miércoles, 10 de octubre de 2012

Una orgía en México D.F.

México D.F. Mediados de los años 50. Una espía catalana ha diseñado un plan que permitirá a la K.G.B. controlar a medio gobierno mexicano. Ella, que desempeña oficialmente un puesto de alta responsabilidad en la administración, ha ido por los despachos dejando caer ambiguamente la invitación a una orgía. Inmediatamente comienzan a picar el anzuelo los peces gordos, que son los que le interesan, porque manejan información delicada. Con el apoyo de la K.G.B. alquila un lugar cómodo, lujoso y tranquilo; contrata a un grupo de mujeres espléndidas y coloca a un fotógrafo en un lugar seguro, desde el cual no se le escapará detalle de todo lo que ocurra. El plan sale a la perfección. La KGB dispone de cientos de fotografías comprometedoras. Ha llegado el momento del chantaje. Pero es ahora, justo cuando ya habían cantado victoria, cuando todo se viene abajo. Ninguno de los políticos mexicanos se siente avergonzado al verse en las fotos rodeado de señoritas exuberantes. Y no solamente no se siente ninguno avergonzado, sino que todos considerarían muy beneficioso para sus intereses políticos que las fotos se hicieran públicas. En México, si no eres muy macho, no haces carrera y las fotos documentan de forma explícita lo machos que son.

Me voy a Jaén