martes, 2 de octubre de 2012

Las dos caras de una guerra civil

Cuando uno se encuentra con las crueldades, de todo tipo, desde las más refinadas a las más groseras, que se cometieron en nuestra guerra civil por parte de los dos bandos, tiene la sensación de que ese triste espectáculo ya fue mostrado por Goya en sus desastres de la guerra. Y es, lamentablemente, así. Pero toda la sangre derramada sañudamente no explica todo lo que sucedió en una guerra entre hermanos. Mal avenidos, con ansias de solucionar sus diferencias a navajazos, pero hermanos. No lo explica todo porque hay que añadir que, con frecuencia, junto al dolor más lacerante uno se encuentra con el estricto surrealismo. Pondré algunos, poquísimos, ejemplos.

Una pintada en Barcelona firmada por la CNT decía: "Viva la organización de la lucha contra la disciplina". Al mismo tiempo por las calles de esta ciudad se podían escuchar en los primeros meses de la guerra, cuando se vivía en plena efervescencia romántica con todo tipo de ideales, gritos como estos: "¡Abajo el militarismo! ¡Todos al frente!" o "¡Abajo el código de circulación, es contrario al principio de libertad!". En estos primeros meses los milicianos que se dirigían al frente tenían con frecuencia dificultades insalvables para atravesar los pueblos, porque no había manera de recordar todas las contraseñas. Así murió, por ejemplo, Antonio López Raimundo.

Cuenta Ilya Ehrenbourg en sus Memorias que en uno de los sectores del frente de Aragón vio una pancarta que ponía "No ir más allá. Fascistas". Añade que en este sector los soldados se bañaban apaciblemente en un riachuelo mientras uno de ellos guardaba las ropas y los fusiles. Al preguntarles qué pasaria si se presentasen los fascistas, se echaron a reír. "Durante el día no luchamos -le dijeron-. Hace demasiada calor. ¡esos canallas tienen un estanque y lo están aprovechando bien! Pero si esperas un poco, ¡verás la que armamos de aquí a tres horas!"

Por cierto: La comunicación con Moscú va bien y el domingo tengo una entrevista en Francia con alguien que parece dispuesto a darme abundante información.

Me voy a Jaén