"

Estoy leyendo a Jacobi muy a salto de mata, es decir, aprovechando las ocasiones que se me presentan casualmente. No me resulta nada fácil conseguir sus textos. Pero cuanto más lo leo, más interesante me parece. Comienzo a sospechar que no sólo tiene más razón que Mendelssohn, sino que tiene también más razón que el propio Kant.

Más sobre Jacobi en El Café de Ocata:
Uno
Dos
Tres

martes, 26 de mayo de 2009

Habits of mind

He descubierto recientemente (y tengo abundantes pruebas para confirmarlo) que hay un tipo de personas que no se pierde ni una conferencia, pero no porque les interese el tema a tratar, sino por la oportunidad que les brinda el turno de preguntas para expresar en público sus ocurrencias. Que estas ocurrencias sean o no pertinentes es algo que consideran sumamente irrelevante.

Normalmente suelo ficharlas enseguida, porque suelen mirar al conferenciante sin ninguna intención de escucharlo, con una media sonrisilla entre misericordiosa e impertinente. Por supuesto, en cuanto el conferenciante acaba, alzan impetuosamente la mano, sin complejos, y una vez en el uso de la palabra aprovechan para hablar de los asuntos más inverosímiles con una seguridad pasmosa. Para finalizar le lanzan al conferenciante, como un hueso, una pregunta que, por lo malicioso de su mirada bien se puede suponer que están convencidos de que es de una relevancia fundamental para la marcha de la humanidad.

La última vez que me vi en esta situación había estado intentando mantener al auditorio al corriente de un interesante movimiento pedagógico estadounidense llamado "Habits of mind". Cuando el sospechoso levantó la mano, me puse a temblar. Estos tipos saben aprovechar bien los primeros momentos de indecisión para tomar ventaja. Desarrolló prolija y pausadamente una vaguísima y absurda teoría sobre la sabiduría de la naturaleza y, para concluir, me lanzó a la cara su pregunta: "¡Ya me gustaría a mi saber qué piensa usted del sol y la luna! Si no se tienen las ideas claras sobre el sol y la luna, se está engañando al auditorio".

No hay manera de salir de este atolladero honorablemente.Todo el mundo sabe que el tipo es un plasta, pero si le das un corte seco, despiertas inmediatamente la piedad del auditorio... hacia él, claro, y te quedas solo ante el peligro. Pero si le entras al trapo, es peor, porque ya no te lo quitas de encima en toda la noche. Así que hay que arreglárselas para ser amable pero tajante, dejándolo sin respuesta pero contento. Esto es lo que espera él para quedarse hasta el final, acercarse a ti y pedirte tu dirección de correo electrónico.

viernes, 22 de mayo de 2009

Cosas veredes...

"Israel no ha contribuido nunca a la civilización, sea la que sea la época que consideremos, puesto que se ha limitado a apropiarse de los bienes ajenos"

Farouk Hosni, muy probablemente el próximo Director General de la UNESCO.

Más información: "Unesco: la honte d'un naufrage annonce", artículo en Le Monde del viernes 22 de mayo, firmado conjuntamente por Bernard-Henri Lévy, Claude Lanzmann y Elie Wiesel.

jueves, 21 de mayo de 2009

A vueltas con la interferencia

Ya sé que de esta manera despersonalizo la respuesta, pero precisamente por esto prefiero responder a los comentaristas del apunte anterior (a los que agradezco, sinceramente, el tono empleado) con uno nuevo.

Lo que realmente me preocupa de las palabras de ZP es la ideología que transmiten. Cuando dice "no privemos ni interfiramos en la decisión libre e íntima de la mujer", yo pienso en una hija mía de 16 años y en mi concepción de la familia como unidad básica de interferencia social y se me ponen los pelos de punta, porque percibo en la -sin duda alguna- buena voluntad de ZP un tufo totalitario que me sorprende que no tenga una respuesta social contundente.

Partamos de una situación en la que abortar no sea un delito sea cual sea el momento en que se lleve a cabo. En estas condiciones -incluso en estas condiciones- tampoco sería delito no abortar. Así pues, unos padres que intentasen convencer a su hija de llevar adelante su embarazo no estarían delinquiendo. Esto parece obvio, ¿o no?

Para entendernos: Unos padres contrarios al aborto no estarían empujando a su hija a cometer ningún delito por el hecho de intentar transmitirle sus convicciones sobre el valor de la vida humana.

Si unos padres partidarios del terrorismo indiscriminado animasen a sus hijos a poner bombas en el metro, el gobierno haría muy bien en interferir para proteger la legalidad. Lo mismo en el caso de unos padres que empujasen a sus hijos a ningunear a sus compañeros en el colegio, etc.

Pero lo que me cabrea de las palabras de ZP es ese "no privemos ni interfiramos" en el caso de que nuestra hija de 16 años decida optar por una u otra conducta legal. ZP (o quien quiera que le aconseje en estos asuntos) se considera moralmente capacitado para darnos este consejo tan poco inocente. ¿Qué extraña moralidad es esa?

Esta ley me preocupa especialmente porque intenta imponer la moralidad del gobierno sobre la moralidad de las familias. Y aquí está, a mi humilde modo de ver, el escándalo. Lo que se nos está diciendo es que el poder es más clarividente que los padres cuando se trata de aconsejar a nuestras hijas.

Había un ministro de Franco que se sentía orgulloso de la cantidad de almas que la legislación moralista del régimen había encaminado hacia el cielo. ZP no es tan pretencioso. Sólo quiere evitarnos problemas en esta tierra.

La normalidad

El viento sacude las ramas de los árboles. Es decir, hay viento. He abierto la ventana sin tener la sensación de estar abriendo un horno. Pe...