jueves, 4 de octubre de 2012

De sorpresa en sorpresa

Ya se dijo por aquí que si uno se topaba con Margarita Nelken, cualquier cosa era posible. Y dado que su nombre aparece, bajo el pseudónimo de "Amor", en unos cables de los servicios secretos soviéticos interceptados y descodificados por el FBI que estoy consultando estos días, pues andaba yo a la espera del salto de la liebre.
Lo que no podía imaginarme es que el salto fuera tan fenomenal.
A ver:
¿A que no sabían ustedes que existe una relación -indirecta, es cierto- entre Ramón Mercader y el asesinato de Kennedy?
¡Pues yo lo acabo de descubrir! 
No es que Mercader o su madre mataran a Kennedy, pero diversos informes sitúan a Lee Oswald el 1 de octubre de 1963 en la embajada cubana de México. Habría ido a hablar con Teresa Proenza (muy amiga de Carmen Brufau) y a la salida de la embajada habría sido visto por Pedro Gutierrez Valencia, que había sido el carcelero de la prisión de Lecumberri que impidió la liberación de Ramón Mercader. 

Sospecho que el Oswald que apareció en la embajada de Cuba en México no era el auténtico Oswald, sino alguien que se hizo pasar por el. ¿Con qué intenciones? Eso habría que preguntárselo a la CIA. En cualquier caso al poco tiempo se produjeron importantes cambios en la embajada y en el ministerio cubano de asuntos exteriores.

Sospecho también que mientras los soviéticos, con ayuda de notables miembros del partido comunista mexicano y de notabilísimas figuras del partido comunista español, andaban rehaciendo planes para liberar a Mercader, porque todos se les disolvían como un terrón de azúcar en un café caliente, quien estaba moviendo la cucharilla del café era la CÍA.

Me voy a Jaén