viernes, 21 de agosto de 2015

Un poquito de mala leche

En Jacinta la pelirroja (1929) cantaba José Moreno Villa:

Quisiera morir habiendo
sido poeta, carpintero,
pintor, filósofo, amante y torero.
¡Ah! y cantor negro
de un jazz que siento
a través de diez capas de suelo.

Que en traducción libre quiere decir:

Quisiera vivir siempre
siendo coach, oenegero,
grafitero, tertuliano, promiscuo y animalista. 
¡Ah! y skatero 
de una música que siento
cada vez que como eskater me revelo.

Cambian las listas de pecados, pero su número me parece a mi que permanece inalterable. Ahora uno de los pecados más grandes en los decálogos de los defensores del Bien es el toreo. Nada nuevo: hay que estigmatizar al pecador porque, en caso contrario, ¿cómo iba a saber la gente quiénes son los buenos? 


Me voy a Jaén