miércoles, 19 de septiembre de 2012

Hoz y martillo, ¡Viva Carrillo!

Le pedí a José Luis López Bulla que me ayudara a conseguir una entrevista con Santiago Carrillo y José Luis, buena gente, me puso en contacto con su hijo Jorge, pero antes me advirtió: "Dese prisa porque el hombre está para pocos trotes". Esto era el 6 de agosto pasado. "Todos los viejos leones de aquella generación -añadió- han muerto, salvo Santiago. Yo no les pude sacar nada porque siempre se cerraban en banda, especialmente en este tema y en el de Comorera".  "Este tema" ya pueden imaginarse ustedes cuál es.

El caso es que me he quedado sin entrevista.

A Santiago Carrillo se le pueden criticar muchas cosas. Mandó mucho en épocas en que la teología política sólo conocía dos movimientos dialécticos el "conmigo" y el "contra mi" y quien manda mucho en tiempos de fes inquebrantables, inevitablemente se mancha las manos y se crea muchos enemigos. Pero a mi me parece que el gesto de extenderle la mano abierta y limpia a Fraga ha de permanecer imborrable en nuestras memorias. Especialmente porque no está nada claro que podamos estar a su altura. Nosotros, que hemos vivido buena parte de nuestra vida en democracia y que no sabemos nada de cómo se vive en la inminencia de la llegada de la salvación, quizás no seamos peores que Carrillo, pero de lo que no tengo dudas es de que no somos mejores.

Descanse en paz.

Y, si me permitís la nota frívola, os contaré que llevo toda la tarde tarareando aquella canción que nos enseñó en Pamplona Mariví y que decía:
"Rosas y flores,
¡Viva Dolores!,
Hoz y martillo,
¡Viva Carrillo!"

Nos la cantó mil veces, pero nunca consiguió, a pesar de sus ruegos, que la acompañáramos en esta letanía  propia del mes de mayo.

¿Dónde paras, Mariví?

"Mi más sentido pésame", es el mensaje que le he mandado por facebook a Jorge Carrillo.
"Gracias. Un abrazo", ha sido su respuesta. 

Me voy a Jaén