viernes, 24 de octubre de 2014

La corrupción y la envidia

Lo peor de la corrupción, tengo que reconocerlo, es, al menos entre nosotros, la envidia que produce en mucha gente. La semana pasada asistí atónito al consenso de mis compañeros de tren que reconocían que si ellos pudieran también meterían mano en la caja. Es decir, que el que no es ladrón es porque aún no puede. Hoy me ha defendido esto mismo una persona en la Plaza de Ocata, que yo creía un paraíso de incontaminada pureza moral. Me da más miedo esta corrupción moral sociológica que la otra, la que merece portadas en los medios de comunicación.

7 comentarios:

  1. Es que és así Don Gregorio, por eso hay tantos corruptos a la que tocan poder, debe ser genético. Y los otros, pués eso, por que no pueden. Y eso es tan viejo como el hombre.

    salut

    ResponderEliminar
  2. Ya lo dijo el poeta, amigo Gregorio: "La envidia de la virtud, hizo a Caín criminal, ¡gloria a Caín! hoy el vicio, es lo que se envidia más.

    ResponderEliminar
  3. Hace años que repito que la corrupción va de abajo hacia arriba, he escuchado muchos comentarios como los que reproduces y contemplo cada día actuaciones inquietantes, la gente presume de los enchufes en lugar de ocultarlos, por ejemplo cuando alguien con un un pariente en el sector médico se ha podido 'colar' en las listas de esperas, si se tuviese conciencia de que es algo 'malo' se ocultaría. No es de ahora, por desgracia. Las grandes corrupciones justifican las pequeñas,en teoría.

    ResponderEliminar
  4. Es más, cuando actúas de modo honrado, los que te quieren te acusan de idiota.

    ResponderEliminar
  5. El vulgo, haga lo que haga, siempre es más molesto.

    ResponderEliminar
  6. Glaucón a Sócrates:
    "Para darnos mejor cuenta de cómo los buenos lo son contra su voluntad, porque no pueden ser malos, bastará con imaginar que hacemos lo siguiente; demos a todos, justos e injustos, licencia para hacer lo que se les antoje y después sigámosles para ver adónde llevan a cada cual sus apetitos. Entonces sorprenderemos en flagrante al justo recorriendo los mismos caminos que el ínjusto, impulsado -por el interés propio, finalidad que todo ser está dispuesto por naturaleza a perseguir como un bien, aunque la ley desvíe por fuerza esta tendencia y la encamine al respeto de la igualdad"

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Claro... por eso es necesaria la cultura, para ocultarnos la naturaleza.

      Eliminar