viernes, 9 de septiembre de 2016

La innovación pedagógica se dice de muchas maneras

Revolución educativa de May para que los colegios seleccionen a los mejores.

5 comentarios:

  1. Es cierto que ἡ παιδεία λέγεται πολλαχῶς. De tantos modos, que a veces ni se habla de lo mismo. Se ve en la siguiente cita:

    «El Gobierno dotará con el equivalente a 60 millones de euros a las actuales «grammar school» de Inglaterra, para que puedan expandirse. Los críticos temen que se acabe volviendo al modelo de antaño, el de la educación binaria: los mejores en las «grammar», y los mediocres, en escuelas estatales de peor nivel. Para mitigar ese efecto, May obligará a las nuevas escuelas selectivas a reservar plazas para los alumnos pobres y también se las obligará a admitir alumnos a los catorce y dieciséis años, y no solo en la criba de los once.»

    No es sólo alumno pobre, sino alumno malo. No malvado, sino menos capacitado o menos desarrollado intelectualmente. La calidad de un sistema educativo no sólo puede medirse en cómo educa a los mejores. Ésos se educan sólos. Lo difícil es es educar a los peor dispuestos (en aptitudes y actitudes).

    No soy pedagogo. Pero entiendo que la calidad de un sistema educativo ha de medirse en cómo educa a todos los alumnos. Los buenos y los malos. Porque si a los malos los pasamos por alto o sólo los consideramos si se convierten en buenos, es mejor que no los eduquemos. Para que no perdamos el tiempo, ni no pierdan ellos.

    No me entiendan mal. No estoy en contra de la meritocracia. Pero no puede ser el modelo único. Porque, dicho mal y pronto, sobrarían muchos alumnos.

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    1. Pablo el problema es que hoy, en Inglaterra, esos alumnos ya sobran No hay país que haya hecho más reformas e innovado más que éste y los resultados de una buena parte de la población no han hecho más que empeorar. Yo no intento poner esta reforma como modelo. Habrá que seguirla en sus resultados. Pero estoy ya cansado de ver como los grande principios ocultan los pésimos resultados. Pero lo que más me interesa es constatar que los que entre nosotros se llaman innovadores no están marcando la pauta de la educación del futuro como ellos mismos creen.

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    2. Don Gregorio, estoy de acuerdo con usted en que los profetas de la innovación están hipnotizados por sus propias palabras.

      Un ejemplo es esta imagen. (Google no permite añadir imágenes en los comentarios [no vaya a ser que se quede atrás de Facebook]). Me parece una tontería, porque si no tienes nada ¿qué crees que vas a poder pensar?

      Aunque si no advertimos como un problema muy grave una parte del alumnado sobra en el sistema educativo, nuestras sociedades se van a pegar un buen tortazo.

      De hecho, conviene que nos demos cuenta de que la educación es un problema que tenemos que solucionar. Probablemente, el Reino Unido no sea el único lugar donde pase.

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    3. Esa imagen lo resume todo. Efectivamente, para resolver creativamente un problema es imprescindible conocer bien el problema. Me temo que la causa de esta zafiedad intelectual hay que buscarla en la cabeza orgullosamente vacía de muchos pedagogos.

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    4. Don Gregorio, ¿seguro que la zafiedad intelectual afecta sólo a pedagogos?

      Perdóneme la expresión, pero que la relevancia del aprendizaje la determine el discente será muy novedoso, aunque tiene narices.

      En el mejor de los casos, quien aprende ni siquiera está en condiciones de decidir si algo es relevante para su propia vida. Entre otras cosas, porque ya sabría mucho. (Por supuesto, le supera la cuestión de la relevancia misma de la cosa.)

      Nada impide que decida no aprender. Aunque eso no exime de que ni siquiera tenga conocimientos para tomar esa decisión.

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