jueves, 20 de septiembre de 2012

Dos niños de la guerra

"Yo trabajaba de maestra en una residencia de niños españoles, situada en la calle Piragóskaya (...). Un día me esperaba en la puerta la vigilante diciendo que una niña, que a mí me preocupaba porque crecía poco y representaba menos edad de la que realmente tenía, lloraba y no quería decir por qué. Me acerqué a consolarla: '¿Qué tienes? ¿Qué quieres?...' "Un poquito de sol'... me dijo entre sollozos.
(...)
"... El hijo de un obrero asturiano que había muerto (...). Un día se negaba a ir a la escuela y tirado en la cama lloraba desconsoladamente. Fui a verlo y le pregunté qué tenía, al principio se negaba a hablar pero, cuando vio que me estaba incomodando, levantó la cabeza y me dijo: 'Es que me olvidé cómo se llama mi madre, anteayer todavía me acordaba...'"

Carmen Parga, Antes que sea tarde

Una pérfida máquinaria totalitaria

"Es casi imposible haber pasado por las Brigadas Internacionales de España, que eran una pérfida maquinaria totalitaria, y salir libre...