sábado, 26 de enero de 2013

Ramón Mercader


Poco antes de su muerte.

5 comentarios:

  1. ¡Oh, no se parece a Alain Delon! :) Por lo demás, Losey hizo una buena película.

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  2. No, no se parece al Delon, pero segun mis fuentes, arrasaba, libidinalmente hablando. La foto está hecha en Cuba.

    Por cierto,Teresa, estoy buscando información sobre otra Teresa, Teresa Proenza. ¿Te dice algo el nombre de esta cubana?

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  3. Quien no se parecía a Romy Schneider era la pobre Silvia! La encontré, en su día, desangelada, la película de Losey. Todo, en esta historia,da para una narración inmensa, con cosmovisión del siglo XX de fondo, que está por hacer. Y Catalunya tiene un papel importante. A ver, algún Visconti a la vista?

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  4. Efectivamente, entre Romy y Silvia no había nada en común.
    La narración es tan inmensa que ya se me ha ido de las manos. Estoy en condiciones de afirmar, por ejemplo, que en 1936 Caridad Mercader tenía una buena -o al menos fluida- relación personal con el Secretario del Partido Comunista de los Estados Unidos, una figura clave en la ayuda norteamericana a la República.

    Curiosamente, Lola, todos los protagonsitas mueren decepcionados con la realidad de la URSS. De hecho a Caridad y a Ramon la ciudad que les gustaba de verdad era Nueva York (bueno... y en el caso de Ramon añadamos Sant Feliu de Guixols: soñaba con retirarse gestionando un chiringuito en la playa de este pueblo catalán, no lo pudo conseguir porque Carrillo le puso condiciones inaceptables para regresar a España). Sin embago Caridad muere junto a un retrato de Stalin del que nunca se desprendió y Ramón siempre se sintió orgulloso de su medalla de héore de la URSS. Medalla, por otra parte, que le permitió vivir tanto en la URSS como en Cuba en condiciones excepcionalmente buenas... comparadas con las de un trabajor normal.

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  5. Ni idea de qui era Teresa Proenza. Estava relacionada amb els Mercader?

    Lola, fa tants anys de la pel·li de Losey que no me'n recordo gaire, la veritat. Schneider no es devia assemblar a Silvia, com tampoc Burton a Trotski ni Delon a Mercader, pel que es veu. Però Schneider era una de les bones actrius del seu temps, d'una bellesa serena i equilibrada. Un Visconti, no, per l'amor de Déu, massa decadent :-).

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