domingo, 28 de octubre de 2012

Tecnologías y reticencias

Con cierta frecuencia gente que no me conoce nada se dirige a mi para decirme que no entiende mis reticencias con respecto a  las nuevas tecnologías. Es un comentario que me molesta profundamente. Yo no soy, en absoluto, reticente a las nuevas tecnologías, y este Café de Ocata es una de las muchas pruebas que puedo aducir en mi defensa. Lo que sí soy es completamente contrario a los que defienden que puesto que ya tenemos internet, nuestros alumnos ya no necesitan conocimientos.

Acabo de recibir un mail de Marjorie Ross, de quien estoy leyendo un libro que no tiene desperdicio, El secreto encanto de la KGB. Las cinco vidas de Iósif Griguliévich. Me envía fotocopiadas unas noticias sobre Carmen Brufau que recoge Harry Thayer Mahoney en su Biographic Dictionary of Espionage. Aunque ya tenía el texto original, me siento muy contento de poder mantener una correspondencia con Marjorie Ross sobre cuestiones que nos interesan a ambos. ¿Cómo voy a estar en contra de las nuevas tecnologías? Simplemente me doy cuenta de que las nuevas tecnologías abren nuevas e insospechadas vías de aprendizaje a los que ya saben, pero que a los que no saben nada, sólo les ofrecen propuestas de entretenimiento.

Si dejamos a nuestros alumnos sin cultura general -sin una amplia cultura general- los abandonamos desarmados (sin criterios) a las puertas de Internet, que, entre otras cosas, es la maquinaria comercial más potente y seductora que se ha inventado nunca.

Más de una vez he repetido las palabras evangélicas de la parábola de los talentos: Internet sólo da a quien ya tiene; pero a quien tiene poco, hasta eso poco que tiene se lo acaba quitando.

1 comentario:

  1. De momento predica usted en el 'casi' desierto, me temo. Viendo el panorama 'pedagógico' siempre me viene a la memoria mi buen señor Llopis de la Normal, que repetía: a pesar 'de todo', los niños aprenden. Incluso a pesar de tanta teoría y tanta tecnología.

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