miércoles, 10 de abril de 2013

LLego a Sofía

Me paso el viaje leyendo el Banquete de Platón. Una edición de Les Belles Lettres con prefacio de George Steiner. Al entrar en Bulgaria sobrevolábamos una nubes compactas y preciosas y entonces he entendido por priera vez en mi vida el discurso de Diotima. La revelación que promete para los iniciados en un "exaíphnês" (una descubrimiento súbito, de repente) de la marcha del proceso (del "ephexês") (210e). No se trata de contemplar una verdad estática, sino de entender la lógica (orthôs) inmutable del proceso. Comprender a Diotima es comprender el sentido dramático del Banquete. He cerrado los ojos y he descendido en paz.
En la salida me esperaban tres mujeres, un chofer y un coche negro inmenso y me han llevado a cenar.
¡Qué pocas cosas hay superiores a la amistad!

2 comentarios:

  1. Ninguna, si esa amistad es la suya.
    Envidia sana amigo.

    Un fuerte abrazo.

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    1. ¡Qué bien domina usted el arte de la generosidad!

      Sepa,a demás, que está usted, don Javier, muy presente en nuestras conversaciones. Usted es en buena parte responsable de este viaje.

      Un abrazo, amigo.

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Carmen Brufau, de nuevo