lunes, 17 de abril de 2017

Soria


Dos apuntes de Dionisio Ridruejo sobre Soria, escritos a finales de los años 60 en esta entrañable guía:

1) Sobre la Soria de Machado: "Su criticismo progresista, su patriotismo crítico, le llevará a convertir a Soria en el paradigma extremo de la España menoscabada, sumergida bajo un peso altisonante y debatiéndose por romper 'hacia la vida' con la pesadumbre de sus tierras desnudas y de su resignación, tan mineral como la entraña de estos páramos".

2) He señalado ya varias veces en este Café de Ocata que Soria está por encima de Finlandia en los resultados de PISA. Ridruejo me ha dado la clave del asunto: "En las estadísticas que se daban ya a principios de siglo Soria aparecía con la cota más baja del analfabetismo nacional. Solo un 4% de sus habitantes -algunos de los cuales vivían en el aislamiento y la pobreza más estrictos- carecían de instrucción primaria, esto es, de voluntad de saber frecuentemente heroica. Pocas provincias españolas -incluso entre las bien dotadas- otorgan a la escuela el respeto que hemos conocido en Soria. El Burgo de Osma sólo tiene un monumento público, y éste no está dedicado a ningún héroe, mecenas o personaje poderoso, sino a un maestro de escuela. Es un modesto monolito rosa, de piedra de Sepúlveda, un busto labrado por un escultor o cantero acendradamente humanista". En nota a pie leo que "el escultor es Emiliano Barral, y la obra está dedicada al maestro Victoriano Corredor Gómez."

Una cosa más: este libro de Ridruejo me lo regaló mi buen amigo Borja Lucena Góngora, alma del Círculo Filosófico Soriano.

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