martes, 17 de noviembre de 2009

Futesas de una mañana con gripe

Nietzsche lo dice explícitamente en un fragmento de 1881: "La supuesta finalidad de la naturaleza (...) quizás sea la última forma de representar a Dios". Desde esta perspectiva la renaturalización del hombre (del hombre en general, y no del filósofo) tendría lugar cuando todos los hombres comprendiesen la verdad del sin sentido de las cosas... y vivieran de acuerdo con la misma.

Claro que también pudiera ser que en la naturaleza del hombre se encuentre una verdadera demanda de consuelo que sea incompatible con la verdad del sinsentido.

El hombre podría ser esta contradicción, este conflicto entre "su" naturaleza (la esperanza, la confianza, la fe en que podemos ser herederos de nuestros actos) y "la" naturaleza (la falta de finalidad de todo). ¿Podemos descartar que, como Nietzsche nos sugiere continuamente, el hombre sea una enfermedad de la naturaleza, una patología, un mal que no pude curarse -"renaturalizarse"- sin acabar con el hombre mismo?

El hombre... un minuto de orgullo de la naturaleza. Pero la naturaleza se reserva siempre la última palabra. Las "moenia mundi" de Lucrecio, etc.

Todo lo que llamamos cultura podría ser entonces un intento de hacer compatible el sinsentido de "la naturaleza" y nuestra natural demanda de sentido. O sea, el conjunto de artilugios que nos permiten mantener vivo a un Dios en situación terminal.

Ayer, en Valencia

Magnífico día, el de ayer en Valencia. Creo que esta es una ciudad en la que podría vivir. Cordialidad y agotamiento, pero ese agotamie...