viernes, 14 de septiembre de 2012

El Destierro

Algunos párrafos de El Destierro, de Julio Camba. Cuanto más trato con la escritura de este hombre, más gran escritor me parece. Creo, además, que cuando vuelva a leer a Pla, le encontraré cierto regusto a Camba.

 I
Orsini era un anarquista italiano, gordo, barbudo y jovial. Su padre tenía en Buenos Aires tres grandes comercios, y el anarquismo del hijo debía parecerle un sport bastante más caro que el automovilismo, la bibliomanía o el amor de los cuadros antiguos. En cuanto a Orsini, yo creo que un día de aburrimiento, reflexionando sobre su porvenir, se dijo:
- La verdad es que, puesto que dispongo de un apellido terrorífico, yo debiera hacerme anarquista.

II
Arturo, además de ser feo, era fabricante de tiradores de goma para matar pájaros.

III
... desempeñaba la cátedra de  Neuropatología en la Universidad central, y tenía un consultorio médico muy acreditado; pero cuando le llamaban a ver una joven enferma, él se sentía más artista que médico y, en vez de reconocerla científicamente, la examinaba con arreglo a los preceptos de la estética.
- ¿Qué le aprece a usted mi chica? -le preguntaba el padre.
Y él formulaba este solemne diagnóstico:
- Es muy bonita.
Enseguida extendía una receta y cobraba treinta pesos.

IV
... desnudaban los sables y se lanzaban sobre nosotros. Los mítines terminaban casi siempre en carreras, lo que les daba un carácter gimnástico muy agradable.

V
La ley de la expulsión torció el destino de muchas vidas, con lo cual unas fueron ganando y otras perdiendo. ¡Qué importa! El hada Aventura puede no ser buena, pero siempre es bella y nosotros la amábamos. No habíamos vivido nunca en la realidad, y no era cosa de inquietarse por lo que de ella hubiésemos podido perder. Para soñar es igual cualquier rincón de la tierra, y para mirar al porvenir nada mejor que deshacer el pasado.

Me voy a Jaén