martes, 23 de octubre de 2007

Norman Podhoretz y la IV Guerra Mundial I

En el número de septiembre de la New York Review aparece una reseña del libro de Norman Podhoretz "World War IV: The Long Struggle Against Islamofascism". El autor -el libro no lo he leído, aún- me parece lo suficientemente interesante como para dedicarle una serie de posts. Me pongo manos a la obra con la intención de evitar cualquier tentación partisana. Ya veremos si lo consigo. Estos posts se los dedicó a Ferrancab, ya que gracias a él di con la New York Review en la librería Laie y a Salvador Sostres, que pagó cristianamente las consumiciones del "capalverspre" allá por la frontera entre su patria y Hospitalet. ¡Dios le conserve la salud financiera y el espíritu caritativo!

Norman Podhoretz es una figura central del (neo)conservadurismo norteamericano. Para muchos ha sido la figura más relevante del movimiento. Otros equiparan su protagonismo con el de Irving Kristol.

Tiene un carácter bronco y una dialéctica directa y contundente que no se anda con rodeos ni se pierde en sutilezas morales. Un ejemplo de sus artes polemistas nos lo proporciona su agresiva y despiadada arremetida contra Edward Said, al que se empeñó en desprestigiar, costase lo que costase, con motivo de la publicación de sus memorias, en 1999. Puso la revista que dirigía, Commentary, al servicio de este objetivo y no le temblaba la voz si tenía que llamarlo “Professor of terror”. No podía soportar la voz palestina de más audiencia en los Estados Unidos. Said simbolizaba para él un multiculturalismo que era incapaz de digerir: Era hijo de un padres protestante americano de origen palestino y de una madre protestante palestina. Por si fuera poco, había nacido en Jerusalén y se había educado en El Cairo en colegios ingleses, emigrando posteriormente a los Estados Unidos, para estudiar en Princeton y Harvard. Said se defendió criticando a los neoconservadores, especialmente a Kristol y Podhoretz, por haberse sacado de la manga de sus intereses ideológicos el concepto de “valores americanos” para utilizarlo sesgadamente en beneficio exclusivo de sus intereses partidistas.

Estas cosas a Podhoretz no lo amilanan. Él está convencido de que sabe perfectamente dónde se encuentra el Bien, con mayúsculas, y dónde está el Mal, también con mayúsculas. El Bien se encuentra en el patriotismo sin matices y en lo que representan los Estados Unidos e Israel. El Mal se encuentra en todos los enemigos del Bien, especialmente entre los comunistas, el Islam, el multiculturalismo (recordemos que él es judío) y los partidarios de la cultura de masas.

Sin embargo la trayectoria biográfica de Podhoretz está hecha a base de volantazos. Se ha pasado la vida cayéndose del caballo, de conversión en conversión.

Nació en 1930 en Nueva York, en el seno de una familia de emigrantes judíos. En las calles de Brooklyn pasó su infancia y juventud. Le gusta alardear de que si bien fue “un buen chico en la escuela”, en las calles se comportaba como un “bad boy” y de que llegó a pertenecer a una banda callejera. Aunque en su juventud estudió hebreo e historia judía, sólo a partir de 1967 decidió ponerse totalmente del lado de la causa de Israel.

Tras licenciarse en la Universidad de Columbia, donde fue alumno de Lionel Trilling, continuó sus estudios en literatura inglesa en la Universidad de Cambridge. Entre 1953 y 1955, sirvió en el ejército de Estados Unidos, principalmente en la Army Security Agency. En 1960 fue nombrado editor del magazine Commentary. En poco tiempo consiguió hacer de él un gran medio de expresión del pensamiento contemporáneo y de la crítica literaria, en la que encontraron cordial cobijo las vanguardias artísticas europeas y, sobre todo, americanas, desde E.F. Schumacher y James Baldwin, a Norman O. Brown y Herbert Marcuse. Progresivamente Commentary dejó de ser un medio de expresión de las posiciones intelectuales de la New Left y la contracultura para convertirse en portavoz del neoconservadurismo más elitista.

