domingo, 12 de agosto de 2007

Sermón y salario

"Religión y emolumento. Enseñanza de la virtud y honorarios. Sermones sobre el temor de Dios y salario. Estos conceptos parecen repelerse los unos a los otros”.

Quien esto escribe no es un rabioso revolucionario del XIX, sino un sensatísimo filósofo del XVIII, un hombre religioso y prudente, fiel a la fe judía y a la cultura alemana, uno de los intelectuales más respetados de su tiempo: Moses Mendelssohn, abuelo, por cierto, del músico del mismo apellido. Encontraréis este texto en una deliciosa obrita suya titulada ”Jerusalén o Poder religioso y judaísmo”.

Mendelssohn parte de lo que para él es un principio incuestionable: Recibir un salario por esta “ocupación sublime” es tan opuesto al modo de vida de los hombres religiosos, tan contrario a ella, que el mero pensamiento de obtener un beneficio parece degradar este estado. “El deseo de riqueza que se respeta de buen grado en cualquier otra profesión, parece aquí avaricia”.

Las personas religiosas objetarán, con sobrada razón, que en la actualidad nadie –al menos en el seno de la religión católica- pretende hacerse rico o ejercer de sibarita predicando el evangelio. Acepto la objeción de buen grado, como la aceptaba Mendelssohn, que reconocía que “como máximo” puede aceptarse una remuneración por “el tiempo” dedicado a este ministerio, pero ha de ser el Estado, y no la Iglesia quien resuelva este asunto y se encargue de la distribución. “¿Por qué ha de ocuparse la iglesia de estas cosas relacionadas con impuestos y salarios?”

Ahora bien, como “el tiempo constituye una parte de nuestra riqueza”, el que lo dedica al bien común puede esperar una recompensa “del tesoro común”. Pero la Iglesia, por sí misma, “no debe dar ningún salario, pues la religión no compra nada, no paga nada, no da ningún sueldo”.

Ayer, en Valencia

Magnífico día, el de ayer en Valencia. Creo que esta es una ciudad en la que podría vivir. Cordialidad y agotamiento, pero ese agotamie...