miércoles, 19 de septiembre de 2012

Independència

Siempre he tenido la sospecha de que "independència" era en Cataluña el nombre de un género literario. Tras la manifestación del 11-S mis amigos me aseguraban que no, que la cosa iba en serio, y que había llegado el momento de pasar de las palabras a los hechos. Pero los hechos, en política, se llaman correlación de fuerzas. ¿Han calibrado bien sus fuerzas los independentistas catalanes? ¿Ha sido el 11-S -y pienso en los que pueden ser sus gestores políticos- un intento de amagar para ver cuál era exactamente esa correlación de fuerzas? Las palabras del Rey no son un mero ejercicio retórico, se crea lo que se crea en las redes sociales, sino una respuesta a aquel otro ejercicio no retórico de Mas cuando dijo que una Cataluña independiente no tenía por qué ser republicana. No tengo ni idea de cómo evolucionará todo esto, pero tengo la sensación de que después de estos días de realismo mágico, el género literario llamado "independència" corre el riesgo de verse abocado a la lírica melancólica. Y la frustración no acostumbra a ser la mejor de las consejeras.

Me voy a Jaén