jueves, 3 de enero de 2013

La infiltrada


Francia, 1928. Un grupo de militantes socialistas franceses de la sección XV pasa un día en el campo. En el centro de la foto se encuentra la hija de Marceau Pivert. Todos miran al fotógrafo, menos la mujer que está detrás de la niña. Esa señora que se sujeta la mandíbula mientras mira hacia donde no mira nadie, es Caridad Mercader. Está ya actuando como agente de los servicios secretos soviéticos. Más tarde el grupo socialista de Pivert tendrá muy buenas relaciones con el POUM y en su momento ayudará a muchos poumistas a pasar la frontera. Más tarde aún, en los inicios de los cuarenta, se creará en México un grupo de maxistas antitotalitarios entre los que se encontrarán Victor Serge, Marceau Pivert y Julián Gorkin. Ramón, el hijo de Caridad Mercader, estará cumpliendo cndena en la prisión mexicana de Lecumberri por haber asesinado a Trotsky.



Ramón, en la cárcel, con la ex-bailarina Roquelia Mendonza, su futura mujer, que cada día le llevaba la comida. Les añado que hace pocos días hablé por teléfono con el hijo de la persona encargada de que a Ramón mercader no le faltara nada de nada. Era, por supuesto, miembro de los servicios secretos soviéticos.

Este post va dedicado al polifónico filósofo catalán que les canta el moteto "Locus iste" de Anton Bruckner a los taxistas.

Me voy a Jaén