viernes, 5 de septiembre de 2014

El alma del cortesano

En una maravillosa obrita titulada El arte de trepar, dedicada al estudio del fenómeno singular del cortesano, Holbach llegó a la conclusión de que, aunque hay poderosos argumentos para incluir al cortesano en el género humano, hay que tener muy en cuenta que, mientras los hombres ordinarios tienen un alma, el cortesano tiene varias. El lector actual entenderá fácilmente que donde Holbach habla de "cortesanos" él puede leer (¿algunos?) "políticos".

4 comentarios:

  1. Me atrevo a preguntar si los parentesis son necesarios. Según los indicios para ser alguien en el mundo de la política, hay que mantener muchas "almas" en los armarios, perdón esqueletos.

    ResponderEliminar
  2. Ha ido variando lo que se entiende por cortesano. Si no recuerdo mal, Montaigne, a quien cita en el siguiente post, entendía que sus ensayos pudiesen servir de ayuda en la instrucción del gentilhombre, el gentleman, que creo que en su tiempo podía ser todavía el cortesano. Con la monarquía absoluta, si no se era hombre de iglesia casi el único "amo" a quien servir como "clerc" era el rey: había que hacerse funcionario y para ello había que estar en la corte si uno quería vivir de su intelecto.
    Cuenta Gadamer en Verdad y Método que, en lo referente a la cultura, el cultivarse, las cosas cambian radicalmente con Baltasar Gracián, para quien el hombre discreto, el hombre cultivado, hombre en su punto, quien combina el intelecto y el gusto, consigue la distancia suficiente de las cosas de la vida y de la sociedad como para ser capaz de hacer distinciones de forma consciente y reflexiva. Según Gadamer, este ideal de Gracián reemplazaría al antiguo de "cortesqano" inspirado por Castiglione, estableciendo por primera vez un ideal de sociedad basada en "el cultivarse" e independiente de la clase (por la supresión que la monarquía absoluta había hecho de muchos privilegios de la aristocracia hereditaria).
    Este cortesano u hombre cultivado o discreto sería el destinatario y la justificación de la necesidad de la educación liberal. Su heredero moderno en Francia sería el funcionario de elite formado en las Escuelas Normales Superiores, de fundación revolucionaria.
    En épocas turbulentas, la supervivencia de los funcionarios "de carrera" que no servían únicamente a uno u otro amo, lo cual hoy nos parece justamente la justificación del funcionariado, cuya plaza vitalicia le hace menos asequible a la seducción o las presiones de uno u otro signo político, a pesar de los cambios de régimen, parecía justamente "trepar". Quizás sobre todo a un aristócrata adinerado como Holbach.

    ResponderEliminar
  3. ...
    Triste de aquel que vive destinado
    a esa antigua colonia de los vicios,
    augur de los semblantes del privado.
    ...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Respecto a Holbach... yo no sé si en esta obrita está criticando a los trepas de la corte o a sus argos filósofos que corren tras las cabezas coronadas de los supuestos monarcas ilustrados.

      Eliminar