viernes, 26 de octubre de 2007

Norman Podhoretz y la IV Guerra Mundial (y VI)

Dicen algunos que si Irving Kristol es el padrino de los neoconservadors, Norman Podhoretz es su patriarca. Por mi parte, cada vez tengo más claro que ellos, y sólo ellos dos, son el neoconservadurismo. No creo que se pueda ser neoconservador sin haber pasado por las experiencias vitales de la segunda guerra mundial, de la posguerra y de la guerra fría. Kristol y Podhoretz comenzaron la segunda guerra mundial siendo izquierdistas, colaboraron activamente con la CIA (o al menos con sus instrumentos culturales) durante la guerra fría y se sintieron victoriosos cuando Reagan le hizo morder el polvo de la derrota a Gorbachov. Es su propia biografía la que les impide ser aislacionistas y los empuja a ver el “síndrome de Vietnam” en las protestas pacifistas contra la política exterior del Presidente Bush.

Para Kristol y Podhoretz el pacifismo es el nombre honorable de un neo-aislacionismo americano que se encontraría bien instalado entre las decadentes élites institucionales del país (“guerrillas numerarias”, las denomina Podhoretz con su peculiar mala leche) que en esto coincidirían, básicamente, con las políticas paleo-aislacionistas del derechista Pat Buchanan. Este es uno de los mensajes centrales de “World War IV: The Long Struggle Against Islamofascims”, el libro que Podhoretz sacó a la luz coincidiendo con el aniversario de los ataques del 11 de septiembre.

La IV guerra mundial está aquí, se está desarrollando ante nuestros ojos y no podemos cruzarnos de brazos. Claro que este “no podemos” va dirigido específicamente a los norteamericanos, no a los europeos, porque Europa occidental parece destinada a “ser conquistada desde dentro por el islamofascismo”. Podhoretz recoge esta tesis de un ensayo de Mark Steyn, publicado en 2006 con el título de “America Alone”. América debe ir en solitario a la guerra esta vez. Esta será la prueba de su capacidad para mostrarse a sí misma su valía entre las naciones. Conviene recordar que esta, no sé si llamarla “huida hacia adelante”, se realiza cuando los neoconservadores más jovenes, como Richard Perle o Francis Fukuyama no tienen reparos en criticar la intervención estadounidense en Irak, a la que por cierto en su momento apoyaron con entusiasmo.

Estas deserciones podrían sugerir que los viejos neoconservadores, los fundadores, se han quedado aislados. Sin embargo es exactamente lo contrario. Rudy Giuliani tiene a Podhoretz entre sus consejeros de política exterior en su campaña para las presidenciales. Y no sé qué tramará Kristol, pero no tengo dudas de que estará tan activo como siempre. Quizás fuera interesante desvelar (yo no tengo datos para ello) su influencia entre lo que algunos han dado en llamar “the American neo-left”, un grupo de intelectuales que considera que los Estados Unidos se han situado a sí mismos en el lado correcto de la historia y defiende con convicción que una política exterior coherente debe incorporar la defensa internacional de los valores de la democracia. Tanto Podhoretz como Paul Berman (uno de los representantes más notorios de esta emergente “American neo-left”) tienen a Abraham Lincoln como padre de su idealismo revolucionario. Ambos son partidarios de una “worldwide democratic revolution” que los Estados Unidos han de llevar adelante en solitario, porque los europeos seríamos incapaces de ver en la democracia liberal un proyecto revolucionario de liberación universal. Neoconservadores y neoizquierdistas consideran nefasto el realismo que no tuvo inconveniente en apoyar dictaduras en nombre de la estabilidad internacional. Ambos grupos, por último, se muestran partidarios de recuperar para la política la antigua virtud griega del coraje (manliness).

Y aquí pongo punto final a esta serie de posts. Quien este interesado en una crítica de las posiciones de Podhoretz, puede acudir al último libros de Amy Chua: Day of Empire: How Hyperpowers Rise to Global Dominance and Why They Fall


That’s All, Folks!!!

Ahora ya puedo volver de nuevo a la zoosofía y a la vaca socrática.

3 comentarios:

  1. Vengo ahora, don Gregorio, me voy a leer todo lo de Norman de un tirón ;)

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  2. que miedo me ha dado lo que he leído ''de este tipo''... es por lo que dice un amigo mío cuando habla de los señores de la guerra... ya sé que me voy a poner muy platónica pero alguien debería hacerles pasar por una terapia. Ostras, que pena que no exista dios. Porque sólo los milagros arreglan algo como lo que he entendido que está gestando en ese puchero. ¿sabe qué peli he recordado? Una de Martin Sheem y Christopher Walken

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Acting White

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