miércoles, 19 de octubre de 2011

Manresa

Hay alguna cosa en Manresa que me recuerda a Estella. Incluso la silueta recortada de Montserrat sobre los viejos tejados poblados de antenas le hace a uno pensar en Montejurra. Quizás por lo que tienen de vigías. Es, ciertamente, tierra de carlistas, pero la presencia del carlismo es demasiado obvia. No me refiero a eso. Pero tampoco sé bien a qué me refiero. M. ha intentado teorizarme el nacionalismo catalán del presente con un discurso de cinco minutos. Le he contestado con otro que dura bastante menos: "El nacionalismo catalán, hoy, se explica sencillamente porque Convergencia ha tenido un Jordi Pujol y el PSUC o el PSC, no". "Pero eso es demasiado simple", me ha objetado. "¿Y que le importa eso al azar?", le he contestado yo, evidentemente sin convencerlo. Nos hemos separado y he ido al ayuntamiento, donde he dado mi conferencia en la misma sala en que se firmaron las famosas Bases de Manresa. Tenía su qué, la cosa.

1 comentarios:

  1. De mis años de escuela pública en los ochenta aprendí que el personaje más importante en la lengua y literatura catalanas fue Jordi Pujol. Era, de largo, el nombre más citado en esas clases. Esa es la razón principal por la que escribo casi siempre en castellano: aprendí que el catalán no servía como vehículo de comunicación neutro, sino que, de alguna forma, te posicionaba ideológicamente.
    No sé si viene mucho a cuento, pero me ha hecho pensar en ello.

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