La evolución de Podhoretz puede seguirse también a través de sus relaciones con los intelectuales de izquierda de Nueva York, a los que, incluso ahora, acostumbra a referirse con el apelativo de “the Family”, considerándose a sí mismo como el más joven de sus miembros y, por supuesto, como su garbanzo negro. Ha escrito un libro de memorias, titulado Ex-Friends en el que rememora sus relaciones con Lillian Hellmann, Lionel Trilling, Norman Mailer, Hannah Arendt y Allen Ginsberg... Rompió con todos ellos y con el conjunto de la New Left cuando en los años sesenta sus respectivas posturas sobre la Guerra del Vietnam se hicieron irreconciliables. No hace falta decir con quién estaba Podhoretz.

17 comentarios:

  1. Bueno..., yo creo que no es imposible imaginar que tal vez sea lógico sostener que, probablemente, sea arriesgado dar por cierto que el patriotismo americano agote todas las posibilidades del Bien. Tal vez, Podhoretz exagere un poco, quién sabe, je, je... O, tal vez, sea un terrorista intelectual.

    Por otra parte, yo creo que no es arriesgado imaginar que no es ilógico suponer que pudiera perfectamente creerse que la falta de definición cultural de un Islam basado, o en la interpretación literal del Corán; o en la libre interpretación de un Corán escrito figuradamente (con lo que nos salvamos de la vergüenza de la interpretación literal) representa un peligro en el ámbito humano paralelo al del Cambio Climático en la naturaleza.
    Creo que los sufridos lectores y espectadores se llevan la peor parte.
    Saludos de

    Aker

    ResponderEliminar
  2. ¿Salvador Sostres es aquel que dijo que "hablar español es de pobres y horteras"?

    ResponderEliminar
  3. Aker: Permítame usted que siga pretendiendo guardar una cierta imparcialidad. Aún me quedan tres o cuatro posts sobre Podhoretz.

    ResponderEliminar
  4. Tumbaíto: No sé si lo dijo, pero no me extrañaría nada que así hubiera sido. Ya ve usted con qué gentes me trato...

    ResponderEliminar
  5. Por mí no se preocupe, Gregorio.

    Aker

    ResponderEliminar
  6. No se preocupe usted. Estoy curado de espantos.

    ResponderEliminar
  7. Supongo que lo conoce, pero por si acaso...

    http://www.commentarymagazine.com/viewarticle.cfm?id=9785&search=1

    http://www.commentarymagazine.com/viewarticle.cfm?id=9850&search=1

    ResponderEliminar
  8. Claudio se refiere al artículo que publicó Podhoretz en Comentary en septiembre de 2004 con el título:
    "World War IV: How It Started, What It Means, and Why We Have to Win".

    Este artículo está en el origen del libro al que hago referencia en el post.

    Lo podéis encontrar aquí

    LO comentaré en uno de los siguientes posts.

    ResponderEliminar
  9. Una advertencia importantísma: LOS ANTIAMERICANOS NO DEBERÍAN LEER NADA DE PODHORETZ. ¡¡¡LES PUEDE DAR ALGO!!!

    ResponderEliminar
  10. No, si yo no me preocupo. Ya estoy curado de parecidos intentos de ridiculización.
    Saludos.

    Aker

    ResponderEliminar
  11. Viéndole ese vínculo tan bien puesto no puedo dejar de pensar en "Amanece que no es poco".

    ¡Pero que bien que levanta el señor párroco!

    ResponderEliminar
  12. Señor, Aker, no me refería a usted.

    ResponderEliminar
  13. Lo dijo lo dijo.

    Bueno, la verdad es que no sé como agradecer los honores. Supongo que un muchas gracias again no es suficiente, pero espero que no se me tenga en cuenta. Intentaré irlo mejorando...

    ResponderEliminar
  14. Quo vadis caballeros (y tumbaito, por supuesto)

    ResponderEliminar
  15. Respecto a su "Quo vadis", Nadha, una única respuesta es posible: ¿Lo sabe acaso el viento que nos guía?

    ResponderEliminar

Días de lluvia

Días de lluvia caprichosa. Unas veces, sorda y monótona; otras, violenta, con fuertes ráfagas de viento, que ha llenado las aceras de hojas...