martes, 14 de mayo de 2013

El silencio y las palabras como piedras

Recordaba hoy lo que un alto cargo de CiU me decía sobre un afiliado marroquí de otro partido que, a su parecer era un infiltrado salafista. Lo he recordado con tristeza viendo con que escasísima inteligencia política los voceros impacientes se han lanzado a acusar al CNI de perseguir a los emigrantes partidarios del derecho de autodeterminación de Cataluña. La excusa ha sido la detención de Noureddin Ziani, sospechoso de trabajar para lo que, para mí, es el enemigo, el terrorismo islamista. Ante la gravedad del caso, un ejercicio de prudencia de 48 horas de silencio no hubiese venido mal a nadie. Pero la impaciencia de la opinión ya hecha, que pesa en el bolsillo como una piedra arrojadiza llamada libertad, es más fuerte. Allá cada cual con el orden de sus prioridades y con la elección de sus alianzas. Parece que hoy el conseller del Interior catalán, Ramon Espadaler, se ha mostrado más prudente... aunque con una prudencia no exenta de una ambigüedad muy calculada. A su parecer sería "temerario" vincular esta decisión del CNI con las posturas soberanistas del detenido. 


11 comentarios:

  1. Había que decirlo. No puedo más que aplaudir. Es jugar con fuego. Además, según la prensa, el personaje ha tenido contactos con los servicios secretos de Marruecos y puede que con organizaciones salafistas, como dices. Algo oscuro, vaya. Por otra parte, haciendo amigos en Europa. Se puede ser más torpe...

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    1. El asunto es de una enorme importancia y, por supuesto, los servicios secretos de todos los países nos están mirando con lupa. Mas decía recientemente que no es lo mismo tener sentimiento de nación que tener sentido de Estado. Pues eso mismo.

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    2. A mí, Sra. Lola, me parece contradictorio ser espía de Marruecos y salafista a la vez, porque, en teoría, la línia oficial marroquí está contra el salafismo y el integrismo. Pero vaya, igual es un agente doble.
      Hèctor

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    3. La ventaja de este detenido es que dispone de presunción de inocencia y de abogados. Ya se verá, por lo tanto, lo que se puede demostrar y lo que no. Pero a mi no me parece en modo alguno increíble que Marruecos esté interesado en la desestabilización de España.

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  2. El gato de Schrödinger8:12 p. m., mayo 14, 2013

    Por fin el CNI hace algo útil.

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  3. Lo más triste sobre el Islam que he oído a un político catalán es de un moro del PSC - Chaib-: "No podemos decir al colectivo islámico que trabajamos para que un musulmán pueda dejar de creer el día de mañana.El no creyente es inconcebible para el mundo musulmán..."

    ¿Qué pinta alguien así en un partido de "izquierdas"?

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    1. El disputado voto del señor moro.
      Algún día habrá que hablar del mundo paquistaní en Barcelona...

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    2. A falta de algo mejor, me atrevo con este fragmento de inocente viñeta:

      En su deambular (por una de esas calles que fueran parte de arrabales de la ciudad antigua) viene a parar ante una formación de penitentes. Hombres robustos con el pecho ensangrentado. Entre los observadores, una cámara con logo de televisión pública.
      -Curiosa forma de ocupar el espacio, dice Milo al paso.
      -Tradiciones -dice el hombre detrás de la cámara.- El espacio de la imaginación.
      (Pasa un taxi).

      (Milo Cartunesco, 2010)

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  4. Sr. Hèctor, creo que en mi comentario medía más mis palabras que usted en el suyo. En todo caso, en este -supuesto- tipo de submundo deben haber conexiones que nos dejarían pasmados, bastante más complejas que la simple contradicción que señala.

    Pero la cuestión es otra: no tengo ninguna razón para poner en entredicho una investigación del CNI, que está, afortunadamente, en contacto con los demás servicios de inteligencia occidentales.

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    1. Sra. Lola, no sé por qué se enfada tanto conmigo. No creo haberme excedido en el uso de las palabras, pero si la he molestado, le pido disculpas.
      Hèctor

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  5. Sr, Hèctor, esta vez no estaba enfadada, pero vaya, suelo enfadarme con frecuencia, pero, al igual que Churchill con la gimnasia (a veces me entran unas ganas tremendas de hacer ejercicio, decía), me siento en el sofá y se me pasa en cinco minutos.
    Gracias,no hacía falta disculpas,de verdad.

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